PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera
sobre la liturgia dominical

   

MISIÓN es fidelidad de amor

hasta el MARTIRIO

 

Domingo 12° del T.O.

Año “A” – Domingo 19.6.2005

Jeremías  20,10-13              

Del Salmo  68

Romanos  5,12-15

Mateo  10,26-33



          Mártires de Uganda
Reflexiones

 

En el centro del “discurso misionero” de Jesús (Mt 10), quien envía a sus discípulos a anunciar el Reino, está la perspectiva concreta y cercana de la persecución, quizás como un reflejo de la experiencia que la comunidad de fieles ya estaba sufriendo. De ahí la insistencia de Mateo en recordar hasta por tres veces la palabra confortadora del Maestro: ‘No tengan miedo’ (v. 26.28.31). Desde siempre, estas palabras han dado ánimo a los que anuncian el Evangelio y han sostenido la fidelidad de los mártires de todos los tiempos. Su valiente testimonio se basa, ante todo, sobre el destino universal del mensaje de Jesús: que es para todos los pueblos, un mensaje que es preciso anunciar en pleno día y pregonar desde la azotea (v. 27); sobre el santo temor de Dios: el sentido profundo de Su santidad y majestad exige que el primer lugar corresponda siempre y sólo a Aquel que tiene la palabra definitiva sobre la salvación del alma y del cuerpo (v. 28); sobre la bondad del Padre que cuida con amor cosas tan pequeñas como los pajaritos, y cuenta hasta los cabellos de la cabeza (v. 29-31); y sobre la necesidad de estar unidos y fieles a Cristo, por amor, y, en Él, unidos al Padre (v. 32-33). *

 

El profeta Jeremías (I lectura) ha experimentado la amargura y el terror de la persecución (v. 10), pero, a la vez, la presencia del Señor a su lado “como fuerte soldado” (v. 11), al que encomienda su causa (v. 12); por eso invita a alabar al Señor “que libró la vida del pobre” (v. 13). San Pablo (II lectura) alienta la esperanza y la confianza de los cristianos de Roma, afirmando que el proyecto salvífico de Dios, en favor de todos los hombres, supera cualquier condicionamiento impuesto por la historia y el pecado del hombre: “mucho más, gracias a Jesucristo, la benevolencia y el don de Dios desbordaron sobre todos” (cf. v. 15).

 

Las múltiples situaciones e historias de martirio evidencian la catolicidad de la Iglesia misionera, la cual, en todo tiempo y lugar, “debe continuar su peregrinación entre las persecuciones del mundo y los consuelos d Dios” (S. Agustín, De civitate Dei). Podemos escoger algunos testimonios de mártires recientes, que han sido fieles en el anuncio del Evangelio y en la denuncia profética.

- El arzobispo Oscar A. Romero, poco antes de ser asesinado en 1980 en San Salvador, declaró con firmeza a las fuerzas del orden público: “En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo, cuyos lamentos suben hasta el cielo cada vez más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno: en nombre de Dios, cese la represión”.

- En recientes llamamientos (2005), grupos de religiosos de Iraq y de otros Países de Oriente Medio manifiestan una fuerte preocupación por el éxodo de numerosos cristianos a causa de nuevas formas de persecución: “Vivimos en una situación muy peligrosa. No podemos ni siquiera salir para ir a Misa. Sacerdotes y religiosos son perseguidos dentro y fuera de las iglesias. Nos quedamos atrincheradas en casa”. Es el grito de socorro de las Religiosas Dominicas de la Presentación de Mosul, que se dedican a la enseñanza, a la acogida de niños y asistencia sanitaria. Un monje caldeo declara: “En estos últimos meses, después del atentado a las iglesias cristianas, han emigrado más de 50.000 cristianos iraquíes… a causa de las amenazas recibidas de parte de los fundamentalistas islámicos. ¿Su culpa? Ser cristianos, es decir, de la misma religión de los soldados occidentales”.

- P. Luciano Fulvi (75 años), misionero comboniano, fue asesinado en Uganda la noche del 30 de marzo del 2004. Así lo recuerda el obispo de su diócesis de origen: “Era consciente de la situación difícil en la que estaba llamado a anunciar el Evangelio y a dar testimonio de Cristo, pero las dificultades nunca le quitaban la sonrisa, la serenidad y el entusiasmo por la misión”.

 

 

Palabra  del Papa

*  “El siglo XX fue un tiempo de martirio. Muy bien lo puso de relieve el Papa Juan Pablo II, que pidió a la Iglesia ‘actualizar el Martirologio’, y canonizó y beatificó a numerosos mártires de la historia reciente. Por tanto, si la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos, al inicio del tercer milenio se puede esperar un renovado florecimiento de la Iglesia, especialmente donde ha sufrido más a causa de la fe y del testimonio del Evangelio”.

Benedicto XVI

Homilía en la Basílica de S. Pablo, Roma, 25 de abril 2005.

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 20/6: B. Francisco Pacheco y otros 8 compañeros jesuitas, condenados a la hoguera en el Japón (Nagasaki, 1626).

- 21/6: S Luis Gonzaga (1568-1591), religioso jesuita, muerto en Roma asistiendo a los apestados. Es el patrono de la juventud estudiantil.

- 22/6: S. Paulino de Nola (353-431), obispo y poeta latino; nacido en Francia, evangelizó sobretodo la Campania.

- 22/6: Ss. Juan Fisher, obispo de Rochester, y Tomás Moro, magistrado: intrépidos defensores de la fe católica en contra de las pretensiones de Enrique VIII, martirizados en Londres (+1535).

- 24/6: Natividad de S. Juan Bautista, Precursor del Mesías: anunció su venida y preparó su camino. Es modelo de los misioneros.

- 24/6: B. María Guadalupe García Zavala (1878-1963), de Guadalajara (México), fundadora, entregada al servicio de los pobres y enfermos.

 

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A cargo de:  P. Romeo  Ballan, mcci – Director del CIAM, Roma

Sito Web:   www.ciam.org     “Parola per la Missione”