PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera
sobre la liturgia dominical

  

Comunidades misioneras de

COMUNION, RECONCILIACION y ORACION

 

Domingo 23° del T.O.

Año “A” - Domingo 4.9.2005

 

Ezequiel  33,7-9

Del Salmo  94
Romanos  13,8-10

Mateo  18,15-20

 

Reflexiones

¿Por qué y de qué manera amonestar al que ha cometido una falta? Corregir a los demás es asunto difícil; es más fácil - y frecuente – hablar con otros de los defectos y errores ajenos… ¿Por qué no dejarlos con su problema, sin tomarse el fastidio de amonestarles? ¿Qué actitud misionera asumir en tales circunstancias? Muy probablemente, el texto evangélico hodierno sobre la ‘corrección fraterna’ es el espejo de situaciones concretas que ya se vivían en la primera comunidad cristiana para la cual Mateo escribía su Evangelio. El pasaje es parte del llamado ‘discurso eclesiástico’ (Mt 18), en el cual el evangelista recoge varias enseñanzas de Jesús sobre las relaciones en el interior de la comunidad eclesial: la grandeza consiste en hacerse pequeños, la gravedad del escándalo, la búsqueda del que se ha alejado, la oración en común, el perdón de las ofensas y la reconciliación (será éste el tema del próximo domingo), y la ‘corrección fraterna’.

 

El objetivo de la corrección (Evangelio) es la recuperación y la salvación del hermano/hermana que se ha equivocado o se ha descarriado. Para que la amonestación surta el efecto deseado, Jesús invita a proceder por etapas: en primer lugar, a nivel personal, de tú a tú; después con la ayuda de una o dos personas; y en fin con el recurso a la comunidad (v. 15.16.17). El hecho que, al final, un hermano/hermana no haga caso de nadie y se le considere “como un pagano o un publicano” (v 17), no conlleva ni autoriza un abandono, sino más bien una atención especial hacia estas personas, como lo hacía Jesús, que era “amigo de publicanos y de pecadores” (Mt 11,19; cf Lc 15,1-2). La clave para entender esta ‘terca preferencia’ de Jesús está en la parábola del buen pastor que deja “en los montes las 99 ovejas, para ir en busca de la descarriada” (Mt 18,12). Jesús concluye la parábola con una afirmación fuerte: “De la misma manera no es voluntad de vuestro Padre celestial que se pierda uno de estos pequeños” (Mt 18,14). Ésta es la palabra que antecede inmediatamente el texto sobre la corrección fraterna. Dios tiene más prisa y ganas de perdonar que el hombre de ser perdonado. De veras, Dios cree en la recuperabilidad de las personas. Éste es el fundamento y la esperanza de la pastoral misionera hacia los lejanos; aun con limitaciones y errores, pero siempre con misericordia. Por tanto es urgente revelar a todos el verdadero rostro de Dios, que se ha manifestado en Cristo. *

 

Dios rechaza la actitud de Caín al que no le importa de su hermano (cf. Gen 4,9); antes bien hace de nosotros centinelas de los demás (I lectura) y pedirá cuenta al que no habla “poniendo en guardia al malvado para que cambie de conducta” (v. 8). No se trata de interferir en la vida ajena, sino de una presencia fraterna, inspirada en el amor y búsqueda del auténtico bien del hermano/hermana. Porque el amor mutuo(II lectura) es la mayor obligación hacia los otros; en efecto “amar es cumplir la ley entera” (v. 10). El amor mutuo es el fundamento de la corrección fraterna. Incluyendo los riesgos que esta conlleva, sobre todo cuando se ha de llamar la atención a los poderosos de la tierra. El martirio de S. Juan Bautista ha sido la consecuencia extrema de un preciso y valiente reproche a un rey adúltero y corrupto. En las últimas décadas, sobre todo en América Latina, ha habido numerosos testimonios de pastores y laicos cristianos que han pagado con su sangre la fidelidad al Evangelio de Jesús, en la defesna de los derechos de los más débiles y con la denuncia de las injusticias. Claramente, el mensaje de hoy no atañe solamente los pequeños contratiempos de la vida familiar o religiosa, sino que ilumina también la conducta del cristiano (pastores y simples fieles) frente a los responsables de los peores males de la sociedad: leyes inicuas, degradación social, graves injusticias, escándalos púbblicos…, ante los cuales el silencio y el desinterés equivaldrían a debilidad, cobardía o complicidad.

 

El difícil servicio de la corrección fraterna, hecho en la verdad y en la caridad, resulta más fácil y eficaz cuando tiene el soporte de una comunidad que vive la comunión y la oración (Evangelio), disfrutando así de la presencia del Señor, porque están reunidos en Su nombre (cf. Mt 18,20). Tal es la fuerza misionera y explosiva de una comunidad que vive la fraternidad, la reconciliación y la oración.

 

 

Palabra del Papa

*  “No solamente los jóvenes, sino también las comunidades y los Pastores deben tomar mayor conciencia de un hecho fundamental para la evangelización: allí donde Dios no ocupa el primer lugar, allí donde no se le reconoce y adora como al supremo Bien, la dignidad del hombre está en grave peligro. Por tanto es urgente llevar al hombre de hoy a ‘descubrir’ el rostro auténtico de Dios, que se nos ha revelado en Jesucristo. De esta manera, también la humanidad de nuestro tiempo podrá, como los Magos, postrarse delante de él y adorarle… La adoración no es un lujo, sino una prioridad”.

Benedicto XVI

Angelus, Castel Gandolfo, 28.8.2005

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 5/9: B. Madre Teresa (Inés) Gonhxa B. de Calcuta (1910-1997), religiosa de Macedonia, que se entregó a la asistencia de los más abandonados; fundadora de las Misioneras y de los Misioneros de la Caridad.

- 7/9: B. Juan Bautista Mazzucconi (1826-1855), sacerdote misionero del PIME, martirizado en la isla de Woodlark (Oceanía).

- 8/9: Fiesta de la natividad de María, cuyo nacimiento ha anunciado la alegría al mundo entero.

- 8/9: B. Federico Ozanam (1813-1853), francés, ejemplo de caridad y santidad laical; fundador de la Sociedad de S. Vicente de Paúl, para la asistencia de los pobres.

- 9/9: S. Pedro Claver (1580-1654), jesuita español, que trabajó durante más de 40 años al servicio misionero de los esclavos africanos que llegaban a Cartagena (Colombia). Es el patrono del apostolado entre los negros.

- 9/9: B. Santiago D. Laval (1803-1864), médico sacerdote de la Congregación del Espíritu Santo, misionero entre los africanos liberados en Port-Louis (Isla Mauricio, Oc. Indico).

 

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:   www.ciam.org   “Parola per la Missione”

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