PALABRA PARA LA MISIÓN

Apuntes de reflexión misionera

sobre la liturgia dominical


 

 
"ESTE ES EL CORDERO DE DIOS"

Domingo II Tiempo Ordinario

Año “A”- Domingo 16.1.2005

 

Isaías 49,3.5-6

Del Salmo 39

1 Corintios 1,1-3

Juan 1,29-34

 

Reflexiones

 

Continúa la epifanía, la manifestación de Jesús. Después de la estrella de los magos y el bautismo en el Jordán, es otra vez Juan el Bautista quien señala con insistencia a Jesús como al cordero de Dios. Juan ha ido creciendo en su conocimiento de Jesús: antes no lo conocía (Jn 1,31.33), o lo conocía probabilmente sólo como su pariente, pero ahora lo proclama Cordero, Siervo sufriente, Mesías (v. 29), lleno del Espíritu y el que ha de bautizar con Espíritu Santo (v. 33), Hijo de Dios (v. 34). Lo declara presente: “Este es...”, dice 4 veces (v. 29.30.36).

 

Este progresivo descubrimiento e identificación con Jesús hacen de Juan un modelo para la Iglesia misionera y, en ella, para cada evangelizador y evangelizadora: Juan cree en Jesús, lo reverencia, lo anuncia presente, da testimonio de El hasta derramar su sangre. La Iglesia sigue señalando a Jesús con las palabras de Juan; lo hace en la Eucaristía-comunión: “Este es Cordero de Dios que quita el pecado...”, y en el anuncio y servicio propios de la misión. El mensaje misionero de la Iglesia será tanto más eficaz y creíble cuanto más será  – al igual que en Juan el Bautista -  fruto de libertad, austeridad, valentía, profecía, expresión de una Iglesia servidora del Reino. Sólo así, como para Juan el Bautista, la palabra del misionero estará al origen de nuevos discípulos de Jesús (cfr. Jn 1,35-37).

 

También en la II lectura (el segundo cántico del siervo de Iahvè) hay una continuidad temática con la fiesta del Bautismo de Jesús. El es el verdadero “talya” (palabra aramáica utilizada por Juan para decir cordero y siervo): el cordero pascual, inmolado, que quita, es decir, carga sobre sí mismo los pecados del mundo entero; el siervo, llamado desde el vientre materno (v. 5), que se convierte en luz de la naciones, con una misión universal de salvación que supera los límites nacionales para alcanzar hasta el confín de la tierra (cfr. Is 49,6;  Lc 2,30-32;  Hechos 13,47). El salmo responsorial canta la disponibilidad de Jesús – y de la Iglesia evangelizadora – para asumir esta misión sin fronteras: “Aquí estoy, Señor…”.

 

Esta ha sido también la vocación de Pablo, apóstol enamorado de Jesucristo: lo menciona 4 veces en los 3 versículos de la II lectura. Su amplio saludo a los consagrados por Cristo Jesús (bautizados), “a los santos que El llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (v. 2), sintoniza muy bien con la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (18-25 de enero), que este año tiene como tema: “Cristo, único fundamento de la Iglesia” (1Cor 3,1-23). Ecumenismo y misión constituyen un binomio vital para Iglesia de Jesús.*

 

Incluso el tiempo litúrgico llamado ordinario, en el cual hemos entrado, es siempre un tiempo fuerte y específico para la misión, ya que ésta es la naturaleza misma de la Iglesia: la misión no está reservada solamente para algunas circunstancias, fiestas o colectas para fondos de solidaridad, sino que es coextensiva de la vida de la Iglesia y hace que todas sus actividades fermenten.**

 

 

Palabra del Papa

* “La división de los cristianos perjudicaa la causa santísima de la predicación del Evangelio a toda criatura y cierra a muchos las puertas de la fe... Todos los bautizados son llamados a reunirse en una única grey y poder dar asì ante las gentes, unánimemente, tetsimonio de Cristo, su Señor”.

Decreto conciliar Ad Gentes, 6.

 

** “La Iglesias locales han de incluir la animacón misionera como elemento primordial de su pastoral ordinaria en las parroquias, asociaciones y grupos, especialmente los juveniles”.

Juan Pablo II, Redemptoris Missio, (1990), n. 83.

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 16/1: B José Vaz (1651-1711), de la India, sacerdote de la Congregación del Oratorio, misionero en Sri Lanka.

- 17/1: S. Antonio abad (+356), “padre de los monjes” en Egipto y defensor de la fe.

-20/1: B. Cipriano Migue Iwene Tansi (1903-1964), monje trapense de Onitsha (Nigeria).

- 22/1: S. Vicente Pallotti (1795-1850), fundador de los Pallottinos/as, promotor de las misiones y del apostolado delos laicos, llamado por Pío XI “Precursor de la Acción Católica”.

- 22/1: B. Laura Vicuña, nacida en Chile y fallecida en Argentina a la edad de 13 años (+1904). Ofreció su vida por la conversión de su mamá.