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PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


“Hacerse leprosos”, como Jesús, para sanar y salvar a los demás
 
VI Domingo del Tiempo Ordinario
Año B – 11-2-2018

 

Levítico  13,1-2.45-46
Salmo  31
1Corintios  10,31-11,1
Marcos  1,40-45
 
Reflexiones
¡Un muerto en vida! Ese era el leproso en el Antiguo Testamento y en las culturas antiguas: un enfermo incurable, considerado como un maldito, excluido de la familia y de la convivencia social. La ley hebraica (I lectura) le imponía vivir solo, marginado y gritar a todos los transeúntes su situación de inmundo (v. 45-46). En los siglos posteriores, las condiciones de los enfermos de lepra no mejoraron, hasta que se llegó al descubrimiento del bacilo específico por obra del médico noruego Gerhard Hansen (1868). Se empezó a curar con el uso de la sulfona, el aislamiento en las leproserías y, más tarde, los cuidados en ambulatorios.


Gracias a las campañas del “Vagabundo de la caridad y Apóstol de los leprosos”, Raoul Follereau (1903-1977), y a la asistencia capilar de muchos misioneros y misioneras y de otros voluntarios, se ha reducido la cortina de prejuicios, ha ganado terreno la idea correcta de que la lepra es una enfermedad como las otras, una enfermedad que es posible curar y erradicar, a bajos costos. Sin embargo, junto a enfermos que sanan, existen todavía unos 10 millones de leprosos en el mundo, con decenas de nuevos casos cada día. Bajo ciertos aspectos (marginación, efectos devastadores...), la gravedad y el espanto de la lepra se asemejan al miedo por el SIDA. “La lepra es síntoma de un mal más grave y más vasto, que es la miseria” (Benedicto XVI). Recientemente el Papa Francisco ha hecho también sus llamadas a la solidaridad hacia estos enfermos. (*)

 
Siempre los misioneros han dedicado una particular atención a los enfermos de lepra, socorriéndolos en su marginación y favoreciendo su inserción social. ¡Siguiendo el ejemplo de Jesús! Él actúa a contracorriente (Evangelio): deja de lado las restricciones legales, permite que el leproso se le acerque, escucha su petición, se conmueve, le tiende la mano, lo toca, lo sana con una palabra (v. 40-41). La conmoción de Jesús es profunda, visceral (v. 41), como lo indica el verbo griego que los evangelistas usan con frecuencia (splanknízomai) para describir escenas de ternura: la conmoción de Jesús ante las muchedumbres hambrientas (Mt 9,36), la compasión del buen samaritano (Lc 10,33), la misericordia del padre del hijo pródigo (Lc 15,20), y otras escenas.

 
Jesús, que sana a los leprosos, realiza un signo típico de su misión mesiánica (cfr. Mt 11,5). Ese leproso anónimo, con el rostro desfigurado, con los muñones sin dedos, grita a Jesús una de las más bellas oraciones de los Evangelios, hecha de rodillas, con humildad y confianza: “Si quieres, puedes limpiarme” (v. 40). Este leproso es un hombre de oración y de misión: “comenzó a proclamar bien alto y divulgar la cosa” (v. 45). El leproso sanado, que grita a todos su alegría,
es un espléndido icono misionero del cristiano y de la comunidad creyente, que proclaman las maravillas del Dios que salva. El Señor nos purifica, nos sana y nos salva con su Palabra, con los Sacramentos, la comunidad, la Misión…

 
Desafiando el contexto de
prohibiciones legales, Jesús se conmueve en lo más íntimo y se atreve a tocar al leproso con la mano, contrayendo así la impureza legal. Él revela de este modo hasta qué punto ha entrado en la historia humana, pobre-enferma-pecadora-marginada, alcanzándola en su profundidad, cargando con su debilidad, maldición, ostracismo social... La historia del leproso encierra todo el misterio pascual de Jesús y de la humanidad. Ciertamente, es leprosa la familia humana en la oscuridad de su sufrimiento y de su pecado, por lo cual tiene necesidad de Alguien que se le acerque, la toque, la sane, la salve, la lleve a la vida, la haga vivir en comunión. Este Buen Samaritano es Jesús, que se ha hecho Él mismo leproso: “no tiene apariencia ni presencia… despreciable y desecho de hombres, varón de dolores” (Is 53,2-3). Así “Él ha llevado nuestras dolencias… Él ha soportado el castigo que nos trae la paz; y con sus heridas hemos sido curados” (Is 53,4-5). Gracias a su muerte-resurrección, somos salvos y todos los salvados proclamamos -junto con Él y en su nombre a todos los pueblos-  las maravillas del Padre de la Vida, que nos llama a todos, sin exclusión alguna, a ser su nuevo pueblo, su familia, animados por el único Espíritu de amor.

