PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


La Misión que llena la vida y da sabor nuevo al mundo



XXVIII Domingo  del Tiempo Ordinario
Año B – 15.10.2006

 

Sabiduría  7,7-11

Salmo  89

Hebreos  4,12-13

Marcos  10,17-30

 

Reflexiones

La severa enseñanza de Jesús sobre el uso de los bienes materiales y el peligro de las riquezas es parte de una doctrina más amplia y hay que verla en el conjunto del mensaje salvífico. El evangelista Marcos lleva al catecúmeno y al discípulo al descubrimiento progresivo de la “buena nueva de Jesucristo, Hijo de Dios” (1,1), revelando por etapas su identidad a través de los milagros y de las enseñanzas. En la sección central de su Evangelio, Marcos pone las exigencias más altas de la moral cristiana, que él agrupa en torno a tres temas: las condiciones para seguir a Jesús (negarse a sí mismos, cargar con la cruz: 8,32-38); las exigencias de la vida familiar (indisolubilidad del matrimonio, amor y respeto por los niños: 10,2-16); el uso de los bienes materiales (el peligro de las riquezas, la recompensa para los que dejan los bienes terrenos: 10,17-31).

 

Estos tres temas van acompañados de tres anuncios de la pasión y de la resurrección (8,31; 9,31; 10,32-34); y se encuentran entre dos milagros de Jesús que abre los ojos de dos ciegos: el ciego de Betsaida (8,22-25) y el ciego de Jericó (10,46-52). Altamente significativas son las palabras que Jesús dice a este ciego: “Anda, tu fe te ha salvado”. Y el ciego, sanado, se hace discípulo y sigue a Jesús. En el Evangelio de hoy, Marcos dice que el camino de la moral cristiana  -y por tanto, la salvación-  “es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo” (v. 27). Él nos abre los ojos sobre el camino a seguir y, con la fe, nos da la fuerza de seguirlo.

 

Jesús no condena de manera absoluta las riquezas, tampoco hace el elogio de la miseria y del hambre, pero enseña cómo usar los bienes: con honestidad, justicia y caridad. Al joven del Evangelio, que “era muy rico” (v. 22) y un fiel cumplidor de los mandamientos (v. 20), el Maestro le dirige una mirada cariñosa (v. 21), invitándole a ir más allá de la observancia de la ley y a dar un salto cualitativo: entrar en la lógica de la caridad y del compartir los bienes con los pobres. De este modo se afianza la propia libertad frente a las cosas, aunque sean hermosas y buenas, sin ser dependientes o presos de ellas. Sólo así la vida se vive en la gratuidad: como don que se comparte con los demás. En el seguimiento del Señor (v. 21), se descubre la riqueza y el gozo del Tesoro.

 

La persona sabia (I lectura) descubre que la Sabiduría que viene de Dios vale más que las riquezas, más que la salud y la hermosura (v. 9-10). La palabra de Dios “viva y eficaz” (II lectura), que sondea el sentido de las cosas y la profundidad del corazón  humano (v. 12) lleva a entender que en el cristianismo la virtud principal no es la pobreza ni tampoco el dejarlo todo, sino la caridad, entendida como donación de sí mismos y de las cosas para un servicio de amor a los demás. Por eso “la caridad es el alma de la Misión”, como afirma el Papa en el mensaje para el DOMUND (Domingo Mundial de las Misiones).  (*)

 

Las palabras de Jesús al joven rico tienen una particular resonancia en este mes misionero de octubre: Anda... dale il dinero a los pobres... ven y sígueme. La misión es un ir, supone siempre una salida de sí mismo, es gozar en el descubrimiento de un Tesoro que te llena la vida, es sentir la urgencia de comunicar a otros esta experiencia, es descubrir que los otros son más importantes que nuestras cosas, es compartir bienes espirituales y materiales con los má necesitados... Ésta es la misión que da sentido pleno a la propia vida y un sabor nuevo a la familia humana.

 

 

Palabra del Papa

(*)  “Ser misioneros es atender, como el buen Samaritano, las necesidades de todos, especialmente de los más pobres y necesitados, porque quien ama con el corazón de Cristo no busca su propio interés, sino únicamente la gloria del Padre y el bien del prójimo. Aquí reside el secreto de la fecundidad apostólica de la acción misionera, que supera las fronteras y las culturas, llega a los pueblos y se difunde hasta los extremos confines del mundo”.

Benedicto XVI

Mensaje para el DOMUND (29.4.2006) n. 3

 

 

Siguiendo lo pasos de los Misioneros

- 15/10: S. Teresa de Jesús (de Ávila, 1515-1582), reformadora del Carmelo y fundadora de nuevos monasterios; es doctora de la Iglesia por su profunda experiencia del misterio de Dios.

- 16/10: B. Agustín Thevarparampil (1891-1973), sacerdote de India, conocido con el nombre popular de “Kunjachan” (pequeño sacerdote). Bautizó a más de 5.000 “dalits” (intocables), los últimos entre los últimos en el sistema de las castas en India.

- 16/10: Jornada Mundial de la Alimentación, organizada por la ONU-FAO (1945). El tema escogido para este año (2006) es: “Invertir en la agricultura para la seguridad alimentaria”.

- 17/10: S. Ignacio de Antioquía, obispo y mártir, condenado por Trajano ‘ad bestias’ (+107).

- 18/10: S. Lucas, evangelista, autor también de los Hechos de los Apóstoles, compañero de Pablo en la misión.

- 19/10: SS. Juan de Brébeuf, Isaac Jogues y otros 6 compañeros mártires jeusitas, misioneros entre los Hurones (América del Norte-Canadá, +1642-1649).

- 20/10: BB. David Okelo y Gildo Irwa, jóvenes (16 y 12 años) catequistas y mártires, asesinados en Paimol (Kalongo, en el Norte de Uganda, +1918).

- 21/10: B. Laura Montoya y Upeguí (1874-1949), misionera colombiana entre los indígenas y fundadora, fallecida en Medellín (Colombia).

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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