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PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.



Oh, Dios, ¿dónde estás para que podamos conocer y revelar tu rostro?
 
Domingo XIX del T. O.
Año A – 13-8-2017

 

1Reyes  19,9.11-13
Salmo  84
Romanos  9,1-5
Mateo  14,22-33
 
Reflexiones
Las lecturas de hoy nos presentan un tema fundamental. ¿Cómo es Dios? ¿Qué hace con todo su poder? ¿Qué tiene que ver Dios con mi vida? ¿Cómo se manifiesta? Son las preguntas que cada persona se hace, tarde o temprano; de una u otra manera. Inútilmente algunos ‘ateos’ quisieran borrar esta realidad. Las etapas de la manifestación de Dios y los pasos del hombre en la búsqueda de su Señor y Padre van desde la creación a Cristo, al testimonio de los creyentes. Este es el hilo conductor que une las lecturas de hoy. De manera libre y sorprendente, Dios se manifiesta a los hombres: primero en la creación del mundo y de cada persona; luego, por medio de las alianzas y de los profetas; y, finalmente, en el evento único y definitivo de Jesucristo, Dios hecho carne, que acompaña la historia humana

 
Ante la manifestación gratuita de Dios, normalmente se produce la respuesta del hombre, en una búsqueda a menudo trabajosa e incierta. Todas las religiones y filosofías de los pueblos son un índice y el resultado del deseo profundo que Dios ha inscrito en el corazón de las personas y de las culturas: ¿Quién es Dios? ¿Dónde está? ¿Qué hace?… Las religiones naturales son diferentes según las épocas y las culturas, pero tienen un origen común: la aspiración humana a establecer una relación con la divinidad. Este es el terreno religioso natural en el cual los misioneros encuentran a los pueblos ya desde el primer anuncio del Evangelio.

 
La teología cristiana, desde sus inicios (s. II, con los santos Justino e Ireneo), enseña a los obreros del Evangelio que han de descubrir las “semillas del Verbo”, es decir, los valores humanos y espirituales presentes en las culturas. Por la acción del Verbo, por medio del cual han sido creadas todas las cosas (cfr. Col 1,15-17), y gracias a la presencia del Espíritu Santo, protagonista de la misión (cfr. RMi 21s), estos valores se encuentran ya en las culturas de los pueblos, aun antes de que se les anuncie la Buena Nueva de Cristo. En virtud de su origen divino, estos valores constituyen una buena preparación para acoger el Evangelio. La presencia del Verbo y del Espíritu, que anteceden la llegada del misionero, crea una especial sintonía entre el Evangelio y las culturas, que en general facilita la recepción del mensaje cristiano. Cristo llega como plenitud de la revelación de Dios, como don gratuito, pero no por eso es algo opcional o alternativo. Viene aquí muy oportuna la invitación del Papa Francisco a buscar y dejarse encontrar por Cristo. (*)

 
Además de la revelación basada en la creación, Dios se reserva la iniciativa de manifestarse en el modo, en el tiempo y en las personas que Él quiere. En el caso de Elías (I lectura) la manifestación de Dios se da con signos diferentes a la de Moisés, aunque se realice sobre el mismo monte. Elías está regresando de las faldas del monte Carmelo, donde, en un exceso de celo y fanatismo, ha masacrado a los profetas de Baal (cfr. 1Reyes 18); ahora Elías necesita convertirse: reconocer a Dios no a través de signos fuertes (viento huracanado, terremoto y fuego), sino en el “susurro” (v. 12). En el mar borrascoso y entre los gritos de miedo a los fantasmas (Evangelio), Jesús se revela primero como orante solitario sobre el monte (v.23) y luego como portador de paz y seguridad: “¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!” (v.27). Al igual que en otras epifanías de Jesús, la conclusión es la fe de los discípulos (v.33). Más ampliamente, es la comunidad misionera de Mateo la que, probada por las incipientes persecuciones y la “poca fe” (v.31), renueva la adhesión a su Señor resucitado, invocándolo con el título pascual de Kurios, Señor (v. 28.30).

