PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical
  

 

EN MISION

en el nombre de Cristo el Salvador

 

Domingo 26° del T.O.

Año “A” - Domingo 25.9.2005

 

Ezequiel  18,25-28

Del Salmo  24

Filipenses  2,11

Mateo  21,28-32

 

Reflexiones

Otra vez, igual que el domingo pasado, la parábola de Jesús (Evangelio) habla de invitación-orden de ir a trabajar en la viña, que en este caso es una hacienda familiar. Los protagonistas son un padre y dos hijos, que juntos, en colaboración, han de realizar un trabajo importante. Esta escena agrícola está en conexión con otra invitación de Jesús a darse cuenta de la mies ya madura: “Alcen sus ojos y vean los campos que blanquean ya para la siega” (Jn 4,35). Se trata de una mies abundante, para la cual, lamentablemente, faltan obreros (cf Mt 9,37). En la proximidad del octubre misionero y del DOMUND, es fácil identificar la viña de la parábola con el mundo misionero, donde el trabajo por el Reino es proverbialmente inmenso, mientras que las fuerzas disponibles – personas y medios – escasean. La orden del padre a sus hijos es semejante a la invitación que el sacerdote dirige a todos los fieles al final de cada Eucaristía para que vayan en paz a realizar la misión. En latín se decía: ‘Ite missa est’, que equivale a: ‘Ite missio est’; es decir: ‘Vayan, ¡es la hora de la Misión!’ El monje Carlos de Foucauld, quien próximamente será proclamado Beato, advierte: “Cada cristiano debe ser apóstol; no es un consejo, sino un mandato, el mandato de la caridad”.

 

Ante esta tarea, que es de todos, interviene la responsabilidad individual, a la que se refiere el profeta Ezequiel (I lectura) con la invitación a practicar el derecho y la justicia para vivir y no morir (v. 27.28), siguiendo las sendas y la verdad del Señor (Salmo responsorial), cumpliendo fielmente su voluntad. El Señor invita a todos a trabajar en su viña (Evangelio), que es el mundo, y espera la respuesta personal de cada uno (v. 28.30). Una respuesta generosa y coherente. Ya al final del primer siglo cristiano (hace unos 1900 años), S. Ignacio de Antioquía escribía: “Es mejor ser cristianos sin decirlo, que decirlo sin serlo”. Nuestro Padre bueno no rehusa los retrasos y acepta las decisiones tardías; acoge incluso a los que parecen los más indignos (los publicanos y las prostitutas, v. 31), si creen y se arrepienten (v. 32). Porque Él es un Dios muy especial, que manifiesta especialmente su “poder con el perdón y la misericordia (Oración colecta).

 

Además de los dos hijos de la parábola con su y No, hay un tercer Hijo: Jesús, Hijo del Padre, quien conoce y realiza una sola palabra: el Sí de Dios por la salvación de la humanidad (cf 2Cor 1,19). El grandioso himno cristológico de Pablo a los Filipenses (II lectura) es una contemplación orante del misterio de Cristo Jesús: es Dios como el Padre y el Espíritu, pero se despoja de su rango, se hace siervo obediente, se humilla hasta la muerte de cruz. Pero Dios lo levanta sobre todo, al punto que toda lengua del mundo proclama que “Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre” (v. 11). Cristo no se ha encerrado en sus intereses, ha buscado el interés de los demás (v. 4): Él, el Misionero del Padre, ha entregado su vida por todos; por tanto, todo cristiano, cada misionero está llamado a seguir Su ejemplo, asumiendo los sentimientos de Cristo Jesús (v. 5): amor, humildad, compasión, entrega total. Él es el camino de la misión y de la salvación. *

 

 

Palabra del Papa

*  “La misión universal de la Iglesia nace de la fe en Jesucristo… En el hecho de la Redención está la salvación de todos, ‘ porque cada uno ha sido comprendido en el misterio de la Redención y con cada uno Cristo se ha unido, para siempre, por medio de este misterio’ (RH 13). Sólo en la fe se comprende y se fundamenta la misión”.

Juan Pablo II

Redemptoris Missio, (1990) 4

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 25/9: S. Sergio de Radonez (ruso, 1313-1392), fue ermitaño y luego cultivó la vida comunitaria en el monasterio de la SSma. Trinidad en Moscú; fue un famoso guía espiritual y consejero.

- 26/9: B. Luis Tezza (1841-1923), sacerdote de los Camilo, misionero en Lima (Perù), fundador de Hijas de S. Camilo para la asistencia a los enfermos.

- 27/9: S. Vicente de Paúl (1581-1660), fundador de la Congregación de la Misión para la formación del clero y las misiones populares; y de las Hijas de la Caridad para el servicio de los pobres.

- 28/9: S. Lorenzo Ruiz, de Manila, y 15 compañeros mártires (sacerdotes, religiosos y laicos) asesinados en Nagasaki (Japón, 1633-1637), tras haber evangelizado en países del Extremo Oriente.

- 28/9: B. Niceta Budka (1877-1949), obispo, nacido en Ucrania, misionero en Canadá entre los católicos de rito bizantino, murió en un campo de concentración en Karadzar, Kazakistán.

- 29/9: Fiesta de los Ss. Miguel, Gabriel y Rafael, arcángeles, servidores de Dios y sus mensajeros cerca de los hombres.

- 30/9: S. Jerónimo (347-420), sacerdote y doctor de la Iglesia, contemplativo y penitente, eximio estudioso y traductor de la Biblia, fallecido en Belén.

- 1/10: S. Teresa de Niño Jesús (1873-1897), carmelita del convento de Lisieux (Francia), doctora de la Iglesia; patrona principal de las Misiones.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Parola per la Missione”

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