PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical 


 

Por una vida basada en la

VALENTÍA y la GRATUIDAD

 

Domingo  33° del T. O.

Año “A” - Domingo 13.11.2005

 

Proverbios  31,10-13.19-20.30-31

Salmo  127

1Tesalonicenses  5,1-6
Mateo  25,14-30

 

Reflexiones
La parábola de los talentos (Evangelio) encierra la invitación a un balance, al final de un año litúrgico y en la cercanía de un nuevo inicio. Aparece, ante todo, la generosidad y la confianza de ese señor que entrega sus bienes a los empleados (v. 14): los talentos eran bienes consistentes, entregados “a cada cual según su capacidad” (v. 15), y todos reciben igualmente el don del tiempo, “mucho tiempo” (v. 19). Ese señor es Dios, es Jesús mismo; los siervos representan a los miembros de las comunidades cristianas; el tiempo va hasta el final de la existencia terrena, que es el tiempo de la Iglesia. Los talentos son los dones otorgados por Dios a cada uno y los tesoros que Cristo ha entregado a su Iglesia: el Evangelio como mensaje de salvación para crear una humanidad nueva y para transformar el mundo; el Espíritu “que renueva la faz de la tierra” (Sal 104,30); el don de los sacramentos; el poder de purificar, sanar, consolar, reconciliar… Una abundancia de dones que da razón de la Jornada de Acción de Gracias.
 
Esta parábola es un fuerte aliciente para hacer fructificar los dones recibidos de Dios, tanto a nivel personal: dones de salud, inteligencia, corazón, alimentos, naturaleza, vida espiritual, fe; como a nivel de la comunidad humana y eclesial. Jesús nos dice que quiere frutos: “He venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10); y destina a los suyos para que vayan y den fruto, un fruto que permanezca (Jn 15,16). En el momento de la rendición de cuentas, el elogio es para los empleados que han sido dinámicos y creativos en multiplicar los bienes recibidos. Sin embargo, son inaceptables las actitudes del empleado holgazán que se cierra en su mundo (v. 18.25-26), con una idea equivocada y la desconfianza en su amo (v. 24), con flojera, desinterés, miedo de arriesgar.
 
Para una justa comprensión de la parábola es preciso superar una doble mentalidad comercial: tanto de tipo moralista, pensando que las obras puedan producir la salvación, mientras que ésta se nos da por pura gratuidad (ver más adelante); como la lógica productiva de cuño capitalista y neoliberal. La I lectura corrige esta visión burguesa: el elogio de la mujer perfecta exalta su habilidad humana y doméstica de esposa y madre, pero más aún su apertura al necesitado (v. 20), su temor de Dios (v. 30). Las cualidades de inteligencia, valentía y eficacia deben acompañarse de un sólido bagaje moral y religioso, que ayude a evitar formas de egoísmo; a compensar la competitividad con la solidaridad, y el afán de acumular con el compartir; a extender los beneficios de la riqueza a favor de otras personas, de la comunidad humana y del ambiente.
 
La pereza y el desinterés son actitudes inaceptables, en particular, ante el don de la fe y la consiguiente responsabilidad misionera de anunciar el Evangelio, que es tarea de todo bautizado, para garantizar la luz, la sal, la levadura necesarias para que la humanidad pueda vivir. No basta ser ‘conservadores de la Palabra’, por miedo al riesgo o por falta de iniciativa; el don de la fe compromete a los cristianos a ser ante todo promotores intrépidos y generosos del Evangelio de Jesús y de los bienes de la salvación. A este respecto, el Papa Pablo VI tiene una advertencia severa para el que descuide el mandato misionero de anunciar a Jesucristo: corren peligro incluso la salvación personal y la supervivencia de las comunidades. * 
 
El premio que reciben los empleados creativos, hábiles en multiplicar los dones recibidos, queda en ámbito de la gratuidad y del gozo (v. 21.23), que acompañan el servicio del Evangelio. “La fe no es una cosa que se guarda en una caja fuerte para protegerla, es vida que se expresa en amor y entrega al otro. En los evangelios tener miedo equivale a no tener fe… La parábola de los talentos nos enseña que una vida cristiana basada, no en la formalidad, la auto-protección y el temor, sino en la gratuidad, en el coraje, y en  el sentido del otro, constituye la alegría del Señor. Y la nuestra” (Gustavo Gutiérrez). Asimismo, la invitación de Pablo (II lectura) a vivir como hijos de la luz y a estar vigilantes (v. 5.6) va en la misma dirección. Sólo en el don de sí, con trabajo, valentía y gratuidad, crecen, se fortalecen y maduran las personas y las comunidades.
 
 
Palabra del Papa
*  “No sería inútil que cada cristiano y cada evangelizador examinasen en profundidad, a través de la oración, este pensamiento: los hombres podrán salvarse por otros caminos, gracias a la misericordia de Dios, si nosotros no les anunciamos el Evangelio; pero ¿podremos nosotros salvarnos si por negligencia, por miedo, por vergüenza - lo que San Pablo llamaba ‘avergonzarse del Evangelio’ (Rm 1,16) - o por ideas falsas omitimos anunciarlo? Porque eso significaría ser infieles a la llamada de Dios que, a través de los ministros del Evangelio, quiere hacer germinar la semilla; y de nosotros depende el que esa semilla se convierta en árbol y produzca fruto”.
Pablo VI
Evangelii Nuntiandi (1975), n. 80
 
Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 13/11 (o en otras fechas): ‘Jornada de Acción de Gracias’ a Dios por sus dones.
- 15/11: S. Alberto Magno (Colonia, +1280), dominico, obispo, hombre de paz, doctor de la Iglesia y patrono de los que cultivan las ciencias naturales; supo conjugar ciencias humanas y estudios teológicos.
- 15/11: B. María de la Pasión (Helena) de Chappotin de Neuville (1839-1904), religiosa francesa, misionera en la India, fundadora de las Franciscanas Misioneras de María.
- 17/11: Ss. Roque González, Alfonso Rodríguez y Juan del Castillo, mártires jesuitas en las “reducciones” del Paraguay (+1628), por su compromiso misionero en la defensa y promoción de los indígenas.
- 18/11: S. Felipina Rosa Duchesne (1769-1852), monja francesa, misionera en USA, donde creó varias escuelas y murió en el estado de Missouri.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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