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PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

El precio de la fidelidad al anuncio del Evangelio
 
IV Domingo del Tiempo Ordinario
Año C - 31.1.2010

 

Jeremías  1,4-5.17-19
Salmo  70
1Corintios  12,31-13,13
Lucas  4,21-30

 
Reflexiones

En la sinagoga de Nazaret Jesús pronuncia "palabras de gracia", palabras de esperanza, de salvación. Son palabras de gracia, "porque muestran y prometen la realización de la salvación. La gracia de Dios se hace visible de manera particular en Jesús" (Schürmann). Todo había comenzado bien en Nazaret, se daban las premisas y las expectativas para un futuro espléndido. En la sinagoga de su pueblo natal, Jesús se había presentado correctamente (Lc 4,16-21, Evangelio del domingo pasado); había hecho suyas las palabras de un gran profeta del pasado, Isaías, asumiendo su programa: opción por los pobres, liberación de las enfermedades y de la opresión, y para todos un año de gracia. Los ojos y los oídos de todos estaban fijos sobre Él (Evangelio), todos se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios (v. 22). Pero, de pronto, cambia el escenario: a la admiración suceden los típicos celos entre  paisanos: pero ¿qué se ha creído este hijo de José? Después, inopinadamente, vienen las incomprensiones, los insultos, la furia (v. 28), el rechazo, y hasta el intento de lincharlo (v. 29; cf Lc 19,35-38 con Lc 23,20-25).

¿Cómo explicar un cambio tan rápido de actitudes hacia un paisano, que ya era tan famoso en otros lugares por sus milagros y enseñanzas? Es improbable, ante todo, que ese cambio haya ocurrido en pocas horas o en un solo día; cabe pensar en momentos sucesivos, que, posteriormente, el evangelista ha reagrupado, al tratarse de hechos ocurridos en Nazaret. Para Lucas, la presentación de Jesús en Nazaret es la síntesis de toda su vida (misión-muerte-resurrección): allí está su programa, la opción por los pobres, la liberación del mal, el año de misericordia; está también la decepción del pueblo y la progresiva hostilidad hacia Jesús, hasta empujarlo “fuera del pueblo... con intención de despeñarlo”, pero Él se abrió paso y iba por su camino (v. 29-30; cf Lc 9,51). Son palabras que hacen referencia a la muerte de Jesús sobre la cumbre del Calvario y a su resurrección.

 
El progresivo rechazo de Jesús se debe ciertamente a la falta de fe en Él por parte de la gente de Nazaret y de sus mismos parientes, como lo anotan los evangelistas (Mt 13,58; Mc 6,6; Jn 7,5). Además, algunos quedarían decepcionados, porque Jesús se detuvo en “promulgar el año de misericordia del Señor”, sin mencionar el verso siguiente, acerca del “día de venganza” de Dios (Is 61,2), para exterminar a los opresores. Obviamente, Jesús entiende esa venganza sólo en términos de misericordia. En efecto, Dios no vence el mal usando la violencia, sino que lo vence con la misericordia. ¡Misterio nuevo, difícil de entender! La única luz para vislumbrarlo puede venir mirando al Dios-Crucificado. Jesús no accede a los sueños políticos de la gente, sino que se distancia de sus aspiraciones meramente humanas. Es éste el sentido de los dos proverbios que cita (v. 23-24) y de los ejemplos de los profetas Elías y Eliseo, los cuales han preferido socorrer a extranjeros (la viuda de Zarepta y el sirio Naaman), en lugar de ayudar a las viudas y a los leprosos de Israel (v. 25-27). A la gente de Nazaret no le había agradado que un paisano tan ilustre hubiese escogido como sede la ciudad comercial y pagana de Cafarnaún (v. 23); y mucho menos le agradaba que en el nuevo plan de salvación de Dios, anunciado por Jesús, tuvieran cabida también otros pueblos. El choque entre la mentalidad abierta y generosa de Jesús y la perspectiva egoísta y mezquina de los nazarenos había llegado a un punto de ruptura inevitable. Pero Jesús no renuncia a su plan de salvación universal, abierta a todos.

