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PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

El abrazo del Padre misericordioso regenera a personas y sociedades

IV Domingo de Cuaresma
Año C - 14.3.2010



Josué  5,9a.10-12
Salmo  33
2Corintios  5,17-21
Lucas  15,1-3.11-32
 
Reflexiones

¡Buena noticia! "La fiesta en la casa del Padre acaba de empezar... ¡Vengan todos!” Es ésta la invitación de Jesús (Evangelio), para explicar el amor sin límites de Dios padre y madre, por medio de la altísima página, conocida como la “parábola del hijo pródigo”. Un título parcial, en cuanto da cuenta del hijo menor, pero ignora al mayor, el cual merece de igual manera, y aún más, ser reprochado. El título más acertado es: ‘parábola del padre misericordioso’, ya que es él el protagonista y su amor está  en el centro de toda la narración. El libro de Lucas ya es conocido como el ‘Evangelio de la misericordia’, pero el capítulo 15 (con las tres parábolas) es ‘un evangelio en el Evangelio’. ¡La noticia más bella!

 

De esta parábola, tan conocida y comentada, basta con resaltar algunos aspectos. Muy oportunamente, el pasaje evangélico escogido para la lectura litúrgica de hoy incluye los primeros versículos de Lucas 15, donde se ve el contexto de la parábola: Jesús acoge a publicanos y pecadores y come con ellos; aparecen también los destinatarios: los fariseos y los escribas que murmuran (v. 1-3). Los mismos que aparecerán nuevamente al final en el personaje del hermano mayor.

 
Cabe subrayar los cinco verbos con los que Lucas describe el amor efusivo del padre para con su hijo que regresa a casa: “lo vio (de lejos) y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo” (v. 20). Vienen después las órdenes del padre para confirmar la plena rehabilitación del hijo: el mejor traje (signo de la dignidad recuperada dentro de la familia), el anillo en la mano (el poder), las sandalias (signo del hombre libre). Y a continuación, el ternero cebado (para las ocasiones solemnes) y la gran  fiesta para todos (v. 22-23). La fiesta es lo que más molestó al hijo mayor que volvía del campo (v. 25.29.30). El padre sale para hacerle comprender el porqué de tanta alegría: ¡ha vuelto tu hermano! Deberías alegrarte (v. 32).

 
En cada uno de nosotros conviven los dos hermanos, el menor y el mayor, ambos con actitudes reprochables e igualmente necesitados de conversión. Para Jesús, el ideal al que hay que convertirse es el Padre misericordioso: acoge a todos sin limitaciones, perdona con gratuidad, quiere que todos vivan en su casa. Acerca de este itinerario de conversión, Henri J. M. Nouwen ha escrito un estupendo libro de meditaciones  -El regreso del hijo pródigo-  partiendo del famoso cuadro de Rembrandt. He aquí uno de sus mensajes más profundos: “Estoy destinado a entrar en el lugar del Padre y ofrecer a otros la misma compasión que Él me brinda. El regreso al Padre es el reto para convertirse en el Padre”.

 
La parábola de Jesús queda abierta, sin conclusión. No sabemos si, al final, el hermano mayor participó en la fiesta, ni si el menor dejó de cometer estupideces; sin embargo, sabemos que en esa casa hay lugar para todos y que existen aún muchos lugares por llenar... Una cosa es evidente: nadie, ni los hijos ni los criados, alberga dudas sobre el amor del padre. Ahora todos saben que en su casa Él quiere hijos, no esclavos; personas que comparten su proyecto de amor, no solamente los trabajos a realizar (v. 31). Tan sólo viviendo en la casa del Padre encontramos vida y felicidad, porque Él quiere nuestro verdadero bien, nuestra realización, y nos enseña cómo y dónde conseguirla. No somos nosotros los creadores y arquitectos de nuestro destino. N
o encontraremos vida y felicidad buscando nuestro éxito personal lejos de la casa del Padre; lo encontraremos siguiendo con sencillez y confianza al Señor.

 
En la casa de ese buen padre se ha estrenado un nuevo modo de vivir, no ya como esclavos sino como hijos. Una experiencia semejante a la del pueblo de Israel (I lectura), el cual, tras 40 años de desierto, una vez que cruzó el río Jordán, toma posesión de la tierra prometida, donde ya no comerá en la precariedad del extranjero, sino que se alimentará de los frutos de su tierra y de su cosecha (v. 12). S. Pablo enseña que toda buena experiencia es para compartirla con otros (II lectura). El que ha experimentado la bondad misericordiosa de Dios y ha comenzado a vivir con Él una relación nueva como hijo y amigo (v. 17), siente el deseo de involucrar a otros en la misma experiencia de vida y de reconciliación (v. 18-19). En esto consiste la misión: ¡compartir la experiencia y ayudar a otros a acoger en su vida el amor misericordioso y regenerador del Padre! Misión es anunciar la misericordia del Padre y trabajar para que la misericordia llegue a ser el tejido de relaciones nuevas entre las personas y entre los pueblos.
(*) Éste es un servicio misionero de calidad para el crecimiento de una humanidad nueva.

 
Palabra del Papa

(*)  “El mundo de los hombres puede hacerse cada vez más humano, únicamente si introducimos en el ámbito pluriforme de las relaciones humanas y sociales, junto con la justicia, el «amor misericordioso» que constituye el mensaje mesiánico del Evangelio.

Juan Pablo II

Encíclica Dives in Misericordia, 30.11.1980, N. 14

 Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 15/3: Sta. Luisa de Marillac (1591-1660), viuda, fundadora, junto con S. Vicente de Paúl, de las Hijas de la Caridad.

- 15/3: B. Artémides Zatti (1880-1951), salesiano, médico misionero en la Patagonia (Argentina).

- 15/3: ‘Cumpleaños’ de S. Daniel Comboni (1831-1881): nació en Limone sul Garda (Brescia) y murió en Jartum (Sudán), siendo obispo Vicario apostólico de África Central.

- 17/3: S. Patricio (385-461), nació en Inglaterra, fue el gran misionero y evangelizador de Irlanda; fue obispo de Armagh y es patrono de Irlanda.

- 18/3: S. Cirilo (+386), obispo de Jerusalén, conocido por sus catequesis; fue a menudo perseguido por los arrianos.

- 19/3: S. José, hombre “justo” (Mt 1,19), esposo de la B. V. María, padre putativo de Jesús, Patrono de la Iglesia universal.

- 20/3: B. Francisco Palau y Quer (1811.1872), sacerdote español (Cataluña), de la Orden de los carmelitas descalzos; fue víctima de varias persecuciones, fundador, promotor de misiones populares.

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A cura di: P. Romeo Ballan – Missionari Comboniani (Verona)
Sito Web:   www.euntes.net    “Parola per la Missione”

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