PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera
sobre la liturgia dominical

   

DE LA COMPASIÓN  A LA MISIÓN

 

Domingo 11° del T.O.

Año “A” – Domingo 12.6.2005

Éxodo  19,2-6                         

Del Salmo  99

Romanos  5,6-11

Mateo  9,36 – 10,8


    
Reflexiones

 

La docena de versículos del Evangelio hodierno ofrece un cuadro global de la misión de Jesús y de la misión de los discípulos; están presentes todos los elementos de la misión de la Iglesia en el transcurso de la historia. El cuadro resulta más completo si se incluye el v. de Mt 9,35, que presenta a Jesús como misionero itinerante: “Jesús recorría todas la ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y sanando toda enfermedad y toda dolencia”. Jesús es el ideal, el proyecto primigenio de todo misionero: cercano a la gente, itinerante, maestro, predicador, sanador, totalmente vinculado a Dios del que anuncia el Reino y apasionado por el bien de la gente, sobretodo de los que sufren.

 

Nunca Jesús pasa al lado del dolor humano sin experimentar un íntimo sufrimiento por ello y sin aportar un remedio, una solución. Las gentes “estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor” y Él “se compadecía de ellas” (v. 9,36). Su compasión es mucho más que un sentimiento. La traducción exacta sería: ‘sintió una total conmoción visceral’. En efecto, el verbo griego subyacente (esplanknisthe) explica mejor esa realidad, semejante a la de la madre en la conmoción del parto; y permite vislumbrar el rostro materno de Dios. La misión de Jesús, y, por ende, de la Iglesia, ahonda sus raíces en la ternura y compasión de Dios para con la humanidad; “por la entrañable misericordia de nuestro Dios” (Lc 1,78). Para el Concilio, el proyecto salvífico-misionero brota del manantial del amor, es decir, de la caridad de Dios (cf. AG 2). Amor  y misión: son un binomio inseparable. *

 

El cristiano que mira al mundo – como lo hace Jesús - con ojos y corazón de misericordia, descubre que hay inmensas realidades humanas que necesitan la misión, es decir, necesitan ser iluminadas y sanadas por el Evangelio. ¡Para que todos tengan vida en abundancia! Darse cuenta de que, también hoy, aquí y en el mundo entero, “la mies es mucha y los obreros pocos” (v. 9,37), es ya un buen comienzo de misión. Jesús nos indica dos respuestas básicas ante las urgencias de la misión: rogar  e  ir. Ante todo, rogar al Dueño de la mies, por la buena calidad y número de los obreros en la viña, porque es Él el Señor del Reino. Pero, a la vez, ir: Jesús llama al primer grupo, a los Doce: los llama a cada uno con su nombre, les da el poder de curar las enfermedades, expulsar a los demonios y realizar otros signos. Los envía (v. 10,5) de dos en dos (en pequeñas comunidades), y ellos salen para una primera misión de ensayo y adiestramiento, limitada, por ahora, en el tiempo y en el espacio: de momento los destinatarios son “las ovejas descarriadas de Israel” (Mt 10,6). Después de la resurrección y con la fuerza del Espíritu, Jesús los enviará definitivamente al mundo entero: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes” (Mt 28,19).

 

El contenido del mensaje de la misión se refiere al Reino de Dios, que ya está cerca (Mt 10,7); por eso es necesario convertirse y creer en el Evangelio (cf. Mc 1,15; cf. Canto al Evangelio). El Evangelio no es un documento o un código; es ante todo una Persona, Jesús, que“murió por nosotros, siendo nosotros todavía pecadores” (Rom 5,8), ofreciéndonos la salvación y la reconciliación (II lectura). De esta manera descubrimos la grandeza del amor de Dios para con su pueblo, como lo había manifestado en el A.T. (I lectura), liberando a los israelitas de la esclavitud de Egipto, llevándolos “sobre alas de águila” (v. 4), haciendo de ellos “una nación santa” y prefiriéndolos a otros pueblos.

 

El misionero que ha hecho la experiencia de la grandeza y gratuidad del amor de Cristo se siente interiormente llamado a compartirla con gratuidad con aquellos que aún no Lo conocen o no lo aman. Siempre, la misión nace y se realiza en el amor.

 

 

Palabra del Papa

*  “La Iglesia siente con renovada intensidad que el mandato misionero de Cristo es más actual que nunca. El Gran Jubileo del Año 2000 la ha llevado a ‘recomenzar desde Cristo’, contemplado en la oración, para que la luz de su verdad se irradie a todos los hombres, ante todo con el testimonio de la santidad”.

Benedicto XVI

Homilía en la Basílica de S. Pablo, Roma, 25 de abril 2005.

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 12/6: B. Mercedes María de Jesús Molina (1828-1883), religiosa ecuatoriana, misionera entre los indígenas ‘jíbaros’, fundadora, murió en Riobamba.

- 13/6: S. Antonio de Padua (1195-1231), sacerdote franciscano, doctor de la Iglesia, eficaz evangelizador en Francia e Italia.

- 15/6: B. Luis María Palazzolo (1827-1886), predicador de misiones populares, fundador de las Hermanas ‘Poverelle’ para la educación, asistencia y misiones.

- 16/6: B. María Teresa Scherer (1825-1888), religiosa suiza, cofundadora de la Religiosas de la Caridad de S. Cruz, que tuvieron una rápida difusión.

 

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

A cargo de: P. Romeo  Ballan, mcci – Director del CIAM, Roma – Sito Web:  www.ciam.org   “Parola per la Missione”