PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera
sobre la liturgia dominical

  

ANUNCIAR A “DIOS EN LA CRUZ” POR TODOS

Domingo de Ramos

Año “A” – Domingo  20.3.2005

 

Isaías  50,4-7

Del Salmo  21

Filipenses  2,6-11
Mateo  21,1-11 (Bendición de los ramos)
Mateo  26,14 - 27,66 (Evangelio de la Pasión)
 

Reflexiones

 

En la puerta de ingreso a la Semana Santa, que hoy empieza, hay una pregunta: “¿Quién es éste?” (Mt 21,10). Se lo preguntaba la gente de Jerusalén, alborotada, cuando Jesús entró en la ciudad, entre los aplausos de los simpatizantes, sentado no sobre un caballo de guerra o de carrera, sino sobre una borrica alquilada… Fue un acontecimiento misionero de manifestación de Jesús a la gente. Un momento de triunfo efímero, propio de un solo día; pero sirvió por lo menos para suscitar algunas preguntas sobre la identidad de Jesús. Incluso algunos griegos pidieron informaciones a Felipe: “Queremos ver a Jesús” (Jn 12,21).

 

La respuesta a la pregunta inicial la encontramos en varios textos de esta Semana especial. Una primera respuesta la da Jesús mismo, provocado por la petición de esos griegos: Él es el grano de trigo que cae en tierra y muere para producir mucho fruto (cfr Jn 12,24); invita a todos a seguirLe para compartir su destino (cfr Jn 12,26); porque “Yo, cuando sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí” (Jn 12,32). El destino universal de su muerte en la cruz, levantado de la tierra, está claramente indicado también en las variantes de los códigos antiguos: atraeré ‘todo’, ‘a todos los hombres’, ‘a cada hombre’…La salvación es ofrecida, como un don, a todos los que “mirarán al que traspasaron” (Jn 19,37), es decir, a aquellos que miran al Cristo elevado en la cruz (cfr Núm 21,8; Zac 12,10) y creen que Él es el unigénito Hijo de Dios (cfr Jn 3,18). Tenemos aquí un mensaje rico de contenidos y de metodología misionera, además de una clara indicación para vivir la Semana Santa en dimensión universal, contemplando y anunciando a Dios en la cruz para salvar a todos. *

 

El himno cristológico de los Filipenses (II lectura) canta el ciclo completo de aquel Dios en la cruz: su preexistencia divina, el anonadamiento de la encarnación hasta la cruz, la glorificación con el nombre de Señor, delante del cual todos se han de arrodillar, “para gloria de Dios Padre” (Fil 1,11). Esta es la meta a la que mira toda acción misionera de la Iglesia.

 

Además de la obediencia filial, el himno de los Filipenses “nos muestra también el aspecto de la solidaridad con los hermanos: Cristo se ha hecho semejante a los hombres, ha asumido nuestra condición humilde; incluso se ha hecho solidario con las personas más criminales, con los condenados a morir en cruz” (A. Vanhoye).

 

La I lectura exalta la plena disponibilidad del siervo del Señor para escuchar, decir palabras de aliento, sufrir insultos y golpes, sin echarse atrás, en la certeza de que “el Señor me ayuda… y no quedaré avergonzado” (Is 50,7). La aplicación de estas palabras a Jesús es clara; sin embargo, para el que está llamado a ser su misionero, es una tarea siempre cuesta arriba.

 

Cada uno juega un rol en la pasión que Jesús sigue sufriendo hoy en su Cuerpo místico, en la humanidad: rol de cirineo, o la mujer de Pilato (Mt 27,19), centurión (Mt 27,54), piadosas mujeres, Magdalena, María, Juan, José de Arimatea, Nicodemo… El rol más propio de un cristiano es el de la solidaridad con los crucificados de la historia y de portador de la salvación realizada por Jesús.

 

 

Palabra del Papa

* “Dondequiera que Dios abre la puerta de la palabra para anunciar el misterio de Cristo a todos los hombres, confiada y constantemente hay que anunciar al Dios vivo y a Jesucristo enviado por El para salvar a todos, a fin de que los no cristianos -abriéndoles el corazón el Espíritu Santo-, creyendo se conviertan libremente al Señor y se unan a El con sinceridad, quien por ser ‘camino, verdad y vida’ satisface todas sus exigencias espirituales, más aún, las colma hasta el infinito”.

Concilio Vaticano II - Decreto Ad Gentes 13.

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 21/3: (Primavera, en el hemisferio norte): Jornada Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial.

- 21/3: Año Nuevo iraniano y curdo.

- 23/3: S. Toribio Alfonso de Mogrovejo (1538-1606), arzobispo de Lima (Perù), patrono del Episcopado latinoamericano.

- 24/3: XXV° del asesinato de Mons. Oscar A. Romero (1980), arzobispo de San Salvador (El Salvador) – Jornada de oración y ayuno por los misioneros mártires. – Jueves Santo.

- 25/3: Anunciación del Señor – Viernes Santo.

- 26/3: Sábado Santo.

 

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

A cargo de: P. Romeo  Ballan, mcci – Director del CIAM, Roma – Sito Web:  www.ciam.org   “Parola per la Missione”