 
En la historia de las personas y de los pueblos se van alternando a menudo épocas de apertura y de cerrazón ante el misterio de Dios, períodos de indiferencia, resistencia, y hasta de rechazo. Ante estas situaciones, el misionero adopta una actitud humilde y orante: la fuerza para la misión procede de la fe y de la oración. Es el caso de Pablo (II lectura), que siente un dolor grande y un continuo sufrimiento (v. 2) por sus hermanos y correligionarios (v. 3). Lamentablemente, la mayoría del pueblo judío, si bien recibió, a lo largo de los siglos, hasta ocho privilegios inestimables (v. 4-5), se ha cerrado al Mesías, que nació “de los patriarcas, según lo humano”: No lo reconocen como el Salvador, muerto y resucitado, como Dios bendito por los siglos (v. 5).

 
El misterio del pueblo elegido lleva a pensar en la realidad misionera de tantos pueblos que aún no se han abierto al Evangelio, con excepción de unas minorías. Cabe pensar en China, India, Japón, en el mundo budista, islámico… Ciertamente estos pueblos no están fuera de la acción salvífica de Cristo, el único salvador de todos; sin embargo, permanece el misterio de su llamada a la Fe en Cristo y de su pertenencia a la Iglesia. También para ellos Dios tiene su proyecto y los tiempos precisos. Nosotros no conocemos los tiempos y los caminos por los cuales el Espíritu realiza el encuentro salvífico de cada persona con Cristo (GS 22). Pero la certeza que este encuentro se realiza, sostiene la esperanza del misionero, incluso cuando la barca está sacudida por las olas (Evangelio) y el viento es contrario (v. 24).

 

Palabra  del Papa

(*)  “Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor”.

 Papa Francisco
Exhortación apostólica Evangelii Gaudium  (2013), n. 3

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 14/8: S. Maximiliano M. Kolbe, franciscano conventual polaco, fundador de la Milicia de la Inmaculada en Europa y Japón; se ofreció para morir en lugar de un padre de familia en el campo de concentración de Auschwitz (+1941).
- 15/8: Solemnidad de la Asunción de María al Cielo. La actividad misionera de la Iglesia realiza la profecía de María: “dichosa me dirán todas las generaciones” (Lc 1,48).
- 15/8: S. Jacinto Odrovaz (1183-1257), sacerdote dominico polaco, encargado por S. Domingo de Guzmán de difundir la Orden de los Predicadores, evangelizó la Boemia y la Slesia.
- 15/8: B. Isidoro Bakanja, mártir (+1909): joven catequista africano, muerto en una plantación de Congo-Belga, a consecuencia de los golpes recibidos del patrón colonizador, al cual perdonó.
- 16/8: S. Esteban, rey de Hungría (969-1038), promovió la difusión del Evangelio en su país y la organización de la Iglesia.
- 16/8: Recuerdo del Hno. Roger Schutz, fundador y prior de la comunidad ecuménica de Taizé (Francia), que murió apuñalado por una mujer desequilibrada (+2005).
- 17/8: Recuerdo de los mártires de Mombasa, Kenia (más de un centenar), entre ellos tres misioneros agustinos portugueses, hombres, mujeres y niños, nativos y portugueses (+1631).
- 18/8: Memoria de los Ss. Mártires de Utica (Túnez), agrupados bajo el nombre de ‘Massa Cándida’ (s. III-IV).
- 18/8: S. Alberto Hurtado C. (1901-1952), jesuita chileno, fundador del Hogar de Cristo para acoger a los sin techo.
- 18/8: Recuerdo de Kim Dae-Jung (1924-2009), presidente de Corea del Sur (1998-2003), católico, premio Nobel de la Paz (2000), quien luchó por fortalecer los valores democráticos y los derechos civiles, y trabajó activamente por la reconciliación con Corea del Norte.
- 19/8: Bb. Ludovico Flores y 14 compañeros mártires: misioneros extranjeros y navegantes japoneses, matados en Nagasaki (Japón, +1622).
- 19/8: S. Juan Eudes (1601-1680), francés, fundador, entregado a las misiones parroquiales, a la formación de los sacerdotes y a la difusión del culto a los SS. Corazones de Jesús y de María.
- 19/8: S. Ezequiel Moreno Díaz (+1906), sacerdote español de los Agustinos Recoletos, misionero en Filipinas y América del Sur; fue obispo de Pasto (Colombia).
- 19/8: Recuerdo del encuentro (1985) de Juan Pablo II con 80.000 jóvenes musulmanes en el estadio de Casablanca (Marruecos).

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)
Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”
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