PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


La Eucaristía, fuerza de transformación del mundo




Fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo

Año B - Domingo 18.6.2006

 


Éxodo  24,3-8

Salmo  115

Hebreos  9,11-15

Marcos  14,12-16.22-26

 

Reflexiones

La Eucaristía es el don divino para que toda la familia humana tenga vida en abundancia; es el don nuevo y definitivo que Cristo confía a la Iglesia peregrina y misionera en el desierto del mundo; un don que es preciso descubrir y proponer a otros: “Si tú conocieras el don de Dios…” (Jn 4,10). La Eucaristía es fuente y marca indeleble de unidad: siendo comunión con el cuerpo y la sangre de Cristo, debe llevar a todos los que participan en ella a vivir la comunión fraterna. De la Eucaristía nace necesariamente un generoso y creativo impulso al encuentro ecuménico y a la actividad misionera, “para que una sola fe ilumine y una sola caridad reúna la humanidad difusa en toda la tierra” (Prefacio). La persona y la comunidad que hacen la experiencia viva de Cristo en la Eucaristía se sienten motivadas a compartir con otros el don recibido: la misión, en cuanto anuncio y presencia de Cristo, nace de la celebración eucarística y se concentra en ella.

 

La Eucaristía enseña y da la fuerza para derribar las barreras que impiden o dificultan el desarrollo de la vida: 1. Enseña a defender la vida de toda persona, con el convencimiento de que ‘¡nadie sobra!’ en la aldea global de la humanidad. 2. Da fuerza para vencer la espiral de la violencia mediante el diálogo, el perdón y el sacrificio. 3. Impulsa a romper las cadenas del acaparamiento de bienes mediante el compartir, la solidaridad y unas relaciones más justas entre las personas y entre los pueblos. En una palabra, la Eucaristía es motor y proyecto de auténtico desarrollo y promoción humana y cristiana de las personas y de la sociedad.

 

Benedicto XVI  brindó al millón de jóvenes reunidos en Colonia en 2005 una densa reflexión sobre la Eucaristía como fuerza de transformación del mundo. Comentando el hecho de la institución de la Eucaristía (Evangelio), el Papa afirma: “Haciendo del pan su Cuerpo y del vino su Sangre, Jesús anticipa su muerte, la acepta en lo más íntimo y la transforma en una acción de amor. Lo que desde el exterior es violencia brutal la crucifixión, desde el interior se transforma en un acto de un amor que se entrega totalmente. Ésta es la transformación sustancial que se realizó en el Cenáculo y que estaba destinada a suscitar un proceso de transformaciones, cuyo último fin es la transformación del mundo hasta que Dios sea todo en todos (cf. 1Cor 15,28). Desde siempre, todos los hombres esperan en su corazón, de algún modo, un cambio, una transformación del mundo. Éste es, ahora, el acto central de transformación capaz de renovar verdaderamente el mundo: la violencia se transforma en amor y, por tanto, la muerte en vida. Dado que este acto convierte la muerte en amor, la muerte como tal está ya, desde su interior, superada; en ella está ya presente la resurrección. La muerte ha sido, por así decir, profundamente herida, tanto que, de ahora en adelante, no puede ser la última palabra. Ésta es, por usar una imagen muy conocida para nosotros, la fisión nuclear llevada en lo más íntimo del ser: la victoria del amor sobre el odio, la victoria del amor sobre la muerte. Solamente esta íntima explosión del bien que vence al mal puede suscitar después la cadena de transformaciones que poco a poco cambiarán el mundo. Todos los demás cambios son superficiales y no salvan. Por esto, hablamos de redención: lo que desde lo más íntimo era necesario ha sucedido, y nosotros podemos entrar en este dinamismo. Jesús puede distribuir su Cuerpo, porque se entrega realmente a sí mismo. Esta primera transformación fundamental de la violencia en amor, de la muerte en vida, lleva consigo las demás transformaciones. Pan y vino se convierten en su Cuerpo y su Sangre. Llegados a este punto, la transformación no puede detenerse; antes bien, es aquí donde debe comenzar plenamente. El Cuerpo y la Sangre de Cristo se nos dan para que también nosotros mismos seamos transformados. Nosotros mismos debemos llegar a ser Cuerpo de Cristo, sus consanguíneos. Todos comemos el único pan, y esto significa que entre nosotros llegamos a ser una sola cosa” (Benedicto XVI, Homilía en la Jornada Mundial de la Juventud, Colonia, 21.8.2005).

 

¡Una reflexión fecunda de motivaciones para la actividad y la espiritualidad misionera! La aldea global’  - que es el mundo de hoy -  no puede no tener un banquete global, en el que todos los pueblos tienen el mismo  derecho a participar; una mesa de la cual nadie debe estar excluido o discriminado. Desde siempre, éste es el proyecto del Padre común de toda la familia humana (cf. Is 25,6-9). Es éste el sueño que Él confía  - para que lo haga realidad- a la comunidad de los creyentes, los cuales tienen el “deber y el derechoa celebrar la Eucaristía, haciendo así memoria de la muerte y resurrección de Cristo. Éste es el banquete al que están invitados todos los pueblos, unidos y animados por el único Espíritu.

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 20/6: Jornada Mundial de los Refugiados (creada por la ONU, en 2000).

- 20/6: B. Francisco Pacheco y otros 8 compañeros jesuitas mártires, condenados a la hoguera en Japón (Nagasaki, 1626).

- 21/6: S. Luis Gonzaga (1568-1591), religioso jesuita, muerto en Roma asistiendo a los contagiados por la peste. Es el patrono de los jóvenes estudiantes.

- 22/6: S. Paulino de Nola (353-431), obispo y poeta latino; nacido en Francia, evangelizó sobre todo la Campania.

- 22/6: SS. Juan Fisher, obispo de Rochester, y Tomás Moro, magistrado: intrépidos defensores de la fe católica en contra de las pretensiones de Enrique VIII, martirizados en Londres (+1535). Por este mismo motivo hubo en Inglaterra numerosos otros mártires.

- 23/6: Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús: del Corazón traspasado de Cristo nace la Iglesia misionera. – Jornada mundial para la santificación de los sacerdotes.
- 24/6: Natividad de S. Juan Bautista, Precursor del Mesías: anunció su venida y preparó su camino. Es modelo de los misioneros.
- 24/6: B. María Guadalupe García Zavala (1878-1963), de Guadalajara (México), fundadora, entregada al servicio de los pobres y enfermos.



+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++