PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


El desafío misionero de descubrir y anunciar al Desconocido


III Domingo de Adviento

Año B - 14.12.2008

Isaías  61,1-2.10-11
Salmo  Lc 1,46-54
1Tesalonicenses  5,16-24
Juan  1,6-8.19-28

Reflexiones
“El que llega primero al manantial bebe el agua más pura”. Este proverbio de Tanzania tiene el gusto del agua fresca de los montes, despierta el sentido de alegría que es típico de Adviento, siempre y cuando se vive en vigilante espera. En este domingo “gaudete” (alégrense), la invitación litúrgica a la alegría es insistente: en el canto de entrada, la oración colecta, I y II lectura, salmo responsorial… San Pablo explica el motivo del gozo cristiano: “¡el Señor está cerca!” (Fil 4,4-5). Para Pablo (II lectura) la alegría se alimenta en la oración y en la fidelidad al Espíritu (v. 17-19). Muy oportunamente Juan Pablo II incluye, entre las características de la espiritualidad misionera, “la alegría interior, que viene de la fe” (RMi 91).

 

El profeta (I lectura) invita al pueblo, liberado de la esclavitud, a alegrarse: hay “la buena noticia” para los que sufren, libertad para los prisioneros, un año de misericordia para todos (v. 1-2)… El pueblo puede desbordar de gozo con el Señor (v. 10), que es capaz de renovar al mundo con nuevos brotes (v. 11). De este himno de alegría se hace eco María, la primera creyente, con su cántico de alabanza por las “obras grandes” que el Poderoso hace por sus siervos (salmo responsorial). En María está la voz de la Iglesia peregrina y misionera entre gozos y tribulaciones. ¡Está la voz de cada uno de nosotros! Está sobre todo la voz de Jesús, quien en la sinagoga de Nazareth hizo suyo el programa del profeta, sintiéndose ungido y enviado para llevarlo a cabo (Lc 4,18-21).

 

Juan el Bautista (Evangelio) tiene conciencia de ser “enviado” (v. 6) para allanar el camino del Señor (v. 23); se reconoce tan sólo como voz de Otro, que es mayor que él. En efecto, Dios es la Palabra; Juan es sólo voz de Él, porque no tiene un mensaje propio. Él sabe que la fuerza está en la Palabra, no en el portavoz. Así como la energía está en la semilla, no en el que la esparce. Juan es testigo de este dinamismo de la misión, que le sobrepasa. Él se alegra de esto, contento con disminuir, consciente de ser tan sólo “el amigo del novio”, y es justo que Él, el novio, crezca (Jn 3,29.30). Ante esa severa comisión oficial de encuesta que llegó de la capital, Juan el Bautista, al igual que en otras circunstancias, da prueba de ser un modelo inspirador para los misioneros, hasta el martirio. (Lo explica bien el teólogo A. Rétif, en su libro Juan el Bautista, misionero de Cristo, Seuil-EMI, 1960).

 

En el terreno de la misión, la fuerza transformadora viene de Dios, la Palabra es Suya. El misionero está llamado a ser Su voz, a esparcir la semilla en los campos del mundo. De todo ello el apóstol es testigo, pero no es ni la Palabra, ni la semilla, ni el campo. El misionero es sólo voz, es enviado a anunciar. Al igual que el Bautista, el misionero “es simplemente una voz que anuncia, un testino que atrae la atención sobre Alguien que es más importante. El testigo auténtico señala al Señor, pero en seguida se pone de lado. Tiene miedo a robar espacio al Señor… Juan es testigo de un Dios que está aquí, en medio de nosotros. Sin embargo, se trata de una presencia por descubrir; no todos la ven, y por tanto hace falta un profeta que la señale” (Bruno Maggioni).

 

El desafío misionero para todo cristiano y para la comunidad de los creyentes consiste en descubrir a Cristo que está en medio de nosotros, muy a menudo desconocido (Jn 1,26), y en señalarlo a todos como ya presente en el mundo. Presente no sólo en la Palabra revelada y en los Sacramentos, sino en los pobres, en los migrantes, en los que sufren, en los últimos y oprimidos, que son Cristo mismo: “¡a mí me lo hicieron!” (Mt 25,40). Presente también en las aspiraciones del que no es cristiano, en el corazón del que dice no creer en nada, en la vida del que trabaja por la paz...(*)  El misionero está consagrado y “enviado para dar la buena noticia” (Is 61,1), con la vida y la palabra, como afirma S. Pablo: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!” (1Cor 9,16). Si bien el pregonero no es dueño de los corazones que acogen el anuncio. Lo mismo que el Bautista, el cristiano misionero hace un camino de progresiva madurez interior: primero descubre la Palabra, se alimenta de ella, y luego se convierte en testigo y mensajero. ¡Por doquier! Superando las barreras humanas y geográficas.

 

 

Palabra del Papa

(*)  “Jesús ha dado inicio a una humanidad nueva, que viene de Dios, pero que, al mismo tiempo, brota en nuestra tierra, en la medida en que ésta se deja fecundar por el Espíritu del Señor. Se trata, por tanto, de entrar de lleno en la lógica de la fe: creer en Dios, en su designio de salvación, y, a la vez, comprometerse por la construcción de su Reino. En efecto, la justicia y la paz son un don de Dios, pero necesitan de hombres y mujeres que sean tierra buena, dispuesta a acoger la buena semilla de su Palabra”.

Benedicto XVI
Angelus, domingo 7 de diciembre de 2008

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 14/12: S. Juan de la Cruz (1542-1591), sacerdote carmelita español, místico y doctor de la Iglesia, reformador de la Orden del Carmelo junto con S. Teresa de Ávila.

- 14/12: S. Nimatullah Youssef Kassab Al-Hardini (1808-1858), sacerdote maronita libanés, hombre ascético, entregado al estudio y  a la actividad pastoral.

- 16/12: B. Felipe Siphong Onphitak (1907-1940), padre de familia y catequista, protomártir de Tailandia. Cuando el párroco fue expulsado, le escogieron para ser el guía de su comunidad y fue matado en Mukdahan.

- 17/12: S. Juan de Matha (1154-1213), sacerdote francés, fundador de la Orden de los Trinitarios para rescatar a  los esclavos en poder de los árabes.

- 18/12: Día Internacional de los Trabajadores Migrantes (ONU, 1990).

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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