PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera
sobre la liturgia dominical

   

MISION es: vivir y

anunciar la MISERICORDIA

 

Domingo 10° del T.O.

Año “A” - Domingo 5.6.2005

Oseas  6,3-6                         

Del Salmo  49

Romanos  4,18-25

Mateo  9,9-13

    
Reflexiones

 

Las lecturas presentan, cada una con acentos diferentes, el tema de la vocación. Vivir la vida como respuesta a la llamada de Dios es un secreto certero para la felicidad personal y para la misión; naturalmente esto no significa exención de las tribulaciones, sino más bien capacidad de superarlas, por la fuerza de Aquel que llama. El profeta Oseas (I lectura) invita a esforzarse por conocer al Señor, pero no basta cualquier conocimiento ritual o cultual de Dios: se trata, por el contrario, de descubrir que para Él el amor y la misericordia valen más que los ritos y los holocaustos (v. 6). Abrahán (II lectura) obedeció a la llamada de Dios: salió de su tierra, acogió la promesa de la alianza, estaba dispuesto incluso a sacrificar, por obediencia, al hijo de la promesa. “Creyó, contra toda esperanza que llegaría a ser padre de muchas naciones” (v. 18). El misionero llega a ser padre de nuevos pueblos tan sólo si confía totalmente en Dios, así como lo hizo Abrahán, dejándose conducir por los caminos sorprendentes del Dios de la Vida.

 

También Mateo (Evangelio) puso su total confianza en Jesús que lo llamó: «‘Sígueme’. Él se levantó y lo siguió» (v. 9). Todo está dicho en este medio versículo autobiográfico. Fue algo sorprendente para Leví-Mateo, que estaba sentado al mostrador de los impuestos: Mateo experimenta la misericordia de Jesús y se convierte en Su misionero. Y prepara la fiesta con sus muchos colegas “publicanos y pecadores” (v. 10), con los que ese nuevo Rabí se encuentra a gusto y no duda en sentarse a la mesa con ellos, dejando de lado las impurezas legales. Los fariseos, que se creían justos, critican esos gestos y no entienden la clave de lectura que Jesús ofrece con tres explicaciones: la primera se resume en un dicho popular sobre la necesidad que los enfermos tienen del médico (v. 12); la segunda retoma el texto de Oseas (I lectura) en el que Dios proclama su preferencia por la misericordia por encima de las prácticas rituales; la tercera manifiesta la conciencia que Jesús tiene de su misión: ha venido para estar con los pecadores, para salvarlos (v. 13). Jesús no se limita a escoger gente humilde, pobre y de poca relevancia; escoge incluso personas consideradas como negativas! De veras, “la misericordia de Dios desciende siempre más abajo de la miseria humana” (Gustave Thibon).

 

En el Corazón traspasado del Buen Pastor en la cruz, que dio su vida para salvar a todos, la Iglesia contempla la plena manifestación de la misericordia de Dios, para anunciarla a los pueblos. Este misterio se hace presente  – verdadera y realmente -  en el sacrificio eucarístico, como mensaje fundamental para la misión. La solemnidad del Sdo. Corazon * (que acabamos de celebrar) nos lleva nuevamente a la contemplación y a la misión. “Especialmente en la Misa, entramos en contacto con el Corazón misericordioso de Jesús, con aquella corriente de misericordia que nos viene de Él y que nos hace capaces de ejercer nosotros también la misericordia… Vamos a la Misa no sólo para disfrutar de la misericordia de Dios para con nosotros mismos, sino también para ser capaces de propagarla a los demás, para ser capaces de salir al encuentro de las personas necesitadas, despreciadas y excluidas” (A. Vanhoye).

 

El misionero se presenta al mundo con la certeza y la confianza ilimitada de que para Dios no existen personas irrecuperables ni situaciones perdidas o desesperadas: con cualquier persona y en cualquier situación Dios es capaz de llevar a cabo su obra salvadora. La misericordia de Dios no se detiene ante barrera alguna; alcanza y salva cada persona en cualquier situación se encuentre. Para conseguir esta certeza, el misionero –y cada cristiano- se pone a la escuela de Dios: aprende de Él qué significa misericordia, experimenta en su propia vida la profundidad y dulzura de Su amor y se convierte en testigo de Él, usa misericordia para con todos y razona siempre en términos de acogida y comprensión hacia cualquiera, anuncia por doquier que la misericordia de Dios es para todos. Solamente así el misionero es portador de un mensaje que tiene en la misericordia su mejor carta de presentación, la única buena noticia que le interesa a la gente.

 

 

Parola del Papa

*  “La Iglesia profesa de manera particular la misericordia de Dios y la venera dirigiéndose al corazón de Cristo. En efecto, precisamente el acercarnos a Cristo en el misterio de su corazón, nos permite detenernos en este punto... de la revelación del amor misericordioso del Padre, que ha constituido el núcleo central de la misión mesiánica del Hijo del Hombre. La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia  - el atributo más estupendo del Creador y del Redentor -  y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora”.

Juan  Pablo II, Dives in Misericordia (1980) 13.

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 5/6: S. Bonifacio, obispo y mártir (675-754), monje británico, gran evangelizador de Alemania, obispo de Maguncia, enterrado en Fulda.

- 6/6: S. Norberto (1080-1134), obispo de Magdeburgo, fundador de los Norbertinos (Premostratenses); misionero en Francia y Alemania.

- 6/6: S. Marcelino Champagnat (1789-1840), fundador de los Hermanos Maristas, para la educación y formación de los jóvenes.

- 8/6: B. Jaime Berthieu, (1838-1896), sacerdote jesuita francés, misionero durante más de 20 años en Madagascar; murió mártir en Ambiatibé.

- 8/6: B. María Teresa Chiramel Mankidiyan (1876-1926), religiosa carmelita del Kerala (India), fundadora de las Religiosas de la Sagrada Familia, que se dedican a jóvenes y necesitados.

- 9/6: B. José de Anchieta (1534-1597), sacerdote jesuita, nacido en las islas Canarias, gran misionero y apóstol de Brasil, fundador de la ciudad de Sâo Paulo.

- 11/6: S. Bernabé, apóstol, fue entre los primeros fieles de Jerusalén, misionero en Antioquia, amigo y colaborador de S. Pablo, evangelizador de Chipre.

- 11/6: B. Ignacio Maloyan (1869-1915), obispo de Mardine de los Armenios y mártir, torturado y matado por los turcos al comienzo del holocausto armenio.

 

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A cargo de: P. Romeo  Ballan, mcci – Director del CIAM, Roma – Sito Web:  www.ciam.org   “Parola per la Missione”