 
Ese tipo de choques está siempre al acecho. Los evangelizadores saben que a menudo van a tropezar con personas de mentalidad estrecha y quisquillosa. Tales rechazos e incomprensiones abundan en la historia de las misiones y en la experiencia personal de muchos misioneros, conscientes de haber recibido una vocación específica. Ésta fue también la experiencia de Jeremías (I lectura), seguro de que Dios lo había conocido y llamado desde el seno materno (v. 5). Por tanto, el joven profeta se siente revestido de la fuerza de Dios, como una “muralla de bronce frente a todo el país, frente a los reyes... frente a los sacerdotes” (v. 18); “lucharán contra ti, pero no te podrán”, le asegura Dios: “yo estoy contigo para librarte” (v. 19). La experiencia de sentirse escogidos, amados, enviados y llamados a vivir en el amor, está en la línea de “los carismas mejores”, de los cuales habla Pablo (II lectura), el cual concluye diciendo que de entre todas las virtudes “la más grande es el amor” (v. 13).

 
Un desafío permanente  -el del amor-,  que es preciso vivir con coherencia y tenacidad, hasta sufrir persecución y muerte. Como Jesús, como los Apóstoles, como los grandes misioneros y misioneras de la historia. Como los líderes de la no-violencia-activa: por ejemplo, Gandhi, cuyo asesinato recordamos el 30/1; Martin Luther King, del que acabamos de recordar el cumpleaños el 15/1; Raoul Follereau, apóstol de los leprosos, en favor de los cuales se celebra la Jornada; así como muchos otros profetas de nuestro tiempo. Entre las víctimas recientes (2009) de la violencia (por motivos de religión, cultura, robo...), han sido asesinados 37 evangelizadores, misioneros y misioneras, de los que pronto se hará memoria.
(*) De ahí la necesidad de un anuncio fiel y valiente del Evangelio.

 
Palabra del Papa

(*)  "Los misioneros mártires son 'esperanza para el mundo', porque testimonian que el amor de Cristo es más fuerte que la violencia y el odio. No buscaron el martirio, pero estuvieron dispuestos a dar la vida para permanecer fieles al Evangelio. El martirio cristiano solamente se justifica como acto supremo de amor a Dios y a los hermanos".

Benedicto XVI

Angelus Domingo 25 de marzo de 2007

 
Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 31/1: Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra, fundada por Raoul Follereau en 1954. Es la primera vez que se celebra  después de la canonización de S. Damián de Veuster. Tema para el 2010: “Salvemos de la lepra la belleza del hombre”.

- 31/1: S. Juan Bosco (1815-1888), fundador de la familia Salesiana; envió a sus primeros misioneros salesianos a Argentina.

- 31/1: B. Candelaria de S. José (Susana Paz-Castillo Ramírez), que nació y vivió en Venezuela (1863-1940), fundadora de una congregación al servicio de enfermos y necesitados.

- 1/2: B. Luis Variara (1875-1923), misionero salesiano, que vivió entre los leprosos en Cúcuta (Colombia).

- 2/2: Presentación del Señor Jesús en el templo, proclamado como “la salvación preparada a la faz de todos los pueblos, la luz para alumbrar a las naciones” (Lc 2,31-32). - Jornada de la Vida Consagrada.

- 2/2: S. Juan Teófano Vénard (1829-1861), sacerdote de la Sociedad para las Misiones Extranjeras de París, mártir en Hanoi (Vietnam). Sus cartas inspiraron también a S. Teresa de Lisieux en su amor y entrega por las misiones

- 3/2: B. María Elena Stollenwerk (+1900), cofundadora en Steyl-Holanda (junto con S. Arnoldo Janssen y la B. Jozefa Stenmanns), de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo.

- 4/2: S. Juan de Brito (1647-1693), jesuita portugués, obtuvo muchas conversiones y murió mártir en India.

- 4/2: En 1794 en Haití se aprobó la primera ley que abolía la esclavitud en América Latina/Caribe.

- 6/2: S. Pablo Miki, sacerdote jesuita japonés, y 25 compañeros (jesuitas, franciscanos y laicos), martirizados-crucificados en Nagasaki (Japón) el 5.2.1597.

- 6/2: S. Mateo Correa Magallanes (1866-1927), sacerdote mexicano, martirizado porque se negó a revelar el secreto de confesión.

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A cura di: P. Romeo Ballan – Missionari Comboniani (Verona)
Sito Web:   www.euntes.net    “Parola per la Missione”

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