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PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

Fe y amor para relanzar la Misión

XII Domingo  del Tiempo Ordinario

Año B – 21.6.2009

 

Job  38,1.8-11

Salmo  106

2Corintios  5,14-17

Marcos  4,35-41

 

Reflexiones

Una pregunta insistente recorre los 16 capítulos del Evangelio de Marcos, desde el comienzo hasta el final: “¿Quién es Jesús?” En el pasaje del Evangelio de hoy, Marcos pone en los labios de los discípulos la pregunta: “¿Quién es éste? ¡Hasta el viento y las aguas le obedecen!” (v. 41). Los numerosos milagros de curaciones y la doctrina nueva, enseñada con autoridad por un Maestro tan sorprendente (1,27), confluyen en dos puntos culminantes, con la profesión de fe en Jesús por parte de dos testigos oculares coincidentes. En efecto, en la mitad del Evangelio de Marcos, tenemos la solemne afirmación del apóstol Pedro: “Tú eres el Cristo” (8,29); y, al final, el centurión pagano, al pie de la cruz, declara: “Verderamente este hombre era Hijo de Dios” (15,39). Esta afirmación queda ratificada inmediatamente con la resurrección (16,6).

 

El Evangelio de Marcos, aun dentro de su brevedad y concisión, es una respuesta completa a esa pregunta inicial sobre la identidad de Jesús, con un mensaje global y cautivador. “El catecúmeno en el Evangelio de Marcos  –el cristiano de hoy, cada uno de nosotros–  está invitado a comprender que Dios está a punto de tomar posesión de su vida y sale a su encuentro con una misteriosa iniciativa, que él está llamado a aceptar” (Carlos M. Martini). Marcos, en su temática evangelizadora, dedica poco espacio a los discursos y a las parábolas de Jesús; prefiere realzar los episodios de su vida y los milagros, que él sabe narrar con vivacidad de imágenes y emociones.

 

Esto se ve claramente también en el milagro de la tempestad calmada (Evangelio): el fuerte huracán, la barca casi llena de agua, el grito desesperado de los discípulos, Jesús que duerme tranquilamente sobre un almohadón, a popa... Sin embargo, a Jesús le basta una palabra para que cese el viento. Se acaba el miedo de los discípulos, pero quedan “espantados” (v. 41) por haber presenciado una manifestación del Señor. La narración, rica en elementos para la catequesis, culmina en la oración acongojada de los discípulos, que, al final, profesan su fe en Jesús “a quien el viento y las aguas le obedecen” (v. 41). De esta manera, le reconocen el poder divino, propio de Aquel que ha impuesto un límite al mar (I lectura) y ha roto la arrogancia de sus olas (v. 11).

 

En la cultura de muchos pueblos, el mar (con su fuerza, los cetáceos, tiburones...) se presenta a menudo como antagonista de la divinidad, símbolo de fuerzas negativas, enemigas del hombre. Por el contrario, el Dios de la Biblia es más potente que el mar, al que domina. Por eso, la escena evangélica de hoy constituía un mensaje de consolación para las primeras comunidades cristianas que empezaban a experimentar la persecución y, a la vez, era una invitación a los catecúmenos a poner su confianza en Cristo y en su nueva propuesta de vida. Él es siempre Emanuel, Dios con nosotros, aun en medio de las pruebas y borrascas de todo tipo. Incluso cuando duerme  -el sueño del cuerpo o el sueño de la muerte-  Él comparte con nosotros las situaciones de peligro: ha subido y se queda en la barca con los discípulos. Nunca será derrotado: tiene siempre la última palabra de vida. Significativamente, Marcos usa aquí, por dos veces, el verbo griego típico de la resurrección (egheiro), para indicar que Jesús se ha despertado, se puso en pie (v. 38.39).

