PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

Como sarmientos podados y fecundos para la Misión


 

V Domingo de Pascua

Año B – 14.5.2006

 

Hechos  9,26-31

Salmo  21

1Juan  3,18-24

Juan  15,1-8

 

Reflexiones

Las horas escasas que van de la Última Cena al comienzo de la pasión de Jesús son para el evangelista Juan un tiempo denso, vivido en el Cenáculo, en el cual él coloca muchos temas preferidos de su teología y de su experiencia espiritual. En este contexto de adiós, tan cargado de significado y de emociones, se inserta el pasaje del Evangelio de hoy sobre ‘la vid y los sarmientos’, en el cual Jesús asume la rica temática bíblica de la vid, que fue objeto de cánticos en los profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel) y en los salmos (80). Jesús se identifica con la vid: “Yo soy la verdadera vid” (v. 1). Él es la vid verdadera del nuevo Israel, que no causará decepción a las esperanzas divinas, porque dará frutos.

 

En el pasaje de la vid y los sarmientos hay una revelación trinitaria: el Padre es el viñador, el Hijo es la verdadera vid, el Espíritu Santo es la linfa vital y amorosa en el seno de la Trinidad y en el corazón de los discípulos, que son los sarmientos. De la alegoría de la vid se puede hacer, además, una lectura eclesial y eucarística: el primer “fruto de la vid” es la Eucaristía de la nueva alianza en la sangre de Jesús (Mt 26,29). Los otros frutos corresponden a los que Él llama a seguirle: para “que den fruto abundante, así serán discípulos míos” (v. 8). Estos frutos hay que recogerlos en el campo que es el mundo, donde “la mies es mucha, pero los obreros son pocos” (Mt 9,37).

 

La condición indispensable para dar fruto consiste en la unión del sarmiento a la cepa; a este respecto la experiencia de la vida agrícola no admite alternativas ni excepciones. De ahí la insistencia de Jesús: “Permanezcan en mí y yo en ustedes” (v. 4). En el breve pasaje de hoy se utiliza hasta siete veces el verbo “permanecer”. No es suficiente cualquier presencia, de paso, como un vuelo de pájaro de un árbol a otro, o de una mariposa de una a otra flor; ‘permanecer’ indica estabilidad, morada fija, residencia. Es decir, amistad, convivencia, identificación.  (*)  Una amistad que se fortalece con la “podadura”, siempre y cuando ésta sea asumida como paso necesario de purificación y de fecundidad, “para que dé más fruto” (v. 2). Nos lo asegura también Job, un experto en podaduras: ¡feliz el hombre a quien corrige Dios! Él llaga y luego cura con su mano (Jb 5,17-18).

 

La invitación a fiarse de Dios, siempre -hasta en los meandros del dolor- nos llega también de Juan (II lectura), porque “Dios es más grande que nuestro corazón y lo conoce todo” (v. 20); Él nos ha dado el Espíritu Santo (v. 24), para que nos ayude a no amar de palabra, “sino de verdad y con obras” (v. 18).

 

Un testimonio de este amor nos lo ofrece la historia de Pablo (I lectura): tras haber perseguido a los cristianos, descubre en ellos la presencia del Señor que cambió su vida. En el camino de Damasco no ha nacido sólo un cristiano, sino el apóstol, el gran misionero, quien -gracias a la mediación de Bernabé que lo presentó a los apóstoles-, predicaba en Damasco y en Jerusalén con valentía, públicamente, el nombre del Señor Jesús (v. 27-28). Pero el miedo y las sospechas hacia su persona eran grandes, no solamente porque había sido un perseguidor, sino más bien porque “Pablo manifestaba una fuerza y una amplitud de miras que sorprendió y atemorizó a cristianos que ya habían hecho sus vidas sin el soplo misionero que traía el neoconverso. Éste predicaba con valentía y no temía enfrascarse en discusiones con judíos de origen griego. Su mensaje y su vehemencia le traían dificultades. Pablo tomada en serio aquello que tanto nos cuesta: amar al prójimo en su situación concreta” (Gustavo Gutiérrez).

 

En lugar de refugiarse en sus proyectos y seguir su camino, Pablo, podado y fecundado en el sufrimiento, encara incomprensiones y divergencias, acepta confrontarse con los demás apóstoles, no se aísla; por el contrario, busca y mantiene la comunión eclesial con el grupo. Un ejemplo para aquellos que, hoy también, se entregan con pasión a la causa misionera del Evangelio, pero encuentran incomprensiones y contrastes en la comunidad eclesial. La tentación de abandonar es la cosa más fácil. Pablo, por el contrario, luchó y resistió. Buscando siempre la comunión. Con amor.

 

 

Palabra del Papa

(*)  “El destino de estos llamados, de ahora en adelante, estará íntimamente unido al de Jesús. El apóstol es un enviado, pero, ante todo, es un experto de Jesús... La aventura de los Apóstoles comienza así, como un encuentro de personas que se abren recíprocamente. Para los discípulos comienza un conocimiento directo del Maestro. Ven dónde vive y empiezan a conocerlo. En efecto, no deberán ser anunciadores de una idea, sino testigos de una persona. Antes de ser enviados a evangelizar, deberán estar con Jesús (cf. Mc 3, 14), entablando con él una relación personal. Sobre esta base, la evangelización no será más que un anuncio de lo que se ha experimentado y una invitación a entrar en el misterio de la comunión con Cristo (cf. 1Jn 1,3)”.

Benedetto XVI

Catequesis en la Audiencia general, miércoles 22.3.2006

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 14/5: S. Matías Apóstol, llamado a integrar el número de los Doce.

- 14/5: B. Teodora (Ana Teresa) Guérin (1798-1856), religiosa francesa de las Hermanas de la Divina Providencia, misionera en Indianápolis (USA).

- 15/5: S. Isidro, el labrador (Madrid, aprox. 1080-1130), esposo de la B. María de la Cabeza: fue ejemplo de trabajo y de confianza en la Providencia.

- 15/5: Jornada Internacional de la Familia, instituida por las Naciones Unidas en 1994.

- 16/5: B. Simón Stock (+1265), ermitaño inglés; ingresó en la Orden de los Carmelitas, dando impulso a la devoción mariana y al fortalecimiento de la Orden; murió en Burdeos (Francia).

- 17/5: S. Pascual Bailón (1540-1592), religioso franciscano español; por su especial amor y doctrina sobre la Eucaristía, León XIII lo proclamó Patrono de los Congresos Eucarísticos.

- 17/5: B. Ivan Ziatyk (1899-1952), sacerdote ucraniano, de la Congregación de los Redentoristas; fue encarcelado, condenado a trabajos forzados en el campo de Oserlag, cerca de Irkutsk (Siberia), donde murió.

- 20/5: S. Bernardino de Siena (1380-1444), sacerdote franciscano, ejemplo de infatigable misionero itinerante y de predicador popular.



+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++