PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

Responder a los que quieren “ver a Jesús”


 

V Domingo de Cuaresma

Año B - 02.4.2006

  • Jeremías  31,31-34
  • Salmo  50
  • Hebreos  5,7-9
  • Juan  12,20-33

 

Reflexiones

En la inminencia de aquella Pascua tan especial para Jesús, la llegada a Jerusalén de algunos peregrinos griegos (Evangelio) produce el efecto de una explosión luminosa sobre el misterio que se acerca. Se trata de personas de lengua y cultura helénica, convertidos o simpatizantes con el judaísmo. Eran las primicias de los pueblos paganos, llamados también ellos a ponerse en camino hacia Jesuralén, para seguir los senderos del Señor, como había predicho el profeta (Is 2,3).

 

Esos peregrinos manifiestan un deseo que tiene un gran significado misionero: “Queremos ver a Jesús” (v. 21). La pregunta va mucho más allá de la curiosidad por conocer al famoso de moda. Llegan de lejos, pertenecen a otro pueblo, el viaje ha sido seguramente cansado y oneroso, se han puesto en camino por motivos espirituales. Ahora quieren ver a Jesús, no para realizar un saludo fugaz, sino para conocer su identdad profunda, captar su mensaje de vida. Hay también otro detalle misionero: para llegar hasta Jesús, se sirven de intermediarios de su propia cultura, Felipe y Andrés, los únicos apóstoles  que tienen nombres griegos.

 

Jesús capta la densidad y la importancia de ese momento: su hora, la hora en que ha de ser glorificado (v. 23), la hora del ofrecimiento de su vida, la hora de ser elevado sobre la tierra y atraer a todos hacia sí (v. 32), para que todos los pueblos lleguen a la vida en plenitud. Esa vida verdadera, que consiste en conocer –es decir, amar, acoger, contemplar- al único Dios verdadero y a su enviado Jesucristo (cfr Jn 17,3). No es suficiente, sin embargo, cualquier teoría sobre Jesús, sino la comprensión amorosa del misterio del grano de trigo, que muere para dar mucho fruto (v. 24). Éste es un dato biográfico de Jesús: el grano de trigo que muere es Jesús. Él está hablando de sí mismo y muestra el único camino que lleva a la vida: un camino que pasa a través de la muerte.  (*)

 

El momento culminante del grano de trigo que muere lo presenta con pasión la carta a los Hebreos (II lectura): por haber aceptado la muerte por amor, Jesús se ha convertido “para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna” (v. 9). Así, en el sacrificio pascual de Cristo y en la efusión del Espíritu Santo, se realiza la alianza nueva (I lectura): queda superada la antigua alianza, basada sobre las piedras de la Ley, y se abre el camino a la nueva, arraigada en el corazón y en la vida de las personas (v. 33) que se dejan conducir por el Espíritu.

 

Esos peregrinos que piden ver a Jesús adquieren para nosotros un un valor emblemático: representan a las personas y pueblos que aspiran a un cambio de calidad de vida, que buscan a Dios con corazón sincero. Algunas veces ese deseo es explícito, muchas veces se trata de un deseo mudo, indescriptible, a menudo confuso y contradictorio, aunque siempre es un deseo que nace de lo más profundo de la vida. Se trata de auténticos SOS. Más que las palabras, a menudo hablan los gestos, las situaciones, los sufrimientos, las tragedias, los silencios...

 

¿Quién dará una respuesta a tantas esperas? Se necesitan personas disponibles; la respuesta misionera es una tarea de hombres y mujeres de todos los tiempos, que somos los cristianos. Una respuesta que brota del conocimiento y de la conversión al Señor Jesús. Los cristianos, los misioneros deben haber ‘visto’ al Señor, tener un conocimiento íntimo de Él; deben poder afirmar –lo mismo que los apóstoles después de la resurrección: “¡Hemos visto al Señor!” (Jn 20,25). “El apóstol es un enviado, pero antes es un ‘experto’ de Jesús” (Benedicto XVI). Y, por lo tanto, lo puede anunciar.

 

La comunicación misionera de la experiencia cristiana asume formas diferentes, según los tiempos y las personas, la creatividad y la tecnología. Si miramos el calendario de los santos evangelizadores de esta semana (ver más abajo), encontramos modelos y estilos diferentes de anunciar el Evangelio: S. Francisco de Paula, S. Vicente Ferrer, S. Francisco Javier... Hoy se emplean también técnicas nuevas. En Corea del Sur, por ejemplo, la misión pasa también por los SMS: llegan al celular de muchas personas no cristianas, frases del Evangelio, pensamientos espirituales, noticias sobre la Iglesia... Cuando el fuego de la misión arde en el corazón, se buscan caminos nuevos para dar una respuesta a los que quieren ver a Jesús.

 

 

Palabra del Papa

(*)  “Jesús es el grano de trigo que muere. Del grano de trigo muerto empieza la gran multiplicación del pan que perdura hasta el fin del mundo: Él es el pan de vida capaz de saciar en medida sobreabundante la humanidad entera y de darle el alimento vital: el Verbo eterno de Dios, que se hizo carne y también pan, por nosotros, por medio de la cruz y la resurrección”.

Card. Joseph Ratzinger

Viacrucis en el Coliseo, Roma, Viernes Santo 25.3.2005

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 2/4: S. Francisco de Paula (1416-1507), famoso por la predicación y la vida de penitencia, fundador de la Orden de los Mínimos. Pío XII lo declaró patrono de la gente del mar.

- 2/4: Beatos Diego Luis de San Vitores, sacerdote jesuita, y Pedro Calungsod, catequista, martirizados (+1672) en la isla de Guam (Oceanía).

- 2/4: B. María de S. José (Laura) Alvarado: se consagró a los huérfanos, ancianos y pobres; murió (+1967) en Maracaibo, Venezuela.

- 2/4: I Aniversario de la muerte del Siervo de Dios el Papa Juan Pablo II (1920-2005).

- 4/4: S. Isidoro (ca. 570-636), obispo de Sevilla y doctor de la Iglesia, ingenioso en las ciencias y en la organización, reconocido como el último Padre de la Iglesia latina.

- 4/4: S. Benito Massarari, llamado el Negro (Sicilia, 1526-1589), religioso franciscano; el primer africano negro canonizado (1743).

- 5/4: S. Vicente Ferrer (1350-1419), dominico español, uno de los más grandes predicadores y misioneros itinerantes por Europa occidental.

- 7/4: S. Juan Bautista de la Salle (1651-1719), educador, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Pío XII (1950) lo proclamó patrono especial de todos los maestros.

- 7/4: V centenario del nacimiento de San Francisco Javier (1506-1552), patrono de las misiones.

- 7/4: Jornada Mundial de la Salud, organizada por la ONU-OMS.

 



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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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