PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


No al intento de monopolizar a Dios



XXVI Domingo  del Tiempo Ordinario
Año B – 01.10.2006

 

Números  11,25-29

Salmo  18

Santiago  5,1-6

Marcos  9,38-43.45.47-48

 

Reflexiones
Fanatismo, fundamentalismo, intolerancia, sectarismo, integrismo, intransigencia, proselitismo, relativismo, sincretismo, diálogo, apertura, misión... La palabra de Jesús en el Evangelio de hoy viene a aclarar un cúmulo de palabras que abundan en el lenguaje de muchas personas y en los medios de comunicación social, que, con diferentes enfoques, discuten sobre estos temas de actualidad religiosa y política. Jesús toma la ocasión del exceso de celo del apóstol Juan y de otros discípulos, que han prohibido a otra persona echar demonios en el nombre de Jesús, “porque no es de los nuestros” (v. 38). Jesús interviene diciendo: “No se lo impidan” (v. 39). En una circunstancia análoga, también Moisés (I lectura) había reaccionado en contra de la petición recelosa de su colaborador Josué, deseando no una restricción sino una mayor efusión del Espíritu del Señor sobre su pueblo “¡Ojalá todo el pueblo fuera profeta!...” (v. 29).

 

Josué y Juan  -el cual bien merece el sobrenombre de ‘hijo del trueno’, como lo llama Jesús (Mc 3,17)-  tienen, lamentablemente, numerosos seguidores en cada cultura y religión. Impedir, prohibir…Estos verbos usados por Josué y Juan no agradan a Jesús, el cual no quiere impedir a nadie hacer el bien o pronunciar palabras buenas (v. 39). La de Josué y Juan es la tentación clásica de todo movimiento integrista, así como de las personas que viven encerradas en su gueto.

 

Ésta es la razón aducida por Juan: “Se lo hemos querido impedir, porque no es de los nuestros” (v. 38). “No dice que no sigue a Jesús, sino que no les sigue a ellos, los discípulos, revelando así que tenían, muy arraigada, la convicción de ser ellos los únicos dueños del bien. Jesús les pertenecía tan sólo a ellos, que eran el punto de referencia obligado para todo el que quisiera invocar Su nombre; se sentían molestos por el hecho de que alguien realizara prodigios sin pertenecer a su grupo... El orgullo de grupo es muy peligroso: es solapado y hace que se tome por santo celo lo que es puro egoísmo camuflado, fanatismo e incapacidad de admitir que el bien existe también más allá de la estructura religiosa a la que se pertenece” (Fernando Armellini).

 

Aquí están en juego valores misioneros de primera magnitud. La salvación y la posibilidad de hacer el bien no son monopolio de una clase privilegiada de elegidos y especialistas, sino un don que Dios ofrece ampliamente a cada persona abierta al bien y disponible para ser portadora de amor y de verdad al lado de los demás. Se nos da el Espíritu del Señor, pero no en exclusiva: ningún hombre, ninguna religión puede tener la pretensión de monopolizar a Dios, a su Espíritu, la verdad o el amor. Se trata de una afirmación que no disminuye en nada la verdad de Cristo único Salvador y fundador de la Iglesia; antes bien, subraya su universal irradiación misionera.

 

Para una correcta comprensión de esta doctrina, hay que evitar dos extremos: por un lado, el fanatismo y la intolerancia de quien no admite otras verdades fuera de la propia; y por el otro, el relativismo que no reconoce nada como definitivo y lo deja todo más débil y confuso. “La verdad es una sola, pero tiene muchas facetas como un diamante”, afirmaba Gandhi. Según la doctrina cristiana, Jesús, Palabra del Padre, es la verdad personificada y encarnada, de la cual vienen las semillas de verdad y de amor presentes en el mundo entero: de Él vienen y a Él hacen referencia. Sólo con este doble movimiento  -centralidad e irradiación de Cristo-  se superan los peligros del integrismo y del relativismo. (*)

 

El ardor misionero bien entendido no tiene nada que ver con el fanatismo; es tan sólo la propuesta gozosa de una experiencia de vida. La evangelización se funda sobre la posibilidad de un diálogo. Benedicto XVI nos lo ha recordado nuevamente en su reciente viaje en Alemania, afirmando que  -siempre en el respeto a la libertad de las personas-  el único camino misionero para la difusión del Evangelio nace del testimonio gozoso de la fe y del amor por Jesús. (**)

 

 

Palabra del Papa

(*)  “Tener una fe clara, según el Credo de la Iglesia, es algo que a menudo se etiqueta como fundamentalismo. Mintras que el relativismo... aparece como la única actitud a la altura de los tiempos actuales. Se va constituyendo una dictatura del relativismo que no reconoce nada como definitivo y que guarda como última medida sólo el propio yo y sus deseos”.

Card. J. Ratzinger

Misa ‘pro eligendo Pontifice’, Roma, 18 de abril de 2005

 

(**)  “No faltamos al respeto a las demás religiones y culturas, no faltamos al respeto a su fe, si confesamos en voz alta y sin medios términos a aquel Dios que opuso su sufrimiento a la violencia; que ante el mal y su poder eleva su misericordia como límite y superación”.

Benedicto XVI

Homilía en Munich (Alemania), 10  de septiembre de 2006

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 1/10: S. Teresa del Niño Jesús (1873-1897), carmelitana del convento de Lisieux (Francia), doctora de la Iglesia; patrona principal de las Misiones.

- 2/10: B. Juan Beyzym (1850-1912), sacerdote jesuita de la Volinia (Ucrania), misionero entre los leprosos en Fianarantsoa (Madagascar).

- 3/10: B. Ambrosio Francisco Ferro, sacerdote y 27 compañeros mártires (+1645) en las riberas del río Uruaçu (Natal, Brasil).

- 4/10: S. Francisco de Asís (1182-1226), amante de Cristo pobre, fundador de la familia franciscana, misionero entre los musulmanes, envió grupos de frailes a evangelizar en varias partes.

- 5/10: SS. Froilán y Atilano, obispos españoles del siglo X, que dejaron la vida eremítica para entregarse a la evangelización de las regiones liberadas del dominio de los árabes.

- 5/10: S. Faustina Kowalska (1905-1938), religiosa polaca, destinataria de especiales revelaciones sobre la “Divina Misericordia”. Una devoción que ha alcanzado una rápida difusión mundial.

- 5/10: Annalena Tonelli (1943-2003), laica misionera italiana, asesinada en Borama (Somalia) por un desconocido. Algunas de sus palabras: “He escogido una vida de pobreza radical”. - “Un día el bien triunfará”.

- 7/10: Nuestra Señora del Rosario: oración popular que ayuda a revivir los misterios de la vida de Cristo y de María, en sintonía con los gozos, esperanzas y problemas misioneros del mundo entero.


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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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