PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera
sobre la liturgia dominical

  

EL EVANGELIO ES PARA TODOS:

sin exclusiones

 

Domingo 20° del T.O.

Año “A” – Domingo 14.8.2005

 

Isaías  56,1.6-7

Del Salmo  66

Romanos  11,13-15.29-32

Mateo  15,21-28

 

Reflexiones

El tema central de las cuatro lecturas bíblicas de este domingo es la salvación ofrecida libremente por Dios, sin exclusiones, a cada persona, a todos los pueblos. Esta afirmación teológica, que para nosotros, hoy, es clara y sin discusiones, fue, sin embargo, una conquista atormentada para la comunidad de los judío-cristianos para los cuales Mateo escribía su Evangelio. Es conocido el exclusivismo con el que el Judaísmo, tanto el antiguo como el contemporáneo de Jesús, vivían la salvación y la alianza como propiedades privadas del pueblo elegido, a diferencia de los “paganos, que a los ojos de los judíos no eran más que perros” (epíteto despectivo), como anota la ‘Biblia de Jerusalén’ en Mt 15,26. El libro de los Hechos, la complicada gestión del caso de Cornelio para Pedro y la comunidad (Hechos 10-11), el debate en el Concilio de Jerusalén (Hechos 15), las controversias de Pablo con los judío-cristianos son testimonios patentes de lo difícil que resultó para la Iglesia primitiva la admisión de paganos convertidos.

 

El texto de Isaías (I lectura) ofrece un respiro de universalidad: los extranjeros entran con alegría en la casa de oración, sus sacrificios son agradables a Dios en su templo que Él abrirá a todos los pueblos (v. 7). Este universalismo, cantado con gozo también por el salmista (salmo responsorial), queda todavía condicionado por la observancia del sábado y de la peregrinación al monte santo (cf. Is 56,6-7), elementos que perderán validez después de la resurrección de Jesús. El duro crecimiento hacia la universalidad es patente en el diálogo y el milagro de Jesús con la mujer cananea (Evangelio), natural de Tiro y Sidón, a la que el evangelista Marcos insiste en presentar como “pagana, sirofenicia de nacimiento” (Mc 7,26). La lenta superación del exclusivismo aparece clara, al final, en la admiración de Jesús por la fe de aquella mujer extranjera y pagana: ella es consciente de no ser hija, sino perrito, que se alimenta por lo menos de las migajas de los amos (cf. v. 26-27). Jesús exalta la fe grande (v. 28) de esa madre, la atiende curando al instante a su hija enferma. Así como había sanado al criado del centurión pagano de Cafarnao, alabando su fe como una primicia de los muchos nuevos comensales del Reino, que “vendrán de oriente y occidente” (cf. Mt 8,10-13).

 

Ante hechos como éstos, está claro que la auténtica pertenencia al pueblo elegido ya no se dará por mera descendencia racial, sino por la fe, que es siempre y sólo un don de la misericordia gratuita de Dios, Padre de todos. De los Judíos primero y después de los paganos, como lo explica Pablo a los Romanos (II lectura): la prioridad salvífica de los Judíos es verdadera, pero tan sólo temporánea; no significa una exclusión de los demás pueblos. Todos han sido igualmente desobedientes e infieles a Dios: los paganos primero, y ahora también los Judíos; pero ahora Dios quiere tener misericordia de todos (cf v. 32). ¡De la misma manera! Éste es el misterio del amor misericordioso de Dios. Hacia todos. Ésta es la buena noticia misionera que el mundo necesita. ¡Para su vida y su gozo! *

 

Hoy, el peligro para las Iglesias locales no es el de negar la admisión de todos a la salvación en Cristo, sino más bien el de considerar, en la práctica, el Evangelio como una propiedad privada: no se niega que todos estén igualmente llamados a conocerlo, pero, de hecho, se hace poco o nada para anunciarlo a los que todavía no lo conocen. Se piensa: ‘¡Sí, tienen derecho, pero pueden seguir esperando!’. Es preciso descubrir la misión como un don y un compromiso urgente. A ello nos invita el mismo Mateo: “Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes” (Mt 28,19).

 

 

Palabra  del Papa

*  “La comunidad cristiana se siente cercana a cuantos viven esta dolorosa condición (refugiados), se esfuerza por sostenerlos, y de diversos modos les manifiesta su interés y su amor, que se traduce en gestos concretos de solidaridad, para que todos los que se encuentran lejos de su País sientan a la Iglesia como una patria donde nadie es extranjero”.

Benedicto XVI

Para la Jornada Mundial del Refugiado - Roma, Angelus del 19 de junio de 2005

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 14/8: S. Maximiliano M. Kolbe, franciscano conventual polaco, fundador de la Milicia de la Inmaculada en Europa y Japón; se ofreció a morir en lugar de un padre de familia en Auschwitz (+1941).

- 15/8: Solemnidad de la Asunción de María al Cielo. La actividad misionera de la Iglesia lleva a cumplimiento la profecía de María: “todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1,48).

- 15/8: B. Isidoro Bakanja, joven catequista muerto en una plantación del Congo-Belga (+1909), tras los golpes sufridos por un colono, a quien él perdonó.

- 16-21/8: XX Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, con el tema: “Hemos venido a adorarle” (Mt 2,2). El l Papa Benedicto XVI estará presente en los días 18-21/8.

- 18/8: B. Alberto Hurtado Cruchaga (1901-1952), jesuita chileno, fundador del Hogar de Cristo para acoger a los sin-techo. Será canonizado en Roma el próximo 23 de octubre.

- 19/8: Bb. Ludovico Flores y 14 compañeros mártires (+ Nagasaki, 1622), entre misioneros extranjeros y navegantes japoneses.

- 19/8: S. Ezequiel Moreno Díaz (+1906), de los Agustinos Recoletos españoles, misionero en Filipinas y América del sur; fue obispo de Pasto (Colombia).

- 20/8: S. Bernardo (1091-1153, abad y doctor de la Iglesia, reformador de la Orden cisterciense; recorrió Europa con misiones de paz y unidad.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Parola per la Missione”