PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.



Tres amores irrenunciables: la Eucaristía, María, el Papa

Solemnidad de los SS. Apóstoles Pedro y Pablo
(Año “A” – XIII Domingo del T.O.), 29.6.2008

 

Hechos  12,1-11

Salmo  33

2Timoteo  4,6-8.17-18

Mateo  16,13-19

Reflexiones

Pedro y Pablo emergen como anunciadores del Evangelio a los pueblos, fundadores de comunidades cristianas y testigos de Cristo hasta el martirio. La fiesta de hoy los asocia en la fe en Cristo y en la fundación de la Iglesia de Roma. Con una atención privilegiada y de alto valor teológico, el autor de los Hechos pone en evidencia la sintonía entre Pedro en la cárcel y la comunidad cristiana (I lectura): “La Iglesia oraba insistentemente a Dios por él” (v. 5). La liberación milagrosa de la cárcel palestina hace de Pedro un hombre libre para otros horizontes misioneros. Pablo, en la cárcel, traza un balance de su vida (II lectura), da gracias al Señor que le ha dado “fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles” (v. 17).

 

El servicio misionero de Pedro, de todos los apóstoles y de cada cristiano ahonda, necesariamente, las raíces en la experiencia de una llamada vivida y acogida con amor. “Yo sé bien en quién he puesto mi fe”, afirma Pablo sin titubeos (2Tim 1,12). Pedro va creciendo progresivamente en la confianza y en el abandono en manos de su Maestro. En Cesarea de Filipo (Evangelio) se constata que la gente coloca a Jesús en el nivel de los grandes profetas de Israel (v. 13-14); lo cual es ya una buena aproximación, pero todavía en un nivel espectacular, que se queda en el pasado. Pedro va más allá de la opinión corriente, hasta captar la novedad de Jesús: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo” (v. 16). Esta respuesta supera la comprensión humana (fruto de carne y hueso), porque viene de una revelación del Padre (v. 17). Entonces Jesús, en ese clima de apertura, revela a Pedro y a los demás discípulos su proyecto por una nueva comunidad: su Iglesia, que durará por los siglos (v. 18). Después de la crisis de la pasión, la confianza de Pedro en Cristo será total: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero” (Jn 21,17).

 

No obstante las dificultades históricas y las resistencias de todo tipo ante estos textos de Mateo y de Juan, el plan de Jesús acerca de su Iglesia sigue vigente, según la tradicional interpretación católica de las tres metáforas: la piedra (v. 18), las llaves (v. 19), el binomio atar-desatar (v. 19), que se completan con la entrega post-pascual a Pedro del servicio de apacentar, con amor, al pueblo de la nueva alianza (cf Jn 21,15s). Sin embargo, no cualquier autoridad es buena para el pueblo. Para Jesús, que es “el Señor y el Maestro” (Jn 13,14), que “no ha venido para ser servido, sino para servir y dar su vida” (Mt 20,28), la autoridad (las llaves) es entregada a Pedro y a la Iglesia para un servicio al pueblo de Dios en una diaconía de amor sin fin.

 

El Concilio nos da la dimensión teológica y misionera de este proyecto eclesial: “En todo tiempo y en todo pueblo son gratos a Dios los que le temen y practican la justicia (cf Hch 10,35). Quiso, sin embargo, Dios santificar y salvar a los hombres no individualmente y aislados entre sí, sino constituirlos en un pueblo” (LG 9). En efecto, la Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza” (AG 2). Porque “la Iglesia existe para evangelizar” (EN 14). No es un hecho marginal que Jesús hable de este proyecto estando en un territorio pagano (región de Cesarea de Filipo), en un contexto geográfico semejante al de la mujer cananea: estos dos hechos narrados por Mateo revelan el carácter universal de la misión de Cristo y de la Iglesia.