 
El misionero está llamado a derribar las barreras legales, ambientales, culturales, a hacerse “todo para todos”, con tal de ayudar a los demás, como dice San Pablo (II lectura): “Procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de la mayoría, para que se salven” (v. 33). Siguiendo los pasos de Jesús, Siervo que sufre, el apóstol ha de hacerse próximo a los últimos, a cargar sobre sí los sufrimientos de las hermanas y hermanos más necesitados y marginados. Dispuesto a tolerar rechazos, incomprensiones y persecución, hasta el martirio. Pablo insiste: “Hago todo esto por el Evangelio” (1Cor 9,23). ¡Aquí se juega la fidelidad y la credibilidad del misionero! Y de todo cristiano.

 
Palabra del Papa

(*)  Expreso mi cercanía a todas las personas que sufren por esta enfermedad, así como a quienes se ocupan de atenderlos, y a quien lucha por terminar con las causas del contagio, es decir, con las condiciones de vida no dignas del hombre. Renovemos el compromiso solidario en favor de estos hermanos y hermanas”.

Papa Francisco
Ángelus en la Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra, 25-1-2015.

(Ver también Ángelus del 28-1-2018)

 Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 11/2: Virgen de Lourdes (apariciones en 1858). - Jornada Mundial del Enfermo. - Tema para 2018: Mater Ecclesiae: «Ahí tienes a tu hijo... Ahí tienes a tu madre. Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa» (Jn 19,26-27).
- 11/2: Aniversario de la creación del Estado de la Ciudad del Vaticano (1929).
- 11/2/2013: Benedicto XVI comunicó su decisión de renunciar al pontificado; desde las 8 de la noche del 28-2-2013 se convirtió en Papa emérito.
- 12/2: S. Saturnino, sacerdote, y 48 compañeros laicos norteafricanos mártires (+304, en Abitine, Cartago), quienes declararon ante el procónsul romano: “Sin el domingo no podemos vivir”.
- 14/2: Miércoles de Ceniza. – Inicio de la Cuaresma. Mensaje del Papa para la Cuaresma de 2018: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24,12). Desde siempre la Iglesia invita a acompañar las obras cuaresmales del ayuno, oración y limosna con gestos de solidaridad y de misión.
- 14/2: Ss. Cirilo, monje (+Roma 869), y Metodio, obispo (+885), hermanos nacidos en Tesalónica; fueron grandes evangelizadores de los pueblos eslavos y danubianos. Son co-patronos de Europa.
- 15/2: S. Claudio La Colombière (1641-1682), sacerdote jesuita francés, promotor de la devoción al Corazón de Cristo, junto con S. Margarita M. Alacoque.
- 15/2: Memoria del P. José de Acosta (+1600), misionero jesuita español en Perú, estudioso y defensor de la cultura indígena; tuvo un importante papel en el III Concilio de Lima (1582-1583).
- 15/2: Muchos budistas, jainistas y sijs conmemoran la muerte de Buda y su ingreso en el Nirvana. (Otras tradiciones budistas lo recuerdan el 8/2).
- 16/2: B. José Allamano (1851–1926), sacerdote italiano, fundador de los Institutos de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata (Santuario mariano en Turín).
- 16/2: Varios pueblos del Extremo Oriente (China, Corea, Vietnam...) festejan el TET, o nuevo año lunar: agradecimiento al Cielo, familia, trabajo, paz y armonía son los valores universales que se celebran en esta gozosa festividad tradicional, que dura varios días.
- 17/2: Ss. Siete Fundadores de la Orden de los Siervos de María (Florencia, s. XIII), mendicantes y misioneros.
- 17/2: S. Pedro Yu Chong-nyul, coreano, padre de familia, asesinado en Pyeongyang (hoy Corea del Norte, +1866), porque fue sorprendido en la casa de un catequista leyendo el Evangelio de noche. Es uno de los 103 Santos Mártires coreanos (memoria el 20/9).

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)
Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”
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