PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


Seguir a Cristo: libres y fieles para amar y servir



XIII Domingo del T. O.

Año C - 01.07.2007

 

1Reyes  19,16.19-21

Salmo  15

Gálatas  5,1.13-18

Lucas  9,51-62

 

Reflexiones

Lucas pone un preámbulo solemne para una decisión importante (Evangelio): para Jesús se iba cumpliendo el tiempo de su Pascua de muerte y resurrección y Él “tomó la decisión de ir a Jerusalén” (v. 51; cf Jn 13,1). Para indicar una decisión firme, en el lenguaje bíblico (cf  Is 50,7) se diría: Jesús ‘endureció el rostro’; hoy nosotros diríamos: ‘apretó los dientes’ y emprendió ese viaje decisivo. En el trayecto de este gran viaje, Lucas condensa 10 intensos capítulos de enseñanzas, milagros, parábolas de Jesús. Toda la vida de Jesús se presenta como un viaje: un viaje desde el Padre al mundo y del mundo al Padre, pero, a la vez, un viaje por los caminos del mundo, caminando con la humanidad y con la Iglesia: “Yo estoy con ustedes todos los días” (Mt 28,20).

 

Igualmente, la vida del discípulo se presenta como un camino siguiendo los pasos de Cristo. Creer significa caminar con Él, recorrer con Él la misma ruta. En el libro de los hechos, Lucas llama todo el movimiento inaugurado por Jesús con el nombre de “Camino” (Hch 9,2; 19,9; 19,23; 24,22). En este Camino, es decir, en el seguimiento de Cristo, los discípulos van a encontrar obstáculos, impedimentos, caídas, derrotas... Lo mismo que le ocurrió a Jesús. Él acaba de emprender, con determinación, la ida hacia Jerusalén y enseguida los samaritanos le impiden el paso. Pero Jesús no los condena, antes bien enseña a los discípulos a no vengarse con amenazas de fuego (v. 54-56). El único fuego que Jesús ha venido a traer (Lc 12,49) y que la tierra necesita es el Espíritu Santo, el único fuego capaz de transformar el corazón de las personas.

 

Jesús ha emprendido ya su camino, un camino imparable. Y “mientras iban de camino” (v. 57) -es el camino de Jesús y el de sus discípulos-  Lucas coloca emblemáticamente tres casos de vocaciones, con las correspondientes respuestas de Jesús, respuestas proverbiales y radicales. En los tres casos aparece el verbo ‘seguir’ (v. 57.59.61), como para indicar el movimiento propio del discípulo que sigue los pasos del Maestro. En el primer caso, Jesús detiene al espontáneo, invitándolo a discernir sobre las consecuencias del seguimiento. En el segundo, Jesús estimula al tradicionalista para que vaya más allá de las costumbres de siempre. En el tercero, Jesús exhorta al perezoso a asumir la urgencia prioritaria del Reino que ha de anunciar y servir. Además, la liturgia de hoy propone también la vocación del nuevo profeta Eliseo, llamado a suceder a Elías (I lectura).

 

Éstas son exigencias concretas para todo cristiano, llamado a seguir los pasos de Cristo. Pero lo mismo vale, e incluso más, para las vocaciones de especial consagración. (*)  Sin embargo, antes de hablar de exigencias, es mejor hablar de ‘tres dones de libertad’, que el Señor hace a los que deciden seguirle: en efecto, Jesús libera de las esclavitudes que radican en las cosas (algunas pueden incluso faltar), en los afectos (el anuncio del Reino vale más que los lazos familiares), en el propio pasado (la novedad del Reino es prioritaria). La fidelidad al llamado de Cristo nos hace libres para amar y servir mejor (oración colecta). Tal es el gozo pleno para el que sigue al Señor “en el sendero de la vida” (salmo responsorial). Tal es el gozo del que ha experimentado la verdadera libertad de Cristo (II lectura).

 

Cabe recordar en este contexto el comentario de un amigo periodista, Horacio Petrosillo, vaticanista del diario romano ‘Il Messaggero’, el cual escribía en su ‘Evangelio en crónica’: “Hoy, igual que hace dos mil años, Cristo pide a millones de personas que lo sigan con una decisión radical, sin añoranzas. ¡La llamada! No para el servicio militar o para embarcarse, ni para un puesto de trabajo... Sino para decidir de la propia vida. No existe, quizás, un momento más solemne y cargado de consecuencias para cada uno, cuando se escucha la llamada y uno decide. Para todos llega ese momento. Para millones de hombres y mujeres, esa llamada viene de un personaje histórico preciso: Jesús de Nazaret. Su voz, descodificada de mil maneras, tiene siempre el mismo imperativo: ‘Sígueme’. Obviamente, esto no es asunto sólo de monjes, religiosas, curas, o contemplativos. Hay para cada uno una vocación al seguimiento, al discipulado de Jesús: soltero, casado, intelectual, comerciante, actriz...” Con esta disponibilidad, el amigo Horacio, hace pocos meses, ha respondido a la última llamada del Señor.

 

 

Palabra del Papa

(*)  “El corazón del creyente, lleno de amor divino, se ve empujado a dedicarse totalmente a la causa del Reino... Según el explícito mandato del Señor, hemos de implorar el don de la vocación en primer lugar rezando incansablemente y juntos al «dueño de la mies». La invitación está en plural: «Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies» (Mt 9, 38)... El buen Pastor nos invita, pues, a rezar al Padre celestial, a rezar unidos y con insistencia, para que Él envíe vocaciones”.

Benedicto XVI

Mensaje para la Jornada mundial de oración por las vocaciones, 29 de abril de 2007

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 1/7: S. Oliverio Plunkett (1629-1681), nacido en Irlanda, estudió en Roma y enseñó teología en el Colegio de Propaganda Fide; fue arzobispo de Armagh (Irlanda) y martirizado en Londres.

- 1/7: B. Ignacio Falzon, clérigo de Malta (La Valletta, 1813-1865), entregado a la instrucción cristiana y a la conversión de militares y marineros.

- 3/7: S. Tomás, apóstol, profesó su fe en Cristo resucitado y, según la tradición, evangelizó la India.

- 4/7: S. Isabel de Portugal (1271-1336), terciaria franciscana, hizo obra de pacificación y de reconciliación en su familia y entre Portugal y España.

- 6/7: B. María Teresa Ledóchowska (1863-1922), trabajó por la liberación de los esclavos africanos y fundó el Sodalicio de S. Pedro Claver.

- 6/7: B. Nazaria I. March Mesa (1889-1943), española, emigró a México; misionera en Bolivia y Argentina; fundadora.

- 7/7: B. Pedro To Rot (Papua-Nueva Guinea, 1912-1945), laico catequista, casado, asesinado por los japoneses, con una inyección letal, al final de la II Guerra Mundial.

- 7/7: B. María Romero Meneses (1902-1977), salesiana de Nicaragua, entregada a las obras de caridad.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++