PALABRA PARA LA MISIÓN

Apuntes de reflexión misionera

sobre la liturgia dominical

 
"LLAMADOS A LA UNIDAD Y A LA MISIÓN"

Domingo III Tiempo Ordinario

Año “A”- Domingo 23.1.2005


Isaías 8,23b-9,3

Del Salmo 26

1 Corintios 1,10-13.17

Mateo 4,12-23

 

Reflexiones

 

Desde sus primeras apariciones públicas Jesús se presenta como un misionero itinerante (cfr. Jn 4,23): enseña, predica la buena noticia del Reino, sana a enfermos, llama a discípulos… No comienza su misión en lugares importantes como Jerusalén, sino en zonas periféricas, entre los lejanos, los heterodoxos, los menos religiosos, los impuros en contacto con los paganos. Tales eran (considerados) los habitantes de Galilea (v. 12-15), región llamada por Isaías a pasar de la experiencia vergonzosa del yugo de la opresión a la vida en libertad, en la luz y en el gozo (I lectura). Mateo ve que la profecía de Isaías se ha cumplido con la presencia de Jesús, cuya misión tiene un comienzo cargado de esperanza pero también de insidias y decepciones.

 

Es el comienzo humilde de una misión que tendrá horizontes universales y que será llevada adelante por los discípulos y sus sucesores, quienes están llamados a seguir a Jesús para ser, en todo el mundo, “pescadores de hombres” (Jn 4,19). La vocación misionera conlleva siempre un éxodo, una salida, dejar algo y alguien, o por lo menos salir del propio egoísmo. Aquí Jesús deja Nazaret (v. 13) y los tiempos de intimidad con su Madre, así como ha salido del seno del Padre para hacerse el Emanuel en carne humana. Así como Abrahán fue invitado a salir de su tierra y de su familia, ahora dos grupos de hermanos, llamados por Jesús a seguirLe, abandonan redes, barca y padre (v. 20.22). Pero la vocación no es nunca una salida hacia el vacío: es un dejar algo para seguir a Alguien; una salida al encuentro con Otro.

 

Esta vocación-misión tiene sus raíces en una conversión (“Conviértanse…”: v.17), en un cambio de mentalidad, una orientación nueva hacia el Reino, del que Cristo es la plenitud. Así ha ocurrido en Pablo, del cual en esta semana se celebra la conversión (25 de enero). Una conversión total y fiel hasta el martirio. La conversión a Cristo conlleva el seguimiento y la misión. En la ruta de Damasco no ha nacido solamente un cristiano, sino el misionero entre los paganos, el enamorado predicador de un Cristo crucificado (cfr 1Cor 1,17.23).

 

El mensaje paulino en la II lectura coincide con el tema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, llamados a ponerse de acuerdo, evitar divisiones y discordias, estar bien unidos (cfr v. 10.11), porque Cristo no está dividido (cfr v.13). Jesús ora al Padre para que los suyos “sean uno en nosotros, para que el mundo crea…” (Jn 17,21). Para Jesúsla unidad de los suyos es condición para la eficacia de la misión; la unión está finalizada a la misión: “para el mundo crea”. *

 

Así como la unidad sustenta la misión, la misión estimula hacia la unidad: el hecho de tomar conciencia de la vastidad y urgencia de los poblemas del mundo ayuda a superar egoísmos, divisiones y tensiones locales. Lo hemos visto también durante las campañas de ayuda a las víctimas del reciente maremoto en Asia. Con sabor de actualidad, S. Teresa de Avila decía: “Estase ardiendo el mundo, no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia… Cuando veo las grandes necesidades de la Iglesia, éstas me afligen tanto, que me parece cosas de burla tener penas por otras cosas”. **

 

 

Palabra del Papa

* “El hecho de que la Buena Nueva de la reconciliación sea predicada por los cristianos divididos entre sí debilita su testimonio, y por eso es urgente trabajar por la unidad de los cristianos, a fin de que la actividad misionera sea más incisiva”.

Juan Pablo II, Redemptoris Missio, (1990), n. 50

 

** “¡Cuántas tensiones internas, que debilitan y desgarran a algunas Iglesias e instituciones locales, se desvanecerían ante la convicción firme de que la salvación de las comunidades locales se logra con la cooperación a la obra misionera en la universalidad del mundo!”

Pablo VI, Mensaje para la Jornada Misionera Mundial de 1972;

citado por Juan Pablo II, en Redemptoris Missio, (1990), n. 50.

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 23/1: S. Ildefonso, obispo de Toledo (607-667), escritor sagrado, dio un gran impulso a la liturgia y a la devoción mariana.

- 24/1: S. Francisco de Sales (1567-1622), obispo de Ginebra, escritor y gran evangelizador.

- 25/1: Conversión de S. Pablo, apóstol de los gentiles.

- 26/1: SS. Timoteo y Tito, colaboradores de S. Pablo, obispos de Efeso y Creta, respectivamente.

- 28/1: S. Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia; su Summa contra Gentiles es uno de los primeros manuales para misioneros entre los no cristianos, en particular los musulmanes.

- 28/1: S. José Freinademetz (1852-1908), de la Sociedad del Verbo Divino, misionero en la China.