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PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

Ojos fijos en Jesús y en su misión
 
III Domingo del Tiempo Ordinario
Año C - 24.1.2010

 

Nehemías  8,2-4a.5-6.8-10
Salmo  18
1Corintios  12,12-31
Lucas  1,1-4; 4,14-21
Jesús

Reflexiones

El evangelista Lucas afirma claramente que no tiene la intención de escribir una novela, sino un libro de historia, basado en  hechos ciertos. Quiere dar a sus lectores una seguridad total acerca del protagonista del libro que está a punto de escribir. No quiere inventar hechos, escenas o mensajes; quiere relatar (Evangelio) tan sólo “los hechos que se han verificado entre nosotros” (v. 1), transmitidos “por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la Palabra” (v. 2). Para el evangelista los hechos son los que inspiran las palabras; los ministros de la Palabra se basan en los hechos. Con documentos en la mano, “después de comprobarlo todo exactamente desde el principio”, Lucas está en condiciones de escribir un relato “por su orden” sobre la historia de Jesús. Con rigor y honestidad, fundamentándose sobre testigos oculares y creíbles, garantiza a sus lectores la “solidez de las enseñanzas” que han recibido (v. 3-4).

 
Lucas tiene un claro proyecto catequético y misionero: fortalecer la fe en quienes ya creen y dar seguridad a los que están buscando, a los que se acercan y están en camino hacia Jesús, en cuanto personaje histórico y soporte de la fe. El Evangelio de Jesús se funda en hechos ciertos, en los cuales no tienen cabida inventos humanos o creaciones mitológicas. “La fe bíblica no es la adhesión a una serie abstracta de teoremas teológicos, sino la aceptación de la irrupción de Dios y de su palabra en la trama histórica de los acontecimientos humanos, en la ‘casa’ de carne de nuestras genealogías, en la ‘tienda’ de carne de la encarnación de Cristo... Cristo es centro y explicación del nudo enmarañado de nuestras generaciones, de nuestras esperanzas, de nuestras vicisitudes” (G. Ravasi). Juan Pablo II ha ilustrado varias veces esta centralidad de Cristo
(*) y Benedicto XVI (20.12.2009) nos confirma en la misma fe: “Hoy, como en tiempos de Jesús, la Navidad no es un cuento para niños, sino la respuesta de Dios al drama de la humanidad que busca la paz verdadera... A nosotros nos toca abrir de par en par las puertas para acogerlo”.

 
Con las explicaciones sobre el método de búsqueda, la intención del autor y la finalidad de la obra, Lucas ofrece una guía de lectura de su Evangelio y nos introduce en el programa de vida y en el mensaje de su protagonista, Jesús de Nazaret. En la sinagoga de su aldea de infancia y de juventud, Jesús, a los treinta años, estrena su misión pública, asumiendo en primera persona el programa profético de Isaías (61,1-2): también Él, “con la fuerza del Espíritu” (v. 14), se siente “enviado para anunciar el Evangelio a los pobres”, a los cautivos la libertad y un año de gracia para todos (v. 18-19). Son éstas las líneas programáticas de la misión de Jesús: más adelante, serán los milagros de curaciones, las parábolas de la misericordia, la acogida a los pecadores y a los excluidos... los que definan de manera concreta el rostro humano de un Dios que es misericordioso más allá de toda medida.

 
Jesús llena completamente la escena: como subraya Lucas, “toda la sinagoga tenía los ojos fijos en Él”. Jesús no se detiene en comentar el texto de Isaías, sino que proclama su plena actualización. Es el momento del hoy de Dios para el cumplimiento de las Escrituras (v. 20-21). Es legítimo pensar que, cuando Jesús pronunció la palabra ‘hoy’, hiciera también un gesto para indicar su cuerpo, su persona, como lugar del cumplimiento de todas las Escrituras: hoy, aquí, en mí, delante de ustedes que me están mirando... ¡Para Jesús se trató de un momento de plena identificación como enviado-misionero del Padre! El año de gracia ya está en marcha. A partir de ahora, los signos de la misericordia y de la cercanía de Dios al lado de cualquier persona que sufre, serán cada vez más patentes. Comenzando por Jesús y luego en la historia misionera de la Iglesia por doquier y en cualquier época.

 

También el pueblo de Israel hizo la experiencia de la actualidad permanente de la Palabra de Dios, cuando volvió a descubrirla después del exilio y la escuchó mientras era proclamada con solemnidad ante  la asamblea (I lectura) en la plaza pública, provocando conversión y gozo. Hoy, la eficacia y la visibilidad de la Palabra se requieren de manera urgente en el campo ecuménico (II lectura), a fin de que todos los creyentes en Jesús, convocados por la Palabra y saciados por “un solo Espíritu” (v. 13), formen el único cuerpo de Cristo, enriquecido por múltiples dones, unidos armónicamente para un proyecto vital, animados por ardor misionero, “para que el mundo crea” (Jn 17,21).

 

Palabra del Papa

(*)  “Cristo no se limita a hablar ‘en nombre de Dios’ como los profetas, sino que es Dios mismo quien habla en su Verbo eterno hecho carne. Encontramos aquí el punto esencial por el que el cristianismo se diferencia de las otras religiones, en las que desde el principio se ha expresado la búsqueda de Dios por parte del hombre. El cristianismo comienza con la Encarnación del Verbo. Aquí no es sólo el hombre quien busca a Dios, sino que es Dios quien viene en Persona a hablar de sí al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo... El Verbo Encarnado es, pues, el cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad... En Cristo la religión ya no es un ‘buscar a Dios a tientas’ (cf Hch 17,27), sino una respuesta de fe a Dios que se revela... Cristo es el cumplimiento del anhelo de todas las religiones del mundo y, por ello mismo, es su única y definitiva culminación.

Juan Pablo II

Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente, (10 de noviembre de 1994), n. 6

 
Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 18-25/1: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. La unidad tiene como objetivo la misión. Tema para el 2010: “Cristo hoy: «Ustedes son testigos de estas cosas» (Lc 24,48)”.

- 24/1: S. Francisco de Sales (1567-1622), obispo de Ginebra, doctor de la Iglesia, experimentado pastor de almas, escritor, gran evangelizador y fundador. Es patrono de los periodistas.

- 25/1: Conversión de S. Pablo, apóstol de los gentiles (pueblos paganos). En el camino de Damasco ha nacido no solamente un cristiano, sino el más grande misionero de la historia.

- 26/1: SS. Timoteo y Tito, colaboradores de S. Pablo, obispos de Éfeso y de Creta, respectivamente.

- 27/1: S. Ángela Merici (1474-1540), fundadora de la Compañía de S. Úrsula (Ursulinas), pioneras entre las mujeres de vida consagrada en el mundo, fuera de los tradicionales monasterios conventuales.

- 28/1: S. Tomás de Aquino, dominico, doctor de la Iglesia; su Summa contra Gentiles es uno de los primeros manuales para misioneros entre los no cristianos, en especial los musulmanes.

- 29/1: S. José Freinademetz (1852-1908), de la Sociedad del Verbo Divino, misionero en China.

- 30/1: Memoria de Mohandas Karamchand Gandhi, el “Mahatma” (el alma grande) de India (1869-1948), líder de la “no-violencia-activa”, asesinado en Delhi.

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A cura di: P. Romeo Ballan – Missionari Comboniani (Verona)
Sito Web:   www.euntes.net    “Parola per la Missione”

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