PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 Anuncio misionero y liberación del mal

 

IV  Domingo del Tiempo Ordinario

Año B  -  29.1.2006

 

 

·         Deuteronomio  18,15-20

·         Salmo  94

·         1Corintios  7,32-35

·         Marcos  1,21-28

 

Reflexiones

Desde el comienzo de su Evangelio, Marcos presenta a Jesús como un personaje extraordinario en palabras y gestos: un maestro que provoca estupor, porque enseña con autoridad moral (v. 22); un taumaturgo que, con un simple gesto y una orden (‘calla, sal’) es capaz de expulsar de un hombre a un espíritu inmundo (v. 25.26). Temor, sorpresa, admiración, y a la vez también tantas esperanzas, son los sentimientos que ese nuevo Rabí misterioso suscita en el corazón de todos, “enseguida y en todo lugar” (v. 28). De esta manera, toma cuerpo en Jesús ese profeta ideal que Dios había prometido a su pueblo por medio de Moisés (I lectura). En pocas palabras, Marcos pone las bases para que el catecúmeno –y cada cristiano– pueda realizar un lento y progresivo camino en el descubrimiento de Cristo, en un itinerario de escucha y de búsqueda, desde la oscuridad hacia la luz, hacia la Pascua y la misión.

 

El episodio del hombre poseído por un espíritu inmundo que grita y se retuerce, nos lleva a algunas reflexiones sobre la existencia de los espíritus malignos que, a menudo y de forma dramática, atormentan a las personas en el cuerpo, en la psicología y en el espíritu. Es cosa sabida que algunas manifestaciones que se atribuyen al diablo eran -y son todavía hoy- verdaderas enfermedades, aunque poco conocidas. Esto, sin embargo, no debe fomentar dudas sobre la existencia o la acción negativa del espíritu maligno en las personas; negarlo sería una ingenuidad que favorecería tan solo la expansión del mal en el mundo. Los Evangelios nos narran numerosos milagros de Jesús en favor de las víctimas de males extraños de tipo psicofísico; la acción sanadora de Jesús abarca la persona en su totalidad: sana, a la vez, el cuerpo, la psique y el alma. Con razón el santo capuchino P. Leopoldo Mandic decía a sus penitentes en el confesionario de Santa Cruz en Padua: “¡Dios es médico y también medicina!

 

En el intento de dominar el mal, el destino y las fuerzas negativas en general, todos los pueblos han hecho uso de medios como la adivinación, el ocultismo, poniendo su confianza en magos, hechiceros, astrólogos, brujos, videntes, adivinos, en el espiritismo, horóscopos, etc. Desde antiguo, Dios prohibió tales prácticas a su pueblo (Dt 18,10-11). Se trata de un oscuro mundo de engaños, que explota –a cambio incluso de grandes sumas de dinero- los miedos, la ingenuidad, la credulidad de la gente, la ignorancia de Dios, causando falsos consuelos, seguidos puntualmente de frustraciones y desesperación. Según la experiencia común de los misioneros en ambientes paganos en varias partes del mundo, el miedo y los engaños son signos típicos del paganismo, el cual sigue cundiendo también en los cristianos, cuando éstos no están del todo convertidos interiormente y no han aprendido, de un lado, a aceptar algunos límites naturales de la vida hmana y, de otro, a confiar en la guía amorosa y providente del Padre de la Vida. A menudo, algunos residuos de paganismo siguen conviviendo en personas creyentes, e incluso en personas de vida consagrada.

 

Un camino de conversión es necesario para cada uno y para toda la vida, ya que cada persona humana nace pagana, es decir, no cristiana: de hecho, el bautismo no es sino el comienzo de un proceso de crecimiento espiritual. La conversión cristiana consiste en la progresiva liberación de los miedos, de los ídolos y de múltiples formas de falsedad. Exponiéndose sin tapujos a la verdad del Evangelio, cada persona experimenta y demuestra la libertad interior que brota de la adhesión a Cristo. Los santos son las personas que, con la ayuda divina, han alcanzado un mayor grado de liberación de las formas de paganismo. De hecho, la adhesión a Cristo genera libertad, porque Él -y sólo Él- es la luz y la verdad que nos hace libres (Jn 8,32; 14,6).  *

 

La predicación evangelizadora, aunque siempre benévola y comprensiva hacia las personas que se equivocan o están enfermas, debe ser enérgica e incisiva contra el mal. El hecho de que el endemoniado del Evangelio de hoy, en un primer momento se quede calladito en la sinagoga y, tras la enseñanza de Jesús, empiece a rebelarse y a gritar contra Él, invita a reflexionar sobre la fuerza y autenticidad de nuestra predicación: ésta no puede ser indulgente o tibia hacia el mal, por el miedo a incomodar. Debe, al contrario, sacudir las conciencias, estimular las personas a un cambio de vida e indicar el camino que lleva al encuentro auténtico con Dios y los hermanos, en la comunidad de los creyentes en Cristo. Solamente así el anuncio misionero del Evangelio de Jesús ejerce su fuerza liberadora y salvadora: expulsa a los demonios, renueva y transforma a las personas.

 

 

Palabra del Papa

*  “Quien ha descubierto a Cristo debe llevar a otros hacia Él. Una gran alegría no se puede guardar para uno mismo. Es necesario transmitirla. En numerosas partes del mundo existe hoy un extraño olvido de Dios. Parece que todo marche igualmente sin Él. Pero, al mismo tiempo, existe también un sentimiento de frustración, de insatisfacción de todo y de todos... Y de este modo, junto al olvido de Dios existe como un boom de lo religioso... A menudo la religión se convierte casi en un producto de consumo. Se escoge aquello que agrada, y algunos saben también sacarle provecho. Pero la religión buscada a la ‘medida de cada uno’ a la postre no nos ayuda. Es cómoda, pero en el momento de crisis nos abandona a nuestra suerte. Ayudad a los hombres a descubrir la verdadera estrella que nos indica el camino: ¡Jesucristo! Tratemos nosotros mismos de conocerlo cada vez mejor para poder guiar también, de modo convincente, a los demás hacia Él”.

Benedicto XVI

Homilía durante la Jornada Mundial de la Juventud, Colonia, 21.8.2005

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 30/1: Jornada mundial de los enfermos de lepra, fundada por Raoul Follereau en 1954.

- 30/1: Gandhi Mohandas Karamchand (1869-1948), el alma grande de la India, líder de la

no-violencia-activa”, asesinado en Delhi.

- 31/1: S. Juan Bosco (1815-1888), fundador de la familia Salesiana: envió a los primeros misioneros salesianos a Argentina.

- 1/2: B. Luis Variara (1875-1923), misionero salesiano entre los leprosos, muerto en Cúcuta (Colombia).

- 2/2: Presentación del Señor Jesús, proclamado como “la salvación preparada a la faz de todos los pueblos, la luz para alumbrar a las naciones” (Lc 2,31-32). - Jornada de la Vida Consagrada.

- 2/2: S. Juan Teófano Vénard (1829-1861), sacerdote de la Sociedad para las Misiones Extranjeras de París, mártir en Hanoi (Vietnam).

- 3/2: B. María Elena Stollenwerk (+1900), cofundadora en Steyl (junto con S. Arnoldo Janssen) de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo.

- 4/2: S. Juan de Brito (1647-1693), misionero jesuita portugués, martirizado en La India.


 

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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