PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


La vocación como “enamoramiento” para la Misión

II  Domingo del Tiempo Ordinario
Año B – 18.1.2009

 

1Samuel  3,3-10.19
Salmo  39
1Corintios  6,13-15.17-20
Juan  1,35-42

 
Reflexiones
En el Evangelio de este domingo continúa la serie de epifanías, es decir, manifestaciones de Jesús. Después de la estrella de los Magos y el bautismo en el Jordán, Juan el Bautista señala con insistencia la presencia de Jesús como “el Cordero de Dios” (v. 36). Juan ha crecido, gradualmente, en su conocimiento de Jesús: antes no lo conocía (Jn 1,31.33), o lo conocía probablemente sólo como su primo, pero ahora lo proclama Cordero, es decir, Siervo sufriente, Mesías (v. 29) y lo declara presente: he ahí el Cordero..., dice varias veces (v. 29.36).

 

Juan el Bautista se fija en Jesús (v. 36), lo mira por dentro (dice el verbo griego), descubre su identidad profunda y lo proclama “Cordero de Dios”. Se trata de una identidad rica en significados, que hace referencia: al cordero pascual de la noche del Éxodo (Éx 12,13), al Siervo de Yahve sacrificado como cordero llevado al matadero (Is 53,7.12), al cordero sacrificado en sustitución, asociado al sacrificio de Abraham (Gn 22). Además de la identidad de cordero, el pasaje del Evangelio de hoy presenta otros títulos de Jesús: Rabí (maestro), con el cual los dos candidatos a discípulos, Andrés y Juan, desean quedarse, no tanto para saber dónde mora, sino más bien para entender quién es realmente. Jesús les invita a seguirle y a estar con Él: “vengan y lo verán” (v. 39). Ese encuentro produce efectos explosivos y contagiosos en cadena: Andrés lleva a Simón donde Jesús (v. 41-42), Felipe se lo cuenta a su amigo Natanael (v. 45ss.), etc. Emergen también otros títulos de Jesús: Mesías, Cristo (v. 41), aquel que los profetas anunciaron, Hijo de Dios, rey de Israel (v. 45.49).

 

Al encontrarse con Simón, Jesús se fija en él (v. 42), lo mira por dentro, en el corazón, y le cambia el nombre: “Te llamarás Pedro”. Le confiere de este modo una nueva identidad, define su misión. Los textos  de este domingo tienen un neto contenido vocacional, empezando por la vocación-misión del joven Samuel (I lectura) e incluyendo también el apremiante llamamiento de Pablo a los cristianos de Corinto (II lectura) a vivir de manera conforme a su dignidad de miembros de Cristo (v. 15), templos del Espíritu (v. 19), personas compradas a un alto precio (v. 20).

 

Al hablar de vocación y de misión de parte de Dios, los textos de hoy ofrecen algunas orientaciones fundamentales para el discernimiento vocacional y la formación.

- Dios sigue llamando, en cada época, aun en las más precarias, como en tiempos de Samuel.

- Dios llama a cada uno con su nombre (ver Samuel, Pedro y muchos otros: Is 49,1; Éx 33,12; Evangelios).

- Es indispensable permanecer-morar con el Señor, para captar su identidad. En efecto, Jesús invita: “vengan y verán”; fueron, vieron y se quedaron con Él (v. 39). Se “enamoraron” de Él. (*)

- Se necesitan personas capaces de ayudar a descubrir la voz de Dios, como lo hizo el sacerdote Elí con Samuel (1Sam 3,8-9), Juan el Bautista con los dos discípulos (v. 1,35-37), Ananías con Pablo (Hch 9,17)...

- La vocación no es un premio por las obras o la fidelidad humanas, sino siempre y tan sólo elección gratuita de Dios.

- A cada vocación le corresponde una misión: no la escogemos nosotros, sino que se nos confía.

- La respuesta a la llamada, si se vive en gozosa fidelidad al proyecto de Dios, trae consigo también la plena realización personal, que se concreta en el servicio a la misión recibida.

 

La Iglesia sigue señalando a Jesús con las palabras de Juan el Bautista; lo hace en la Eucaristía-comunión: “Éste es el Cordero de Dios que quita el pecado...”, y en el anuncio y servicio propios de la misión. El mensaje misionero de la Iglesia será tanto más eficaz y creíble cuanto más sea  -al igual que en Juan el Bautista-  fruto de libertad, austeridad, valentía, profecía, expresión de una Iglesia servidora del Reino. Sólo así, como para el Bautista, la palabra del misionero tendrá la eficacia de un contagio vocacional, será el origen de nuevos discípulos de Jesús (v. 37).

 

 

Palabra del Papa

(*)  “El (joven) seminarista vive la belleza de la llamada en el momento que podríamos definir de enamoramiento. Su corazón, henchido de asombro, le hace decir en la oración: Señor, ¿por qué precisamente a mí? Pero el amor no tiene un por qué, es un don gratuito, al que se responde con la entrega de sí mismo”.

Benedicto XVI
Encuentro con los seminaristas, Colonia, 19.8.2005

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 18-25/1: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. La unidad de la Iglesia tiene como finalidad la misión: “para que el mundo crea” (Jn 17,21). Tema para 2009: “Ser una sola cosa en tu mano”.

- 18/1: Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Tema para 2009: “San Pablo migrante, apóstol de las gentes”.

- 20/1: B. Cipriano Miguel Iwene Tansi (1903-1964), sacerdote diocesano de Onitsha (Nigeria) y, más tarde, monje trapense, que comenzó esta forma de vida contemplativa para África.

- 20/1: Recuerdo del P. Alejandro Valignano (1539-1606), gran misionero en Asia y superior provincial de los jesuitas en Extremo Oriente (India, China, Japón...), falleció en Macao.

- 22/1: S. Vicente Pallotti (1795-1850), fundador de los Pallottinos/as, promotor de las misiones y del apostolado de los laicos; Pío XI lo ha llamado “Precursor de la Acción Católica”.

- 22/1: B. Laura Vicuña, nació en Chile y falleció en Argentina a la edad de 13 años (+1904). Ofreció su vida por la conversión de su madre.

- 23/1: S. Ildefonso, obispo de Toledo (607-667), escritor sagrado; dio solidez a la Iglesia en España, promoviendo la liturgia y la devoción mariana.

- 23/1: B. Marianne Cope (1838-1918), religiosa franciscana alemana, emigró a USA y fue misionera durante décadas entre los leprosos en las islas Hawai y en Molokai.

- 24/1: S. Francisco de Sales (1567-1622), obispo de Ginebra, doctor de la Iglesia, auténtico pastor de almas, escritor, gran evangelizador y fundador. Es el patrono de los periodistas.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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