PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


  

La vocación como “enamoramiento” para la misión

 


II  Domingo del Tiempo Ordinario

Año B –  15.1.2006

 

1Samuel  3,3-10.19
Salmo  39
1Corintios  6,13-15.17-20
Juan  1,35-42
 
Reflexiones
En el Evangelio de este domingo continúa la serie de epifanías, es decir, manifestaciones de Jesús. Después de la estrella de los Magos y el bautismo en el Jordán, Juan el Bautista indica con insistencia la presencia de Jesús como “el cordero de Dios” (v. 36). Juan había ido creciendo en su conocimiento de Jesús: antes no lo conocía (Jn 1,31.33), o lo conocía probablemente sólo como su primo, pero ahora lo proclama Cordero, Siervo sufriente, Mesías (v. 29) y lo declara presente: he ahí el Cordero..., dice varias veces (v. 29.30.36).
 
Juan el Bautista se fija en Jesús (v. 36), lo mira por dentro (dice el verbo griego), descubre su identidad profunda y lo proclama “cordero de Dios”. Se trata de una identidad rica en significados que hace referencia: al cordero pascual de la noche del Éxodo (Éx 12,13), al Siervo de Yahve sacrificado como cordero llevado al matadero (Is 53,7.12), al cordero sacrificado en sustitución, asociado al sacrificio de Abraham (Gn 22). Además de la identidad de cordero, el pasaje del Evangelio de hoy presenta otros títulos de Jesús: Rabí (maestro), con el cual los dos candidatos a discípulos, Andrés y Juan, desean quedarse: Jesús les invita a seguirle y a estar con Él (v. 39). Ese encuentro produce efectos explosivos y contagiosos en cadena: Andrés lleva a Simón donde Jesús, Felipe se lo cuenta a su amigo Natanael (v. 45ss.) etc. Emergen así otros títulos de Jesús: Mesías (v. 41), aquel que los profetas anunciaron, Hijo de Dios, rey de Israel (v. 45.49).
 
Al encontrar a Simón, Jesús fija su mirada en él (v. 42), lo mira por dentro, en el corazón y le cambia el nombre: “Te llamarás Pedro”. Le confiere de este modo una nueva identidad, define su misión. Los textos  de este domingo tienen un neto contenido vocacional, empezando por la vocación-misión del joven Samuel (I lectura) e incluyendo también el fuerte llamamiento de Pablo a los cristianos de Corinto (II lectura) a vivir de manera conforme a su dignidad de miembros de Cristo (v. 16), templo del Espíritu (v. 19), personas compradas a un alto precio (v. 20).
 
Al hablar de vocación y de misión de parte de Dios, los textos de hoy ofrecen algunas orientaciones fundamentales para el discernimiento vocacional y la formación.
- Dios sigue llamando, en cada época, aun en las más precarias, como en tiempos de Samuel.
- Dios llama a cada uno con su nombre, como se ve en el caso de Samuel y muchos otros: Is 49,1; Éx 33,12; Evangelios.
- Es indispensable permanecer-morar con el Señor, para captar su identidad. En efecto, Jesús invita: “vengan y verán”; fueron, vieron y se quedaron con Él: y se “enamoraron” de Él.  *
- Se necesitan personas capaces de ayudar a descubrir la voz de Dios, como lo hizo el sacerdote Elí con Samuel (1Sam 3,8-9), Ananías con Pablo (Hch 9,17).
- La vocación no es un premio a la fidelidad humana, sino siempre y tan sólo pura elección gratuita de Dios; la respuesta a la llamada trae consigo la plena realización personal, en la fidelidad gozosa al proyecto de Dios.
 
La Iglesia sigue señalando a Jesús con las palabras de Juan el Bautista; lo hace en la Eucaristía-comunión: “Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado...”, y en el anuncio y servicio propios de la misión. El mensaje misionero de la Iglesia será tanto más eficaz y creíble cuanto más sea  -al igual que en Juan el Bautista-  fruto de libertad, austeridad, valentía, profecía, expresión de una Iglesia servidora del Reino. Sólo así, como para el Bautista, la palabra del misionero será el origen de nuevos discípulos de Jesús (v. 37).
 
 
Palabra del Papa
*  “El (joven) seminarista vive la belleza de la llamada en el momento que podríamos definir de ‘enamoramiento’. Su corazón, henchido de asombro, le hace decir en la oración: Señor, ¿por qué precisamente a mí? Pero el amor no tiene un ‘porqué’, es un don gratuito al que se responde con la entrega de sí mismo”.
Benedicto XVI
Encuentro con los seminaristas, Colonia, 19.8.2005
 
 
Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 15/1: Jornada Mundial del Migrante y del Refuguado, con el tema: “Migraciones: signo de los tiempos”.
- 15/1: S. Arnoldo Janssen (1837-1909), fundador de la Sociedad del Verbo Divino, de las Siervas del Espíritu Santo y de las Siervas del Espíritu Santo de la Adoración perpetua.
- 16/1: B. Pablo Manna (1872-1952), sacerdote del PIME, fue misionero en Birmania, fundó la Pontificia Unión Misional y fue un gran promotor de la Unidad de los Cristianos.
- 16/1: B. José Vaz (1651-1711), nacido en la India, sacerdote de la Congregación del Oratorio, misionero en Sri Lanka.
- 17/1: S. Antonio abad (Egipto, +356), llamado “padre de los monjes” y defensor de la fe.
- 17/1: Jornada para la profundización y desarrollo del diálogo entre católicos y judíos.
- 18-25/1: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: “Donde dos o tres se reúnen para invocar mi nombre, yo estoy en medio de ellos” (Mt 18,18-20).
- 20/1: B. Cipriano Miguel Iwene Tansi (1903-1964), monje trapense de Onitsha (Nigeria).

 

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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