PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical 


 

EL ANUNCIO DEL EVANGELIO:

el servicio más atento al hombre

 

Domingo 30° del T. O.

Año “A” - Domingo 23.10.2005

 

Éxodo  22,20-26

Del Salmo  17

1Tesalonicenses  1,5-10

Mateo  22,34-40

 

Reflexiones

Al origen de la respuesta de Jesús (Evangelio) no está la pregunta sencilla de un niño de la catequesis, sino una trampa farisaica, que tiene sus raíces en el laberinto de los 613 preceptos extraídos de la Biblia (grandes y menores, 365 negativos y 248 positivos), sobre cuya jerarquía cavilaban los doctores de la ley. Jesús desarticula todo ese aparato y simplifica las normas morales yendo al corazón de los mandamientos: toda la Ley se resume en el amor (v. 40). “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Dt 6,4-5) y “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lv 19,18), son, para Jesús, como dos ramas de una única planta; son semejantes, y complementarios, porque tienen una raíz común y una misma savia: el amor. Lo explica bien S. Agustín: “El amor de Dios es el primero en ser mandado, pero el amor del prójimo es el primero que se ha de practicar… Amando al prójimo, purificas tu ojo para poder ver a Dios”.

 

El amor al prójimo tiene objetivos concretos y cotidianos (I lectura): los forasteros, la viuda-huérfano, los pobres… Dios se ha comprometido solemnemente a escuchar su grito de ayuda (v. 22.26), y castigará al que los explota (v. 22.23). Él es un Dios compasivo, que se preocupa cómo el pobre podría cubrir su cuerpo de noche, sin el manto (v. 26). Nuestro Dios es grande, pero a la vez cercano: tiene preocupaciones concretas para quienes sufren necesidad. Por eso Jesús eleva el amor al prójimo al rango del amor a Dios. ‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ significa que el prójimo es uno de los tuyos, de tu familia, de tu casa, te pertenece; por tanto, nadie es extraño, o extranjero. El prójimo es como tú, semejante a Dios, es como Dios. En el juicio final, Jesús nos dirá – ¡así lo esperamos! – “a mí me lo hicieron” (Mt 25,40).

 

En el contexto de la Jornada Misionera Mundial (DOMUND), esta enseñanza de Jesús tiene aplicaciones inmediatas, porque la misión es una expresión de amor. El anuncio del Evangelio es la forma más alta de amor a Dios y al prójimo; *  es el servicio más eficaz que la Iglesia puede ofrecer a los pueblos para la renovación de las personas y de la sociedad. Pero hay más: la misión de la Iglesia ofrece – desde siempre – una vasta gama de servicios materiales sobretodo a las personas necesitadas, gracias a los generosos aportes de los fieles cristianos.

 

En el mensaje para la hodierna Jornada Misionera Mundial (firmado el pasado mes de febrero), Juan Pablo II pone en evidencia el compromiso misionero que nace de la Eucaristía que se celebra en la comunidad eclesial; un compromiso que puede llegar hasta el sacrificio de la vida: “El Sacrificio eucarístico es para todos (Mt 26, 28). Si uno se alimenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor crucificado y resucitado, no puede tener sólo para sí mismo este don. Al contrario, es necesario difundirlo. El amor apasionado por Cristo conduce al anuncio valiente de Cristo; anuncio que, con el martirio, se convierte en ofrenda suprema de amor a Dios y a los hermanos. La Eucaristía apremia a una generosa acción evangelizadora y a un compromiso activo en la edificación de una sociedad más equitativa y fraterna... También hoy Cristo manda a sus discípulos: «denles ustedes de comer» (Mt 14, 16). En su nombre, los misioneros acuden a tantas partes del mundo para anunciar y ser testigos del Evangelio... Ellos mismos se hacen pan partido para los hermanos, llegando a veces hasta el sacrificio de la vida. ¡Cuántos misioneros mártires en este tiempo nuestro! ¡Que su ejemplo arrastre muchos jóvenes en el camino de la heroica fidelidad a Cristo! La Iglesia tiene necesidad de hombres y de mujeres que estén dispuestos a consagrarse totalmente a la gran causa del Evangelio”.

 

El anuncio del Evangelio conlleva necesariamente también gestos de solidaridad en favor de los necesitados, como lo recomienda el Papa en el citado mensaje: “El DOMUND constituye una oportuna circunstancia para tomar conciencia de la urgente necesidad de participar en la misión evangelizadora en la que se encuentran comprometidas las Comunidades locales y tantos Organismos eclesiales y, de modo particular, las Obras Misionales Pontificias y los Institutos Misioneros. Es misión que, además de la oración y del sacrificio, espera también un apoyo material concreto. Una vez más aprovecho la ocasión para subrayar el precioso servicio que realizan las Obras Misionales Pontificias, e invito a todos a apoyarlas con una generosa cooperación espiritual y material”. De esta manera – podemos concluir - la misión evangelizadora se convierte en el más excelente servicio de amor a Dios y a toda la humanidad. ¡En ella todos estamos involucrados!

 

 

Palabra del Papa

*  “La misión es un problema de fe, es el índice exacto de nuestra fe en Cristo y en su amor por nosotros. La tentación actual es la de reducir el cristianismo a una sabiduría meramente humanas, casi como una ciencia del vivir bien. En un mundo fuertemente secularizado, se ha dado una « gradual secularización de la salvación », debido a lo cual se lucha ciertamente en favor del hombre, pero de un hombre a medias, reducido a la mera dimensión horizontal. En cambio, nosotros sabemos que Jesús vino a traer la salvación integral, que abarca al hombre entero y a todos los hombres, abriéndoles a los admirables horizontes de la filiación divina”.

Juan Pablo II

Redemptoris Missio  (1990) n. 11

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 23/10: DOMUND: Domingo Mundial de las Misiones, con el tema “Misión: Pan partido para la Vida del Mundo”.

- 24/10: S. Antonio María Claret (1807-1870), predicador de misiones populares, fundador, obispo de Santiago de Cuba. Murió en el exilio en Francia.

- 24/10: B. Luis Guanella (1842-1915), sacerdote, fundador de dos Institutos para la asistencia de los pobres.

- 28/10: En Lima (Perú) la fiesta del “Señor de los Milagros”, imagen milagrosa pintada por un esclavo africano (c. 1651), muy venerada por las muchedumbres.

- 28/10: Ss. Simón zelotas y Judas Tadeo, apóstoles.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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