PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical 


 

Misión es compartir

LA ALEGRIA DEL ENCUENTRO Y DEL BANQUETE

 

Domingo 32° del T. O.

Año “A” - Domingo 6.11.2005

 

Sabiduría  6,12-16

Salmo  62

1Tesalonicenses  4,13-18
Mateo  25,1-13
 
Reflexiones
La experiencia es un peine que la naturaleza dona a los calvos”. Este proverbio chino, que suena como una admonición a la superficialidad humana, casi una mofa a los arrogantes, es uno de los mensajes que la sabiduría milenaria de los pueblos, de cada época y lugar, lanza a las futuras generaciones, bajo forma de proverbios y axiomas. La Biblia también, sobre todo en los llamados libros “sapienciales”, contiene mensajes ricos de humanidad y de valores espirituales. Lo comprobamos en la I lectura de hoy. Encaminados hacia la conclusión del año litúrgico, en la cercanía de las celebraciones por Todos los Santos y por Todos los Fieles Difuntos, la liturgia hodierna nos propone el tema de la “sabiduría”, que se presenta como sabiduría humana, fruto de la experiencia, pero sobre todo como don gratuito de Dios, que lleva a la verdad sobre las personas y las cosas. La sabiduría aparece a menudo como personificada: “Ella misma busca por todas partes a los que son dignos de ella” (v. 16) y quien temprano la busca, a su puerta la hallará sentada (v. 14). Para cuantos aman la verdad y la sabiduría, es bueno recordar el testimonio de un sabio: “La verdad es como un gran albero: cuanto más lo cultivas, más frutos dará” (Mahatma Gandhi).
 
La Sabiduría, la Verdad en sumo grado, es Dios mismo. Él es el tesoro que el alma del salmista anhela con el ansia del sediento que busca el agua. El Salmo responsorial expresa el intenso gozo de la búsqueda y del encuentro con Dios, dirigiéndose por más de 15 veces (con pronombres y adjetivos) a un “Tú” bien concreto, amado y deseado. Este amigo del corazón es Jesús mismo, el esposo que hoy en la parábola de las 10 doncellas (Evangelio), habla a su esposa, la Iglesia, en la cual algunas personas son necias y otras sensatas. La parábola es rica de símbolos y mensajes, que será preciso leer de acuerdo con el contexto bíblico: el simbolismo nupcial que indica la relación hombre-Dios, los símbolos de la vigilia y del sueño, la noche y la luz, el aceite, sabiduría y necedad, la demora del esposo, la puerta cerrada, el banquete nupcial y otros símbolos.
 
 
La espera y la acogida del esposo, el Señor Jesús, que llega a cualquier hora, exige una respuesta personal e insustituible, simbolizada en el aceite (solicitado por unas y rechazado por las otras), que cada uno debe procurarse en la vida. La sabiduría es como un aceite que no es fácil repartir: “es un aceite que nosotros mismos producimos, por nuestra interna maceración, por nuestros sufrimientos, por nuestros amores… Debemos trabajar para que este aceite no nos falte nunca” (E. Balducci). Es cierto que no podemos sustituirnos a nadie en la respuesta personal al Dios que llama y salva, pero podemos, debemos, compartir con otros el don de la fe, que nos sustenta en el camino hacia Cristo, y que puede iluminar igualmente a otras personas que buscan la verdad con corazón sincero.
 
Por fe sabemos que el esposo a quien esperamos y que llega en la noche es Cristo, el cual nos invita a entrar al banquete de la vida, “y así estaremos siempre con el Señor” (II lectura, v. 17). Nosotros que estamos consolados con esta esperanza (v. 13-14.18), y sentimos una responsabilidad misionera, queremos que también para otros – ¡para todos! – esté abierta la puerta del banquete. Conscientes que la puerta è Cristo (Jn 10,9), Lo anunciamos a Él como maestro y salvador, enfocando el mensaje misionero ante todo sobre Su persona. *  Nos lo enseña también uno de los santos recientemente proclamados: “El cristianismo no es una doctrina abstracta: un conjunto de dogmas que creer, preceptos y mandamientos. ¡El cristianismo es Él! Cristo en el cristianismo no es una devoción. No es la primera devoción, ni la más grande. Verdad básica: el cristianismo es Cristo” (S. Alberto Hurtado Cruchaga, jesuita de Chile, canonizado el 23 de octubre del 2005). El Reino, que Jesús proclama y personifica, es ante todo el encuentro con Él. El anuncio misionero guarda siempre esta centralidad: la invitación al banquete de la Vida. En Cristo ¡Para todos!
 
 
Palabra del Papa
*  “Que Jesús resucitado, el cual nos acompaña en nuestro camino, dejándose reconocer como a los discípulos de Emaús «al partir el pan» (Lc 24,30), nos encuentre vigilantes y preparados para reconocer su rostro y correr hacia nuestros hermanos, para llevarles el gran anuncio: «¡Hemos visto al Señor!» (Jn 20,25)”.

Juan Pablo II
Novo Millennio Ineunte (2001), n. 59
 
 
Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 7/11: S. Prosdócimo (s. III), considerado el fundador de la comunidad cristiana alrededor de Padua y su primer obispo.
- 9/11: Dedicación de la Basílica Lateranense, catedral del Papa, obispo de Roma: iglesia “madre y cabeza de todas las iglesias del Urbe y del orbe”.
- 10/11: S. León Magno, papa y doctor de la Iglesia (+461), salvó Roma e Italia de las invasiones de los Hunos y de los Vándalos.
- 11/11: S. Martín de Tours (+397), fundador de monasterios y evangelizador de los pobladores de la Galia central, tuvo fama de taumaturgo; fue el primer Santo no mártir venerado en la Iglesia latina.
- 12/11: S. Josafat Kuncewicz (1580-1623), obispo de Vitebsk y de Polock en Polonia-Bielorusia, protomártir de la unión de los greco-rusos a la Iglesia Romana.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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