 

La narración del milagro de la tempestad calmada es una página de teología bíblica sobre el misterio del dolor en el mundo, que de suyo reclama la presencia providente y todopoderosa de Dios. Frente al dolor, todas las lógicas humanas claudican. La figura de Job (I lectura) es emblemática. La única ancla de salvación es fiarse de Dios y gritarle, a la vez con dureza y confianza, nuestra desesperación, como el salmista, como los discípulos: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” (v. 38). Con la certeza de que  -¡cuándo y cómo Él lo sabe!-  tiene siempre en reserva para el mar la palabra: “¡Silencio, cállate!”  La experiencia del dolor, el quebranto por la muerte de personas inocentes, la indignación por las violencias e injusticias, nos empujan a elevar la mirada hacia la Cruz, hacia el Corazón traspasado de Cristo, y a “relanzar el espíritu misionero” (*). En efecto, “el grito que elevamos a Dios debe ser, a la vez, un grito que penetre nuestro mismo corazón, para que se despierte en nosotros la presencia escondida de Dios, para que el poder que Dios ha depositado en nuestro corazón no quede cubierto y ahogado en nosotros por el fango del egoísmo, del miedo a los hombres, de la indiferencia y del oportunismo”. (Benedicto XVI, en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, 28.5.2006). En síntesis, Pablo (II lectura), usando una expresión fuerte que no es fácil traducir, afirma que “el amor de Cristo nos apremia” (v. 14), nos empuja, nos aprieta, nos domina, nos quebranta el corazón, nos llama a la conversión y a la misión.

 

 

Palabra del Papa

(*)  “ Ciertamente, una Iglesia en misión relativiza sus problemas internos y mira con esperanza e ilusión al porvenir. Se trata de relanzar el espíritu misionero, no por temor al futuro, sino porque la Iglesia es una realidad dinámica y el verdadero discípulo de Jesucristo goza transmitiendo gratuitamente a otros su divina Palabra y compartiendo con ellos el amor que brota de su costado abierto en la cruz”.

Benedicto XVI

A los Obispos del Perú en visita ad limina, Roma 18 de mayo de 2009

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 21/6: S Luis Gonzaga (1568-1591), religioso jesuita italiano, fallecido en Roma, a la edad de 23 años, asistiendo a los moribundos por la peste Es el patrono de la juventud estudiantil.

- 22/6: S. Paulino de Nola (353-431), obispo y poeta latino; nacido en Francia, evangelizó sobretodo la Campania (Italia).

- 22/6: SS. Juan Fisher, obispo de Rochester, y Tomás Moro, magistrado: intrépidos defensores de la fe católica en contra de las pretensiones del rey Enrique VIII, martirizados en Londres (+1535). Por estas fechas y en cincunstancias parecidas, hubo en Inglaterra numerosos mártires.

- 24/6: Natividad de S. Juan Bautista, Precursor del Mesías: anunció su venida pública y preparó su camino, dando testimonio de él hasta el martirio. Es modelo de los misioneros.

- 24/6: B. María Guadalupe García Zavala (1878-1963), de Guadalajara (México), fundadora, entregada al servicio de los pobres y enfermos.

- 25/6: Memoria del Siervo de Dios Mons. Melchor de Marion Brésillac (1813-1859), francés, fundador de la Sociedad para las Misiones Africanas (SMA), en Lyon.

- 26/6: S. Vigilio (+405), tercer obispo de Trento, evangelizador de la región con la ayuda de tres misioneros procedentes de Capadocia (actual Turquía); murió mártir en el Valle Rendena.

- 26/6: S. José María Escrivá de Balaguer (1902-1975), sacerdote español, fundador del Opus Dei, para promover el ideal de la santificación en la vida ordinaria y en el trabajo.

- 26/6: Jornada Mundial de Solidaridad en Apoyo a las Víctimas de la Tortura (ONU, 1987).

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A cura di: P. Romeo Ballan – Missionari Comboniani (Verona)
Sito Web:   www.euntes.net    “Parola per la Missione”

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