 

Cuanto más amplia es la autoridad, tanto más intenso ha de ser el amor, generoso el servicio, abierta la acogida, plural la capacidad de armonizar dones diferentes. El obispo don Tonino Bello, de Molfetta (+1993) soñaba con la “convivencia  de las diferencias”. El Papa Benedicto XVI, junto a la tumba de don Tonino, recordando a los apóstoles Pedro y Pablo, que fueron pescados por Cristo para ser, a su vez, pescadores de hombres, habla de la “comunión de las diversidades. (*)

 

La fiesta de los dos apóstoles y el Día del Papa nos llevan al tema de la afiliación a la Iglesia. En 30 años de vida misionera en África y en América Latina, me he convencido de que hay tres elementos típicos del identikit del católico, que lo distinguen en medio del confuso universo religioso de nuestro tiempo, identificándolo ante sí mismo, ante los no cristianos y ante otros grupos cristianos (protestantes, ortodoxos, anglicanos…). Estos valores son: la fe en la Eucaristía, la devoción a la Virgen María y el amor al Papa. Son tres amores irrenunciables que llenan de gozo y dan solidez a la vida y a la misión del cristiano-católico en el mundo entero.

 

Palabra del Papa

(*)  “El Pescador, pescado por Jesús, ha echado las redes hasta aquí, y hoy nosotros damos gracias por haber sido objeto de esta pesca milagrosa, que dura desde hace dos mil años, una pesca que, como escribe el mismo san Pedro, os «ha llamado de las tinieblas a su admirable luz [de Dios]» (1P 2,9). Para ser pescadores con Cristo hay que ser antes pescados por Él. San Pedro es testigo de esta realidad, así como lo es san Pablo, el gran convertido, del cual [celebramos] los dos mil años de nascimiento. Como Sucesor de Pedro y Obispo de la Iglesia fundada en la sangre de estos dos eminentes Apóstoles, he venido a confirmaros en la fe en Jesucristo… La Iglesia no tiene fronteras, es universal. Y los límites geográficos, culturales, étnicos, los mismos límites religiosos son para la Iglesia una invitación a la evangelización con la perspectiva de la comunión de las diversidades.

Benedicto XVI

Homilía en Santa María de Leuca (Brindisi), 14 de junio de 2008

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 29/6: SS. Pedro y Pablo, Apóstoles, misioneros y fundadores de la Iglesia de Roma y de otros lugares; fueron martirizados bajo el emperador Nerón (+64-67 ca.). – Día de la caridad del Papa.

- 29/6: B. Raimundo Llull (Mallorca, 1235-1316), terciario franciscano, estudioso y escritor; viajó a África como misionero para establecer un diálogo fraterno con los sarracenos; fue encarcelado y martirizado.

- 30/6: B. Basilio Velyckovskyj (1903-1973), obispo y mártir greco-católico ucraniano; perseguido duramente en su patria, fue expulsado y murió en exilio en Winnipeg (Canadá), a consecuencia de una dosis de veneno con efecto lento, que le inyectaron antes de expulsarlo (1972).

- 1/7: S. Oliviero Plunkett (1629-1681), nacido en Irlanda, estudió en Roma y enseñó teología en el Colegio de Propaganda Fide; fue arzibispo de Armagh (Irlanda) y martirizado en Londres.

- 1/7: B. Ignacio Falzon, clérigo de Malta (La Valletta, 1813-1865), entregado a la instrucción cristiana y a la conversión de militares y marineros.

- 1/7: B. Antonio Rosmini (1797-1855), sacerdote y fundador, hombre de extraordinaria profundidad de pensamiento y de vida cristiana. Por algunos escritos fue incomprendido y condenado injustamente por la jerarquía de la Iglesia, hacia la cual él guardó siempre amor y obediencia. Fue beatificado en Novara (Italia), el 18/11/2007.

- 3/7: S. Tomás, apóstol, profesó su fe en Cristo resucitado y, según la tradición, evangelizó la India.

- 4/7: S. Isabel de Portugal (1271-1336), terciaria franciscana, trabajó por la pacificación y la reconciliación en su familia, y entre Portugal y España.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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