PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera
sobre la liturgia dominical

   

La MISIÓN como ACOGIDA:

de Jesús y de los suyos

 

Domingo 13° del T.O.

Año “A” – Domingo 26.6.2005

2 Reyes  4,8-11.14-16               

Del Salmo  88

Romanos  6,3-4.8-11

Mateo  10,37-42


    
Reflexiones

 

En la conclusión de Su “discurso misionero” (Mt 10), Jesús invita a sus discípulos a asumir dos actitudes necesarias para cualquier persona enviada a anunciare el Reino: la vocación con sus exigencias y la misión como acogida. Un mensaje que toca de cerca a todo cristiano, no solamente a los misioneros ‘oficiales’. Ante todo, hay que vivir la vocación por amor. En efecto, Jesús habla de amor (v. 37) y de vida (v. 39). Está en juego la opción “por un amor más grande”. El amor a los familiares – legítimo y santo – es preciso verlo junto y comparado con el amor por Jesús. Solamente a la luz de estos dos valores (amor y vida) se puede entender la necesidad y, a la vez, el valor relativo de la cruz frente al bien más grande que es Dios mismo; sólo bajo la perspectiva del amor y de la vida tienen sentido las exigencias de la vocación para la misión con Jesús; sólo por amor es posible hacer opciones arduas, que resultan incomprensibles para el que esté fuera de esta lógica. Teniendo en cuenta el bien supremo - que es siempre y solamente Dios - se puede dar el justo peso incluso a valores humanos tan importantes, como son los afectos familiares o los intereses profesionales, reservando a Dios el primer lugar, la primera opción.

 

El lenguaje de Jesús (‘tomar la cruz’, ‘perder la vida’) es escandaloso, hasta parece cruel, pero es la única palabra que libera de las ilusiones y que realmente nos hace encontrar la vida (v. 39); la vía de la cruz es la única que desemboca en la vida verdadera: la resurrección. *  Este mensaje vale tanto para el misionero que predica el Evangelio como para los que lo escuchan. A esta misma radicalidad nos llama también Pablo (II lectura): por el Bautismo estamos llamados a “andar en una vida nueva” (v. 4), porque “hemos muerto con Cristo” y “viviremos con Él” (v. 8.11).

 

El segundo grande tema misionero de este domingo es la acogida. Es ejemplar la hospitalidad que la mujer de Sunem y su marido brindan al profeta Eliseo, pero lo es igualmente la gratitud de este ‘hombre de Dios’ hacia aquella pareja estéril: tras consultarse con su criado Giezi, Eliseo profetiza que pronto tendrán un hijo (I lectura). Son todos gestos de acogida mutua, en la gratuidad. Jesús ensalza el gesto sencillo, gratuito, de “el que dé a beber aunque no sea más que un vaso de agua fresca” (Mt 10,42). Cabe fijarse en el detalle del agua fresca, particularmente apetecible en los países cálidos. La misión como acogida, vivida sea por el misionero sea por la gente en medio de la cual él trabaja tiene su fundamento en la identidad que Jesús quiso establecer entre Él y los suyos: “El que los recibe a ustedes me recibe a mí” (v. 40); palabras que recuerdan el test del juicio final: “Tuve sed y ustedes me dieron de beber” (Mt 25,35).

 

Se abre aquí i todo el capítulo de la cooperación misionera a las tareas de evangelización en el mundo entero, la cual es un derecho-deber de todo bautizado ** según las formas siempre válidas de la oración, sacrificio, donativos de todo tipo, como también en las modalidades nuevas, tales como: información y formación misionera del Pueblo de Dios; visitas a las jóvenes comunidades cristianas; acogida, diálogo y anuncio del Evangelio a los inmigrados (legales o clandestinos), refugiados y otros; el compromiso de los responsables de la política, economía, cultura, comunicación social para el ordenamiento de un mundo más justo, fraterno y solidario en la distribución, intercambio y gestión de los recursos humanos y materiales, que estén de veras en favor de todos en el mundo, con especial atención a los más débiles y necesitados.

 

 

Palabra  del Papa

*  “Quien deja entrar a Cristo no pierde nada, nada: absolutamente nada de lo que hace la vida libre, bella y grande. ¡No! Sólo con esta amistad se abren las puertas de la vida. Sólo con esta amistad se abren realmente las grandes potencialidades de la condición humana. Sólo con esta amistad experimentamos lo que es bello y lo que nos libera. Así, hoy, yo quisiera, con gran fuerza y gran convicción, a partir de la experiencia de una larga vida personal, decir a todos vosotros, queridos jóvenes: ¡No tengáis miedo de Cristo! Él no quita nada, y lo da todo. Quien se da a él, recibe el ciento por uno. Sí, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo, y encontraréis la verdadera vida”.

Benedicto XVI

Homilía en el  solemne inicio del Pontificado, Roma, 24 de abril de 2005

 

 

**  “La cooperación misionera se fundamenta y se vive, ante todo, mediante la unión personal con Cristo: sólo si se está unido a él, como el sarmiento a la viña (cf. Jn 15, 5), se pueden producir buenos frutos… La participación en la misión universal… es signo de la madurez de la fe y de una vida cristiana que produce frutos. De esta manera el creyente amplía los confines de su caridad, manifestando la solicitud por quienes están lejos y por quienes están cerca”.

Juan Pablo II

Redemptoris Missio (1990), n. 77

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 26/6:Día para la caridad del Papa.

- 26/6: S. Vigilio (+405), tercer obispo de Trento, evangelizador de la región con la ayuda de tres misioneros procedentes de Capadocia (actual Turquía); murió mártir en Valle Rendena.

- 28/6: S. Ireneo (135-202 ca.), nacido en Esmirna (Asia Menor), discípulo de S. Policarpo, fue obispo de Lión, gran evangelizador y Padre de la Iglesia.

- 29/6: SS. Apóstoles Pedro y Pablo, misioneros y fundadores de la Iglesia de Roma, martirizados bajo Nerón (+64-67 ca.).

- 29/6: B. Ramón Llull (Mallorca, 1235-1316), de la tercera Orden franciscana, estudioso y escritor; fue misionero en Africa donde instauró un diálogo con los Saracenos; sufrió cárcel y martirio.

- 1/7: S. Olivero Plunkett (1629-1681), nacido en Irlanda, estudió en Roma y enseñó teología en el Colegio de Propaganda Fide; fue arzobispo de Armagh (Irlanda) y martirizado en Londres.

 

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A cargo de:  P. Romeo  Ballan, mcci – Director del CIAM, Roma

Sito Web:   www.ciam.org     “Parola per la Missione”