PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


“Dar desde la propia pobreza”: un criterio misionero



XXXII Domingo del Tiempo Ordinario

Año B - 12.11.2006

 

1Reyes  17,10-16

Salmo  145

Hebreos  9,24-28

Marcos  12,38-44

Reflexiones

En la selva de Brasil, un misionero preguntó un día a un indio de la etnia Yanomami: “¿Quién es bueno?” Y el indio contestó: “Bueno es el que comparte”. ¡Una respuesta en sintonía con el Evangelio de Jesús! Dan testimonio de ello las dos mujeres, ambas viudas y pobres, protagonistas del mensaje bíblico y misionero de este domingo.

 

En tierra de paganos, al norte de Palestina, la viuda de Sarepta (I lectura), no obstante la escasez de alimentos por la sequía, comparte el agua y el pan con el profeta Elías, que está huyendo de la persecución del rey Ajab y de la reina Jezabel. Aquella viuda, exhausta (v. 12), se fió de la palabra del hombre de Dios, y Dios no le hizo faltar lo necesario para  vivir ella y su hijo (v. 16). En contraposición a la maldad de esa pareja real, la protección de Dios se manifestó en favor de su enviado (Elías) y de los pobres.

 

La escena se repite sobre la explanada del templo de Jerusalén, lugar oficial del culto, donde Marcos (Evangelio) presenta dos escenas contrastantes. Por un lado, los escribas: los supuestos sabios de la ley, inflados de vanidad hasta la ostentación (hacen alarde de amplio ropaje, buscan saludos y primeros puestos), con la pretensión de manipular a Dios con “largos rezos”, y llegan hasta devorar los bienes de las viudas (v. 40). Por otro lado, Jesús pone en evidencia el gesto furtivo de una viuda pobre, la cual, con la mayor discreción, sin llamar la atención, echa en el tesoro del templo dos moneditas de poco valor, que eran “todo lo que tenía para vivir” (v. 44). ¡Son pocos céntimos de inmenso valor! Ella no echa gran cantidad, como los ricos, pero da mucho, todo; como dice el texto griego: “toda su vida”.

 

El provecho y la gratuidad se contraponen. Los escribas ostentan una religiosidad para el provecho personal: hasta haciendo obras buenas, buscan su interés, son víctimas de la cultura de la apariencia. Jesús, por el contrario, exalta en la viuda la gratuidad, la humildad, el desapego: ella se fía de Dios y a Él se abandona. Vuelve aquí la enseñanza radical del Evangelio de Marcos en los domingos anteriores: el verdadero discípulo de Jesús lo vende todo, lo da a los pobres, ofrece su vida como hizo el Maestro para rescatar a todos (II lectura, v. 26), ama a Dios y al prójimo con todo el corazón..(*)

 

Para el Reino de Dios no importa dar mucho o poco; lo importante es darlo todo. Ya el Papa S. Gregorio Magno afirmaba: “El Reino de Dios no tiene precio; vale todo cuanto uno posee”. Bastan incluso dos moneditas, o “tan sólo un vaso de agua fresca” (Mt 10,42). El don ofrecido desde la propia pobreza es expresión de fe, de amor y de misión.

 

Así se han expresado los obispos de la Iglesia latinoamericana en la Conferencia de Puebla (México, 1979), hablando del compromiso por la misión universal: “Finalmente, ha llegado para América Latina la hora de proyectarse más allá de sus propias fronteras, ad gentes. Es verdad que nosotros mismos necesitamos misioneros; pero debemos dar desde nuestra pobreza” (Puebla n. 368). El compromiso por la misión, dentro y fuera del propio país, es concreto y exigente: se necesitan medios materiales y espirituales, pero sobre todo personas disponibles a salir y a ofrecer su vida. ¡Por el Reino de Dios!

 

 

Palabra del Papa

*  “El redescubrimiento del valor de su bautismo es la base del compromiso misionero de todo cristiano, porque vemos en el Evangelio que quien se deja fascinar por Cristo no puede menos de testimoniar la alegría de seguir sus pasos... Precisamente en virtud del bautismo, poseemos una vocación misionera connatural... Que cada bautizado, íntimamente unido al Señor, se sienta llamado a anunciar a todos el amor de Dios con el testimonio de su vida”.

Benedicto XVI

En el Angelus del domingo 29 de octubre de 2006

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 12/11: S. Josafat Kuncewicz (1580-1623), obispo de Vitebsk y de Polock en Polonia-Bielorusia, protomártir de la unión de los griego-rusos con la Iglesia católica romana.

- 12/11 (o en otras fechas): ‘Jornada de Acción de Gracias’ a Dios por los frutos de la tierra.

- 15/11: S. Alberto Magno (Colonia Alemania, +1280), dominico, obispo, hombre de paz, doctor de la Iglesia y patrono de los que cultivan las ciencias naturales; supo conjugar ciencias humanas y estudios teológicos.

- 15/11: B. María de la Pasión (Helena) de Chappotin de Neuville (1839-1904), religiosa francesa, misionera en la India, fundadora de las Franciscanas Misioneras de María.

- 17/11: Ss. Roque González, Alfonso Rodríguez y Juan del Castillo, mártires jesuitas en las “reducciones” de Paraguay (+1628), por su compromiso misionero en la defensa y promoción de los indígenas.

- 18/11: S. Felipina Rosa Duchesne (1769-1852), religiosa francesa, misionera en USA, donde creó varias escuelas y murió en el estado de Missouri.


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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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