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PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

Misioneros ligeros de equipaje

XV Domingo  del Tiempo Ordinario

Año B – 12.7.2009

Amós  7,12-15
Salmo  84
Efesios  1,3-14
Marcos  6,7-13

Reflexiones
¡Pobres para ser libres y creíbles!
En síntesis es éste el mensaje de Jesús, que llama y envía a sus discípulos al mundo, de dos en dos (Evangelio), con un mensaje de vida: invitar a la conversión y liberar a la gente de los espíritus impuros y de las enfermedades (v. 7.12-13). El lenguaje de Jesús sobre el modo de llevar el anuncio es duro y exigente, hasta la paradoja. La finalidad es clara: que los discípulos entiendan que la eficacia de la misión (la de Jesús y la de los discípulos) no depende de la cantidad de medios materiales ni del favor de los poderosos que, eventualmente, la promueven o la protegen. Estos medios humanos no hacen sino desvirtuar el mensaje evangélico, privarlo de su fuerza interior y condicionar tanto al misionero como a los destinatarios del anuncio.

La abundancia de medios, la organización, el favor de los poderosos no deben contaminar la transparencia y la credibilidad del mensaje que el profeta/misionero ha de anunciar con libertad.
La experiencia del profeta Amós es emblemática (I lectura). Amasías, sacerdote del templo de Betel, en el reino de Samaria, goza de los favores del rey Jeroboam II (VIII s. a.C.); es un alto funcionario de la corte, pero ha perdido su libertad; llega hasta rechazar a Amós, profeta de Dios, procedente del sur y enviado al reino del norte: Vidente, vete, refúgiate en tu tierra de origen (v. 12). Amasías, cómplice de la estructura real, no tolera que Amós, hombre rudo, pastor y campesino (v. 14), tenga la osadía de atacar ásperamente los abusos de los poderosos, incluyendo al rey, de los propietarios de tierras, de los comerciantes… que explotan ávidamente a los pobres (ver los cap. 5-6-8). Además Amós no duda en denunciar la práctica religiosa, exterior e incoherente. A la hostilidad de Amasías, Amós responde presentando decididamente sus credenciales: el Señor mismo lo ha sacado del establo y de los campos, y lo ha enviado allí como profeta. Por tanto, él no se mueve de allí.

Jesús sigue los pasos de los profetas más radicales. Fuerte es su insistencia sobre la pobreza (Evangelio), como condición para la misión: ni pan, ni alforja, ni dinero.
“Es una pobreza que es fe, libertad y ligereza. Ante todo, libertad y ligereza: un discípulo con bultos pesados se vuelve sedentario, conservador, incapaz de captar la novedad de Dios y muy hábil en buscar mil razones de comodidad para considerar irrenunciable la casa en la cual se ha hospedado y de la cual no quiere salir (hacer maletas, renunciar a ciertas seguridades...). Pero la pobreza es también fe: es signo del que no confía en sí mismo, pero se fía de Dios. El rechazo está previsto (v. 11): la Palabra de Dios es eficaz, pero a su manera. El discípulo debe proclamar el mensaje y en eso jugarse la vida, pero debe dejar a Dios el resultado. Al discípulo se le confía una tarea, no se le garantiza el éxito” (Bruno Maggioni). El éxito es obra del Espíritu, alma de la Iglesia. (*)

Es oportuno recordar aquí la reflexión del domingo pasado, partiendo del testimonio de Pablo: la misión auténtica se realiza en la debilidad. Todos los discípulos  -cada uno de nosotros-  están llamados y son enviados a llevar el Evangelio de Jesús, pero no como una hazaña personal, sìno en cuanto miembros de la nueva fraternidad inaugurada por Jesús (los mandó “de dos en dos”; “donde dos o tres están reunidos en mi nombre). Por eso todo discípulo ha recibido gratuitamente de Dios el don estupendo de conocer a Jesucristo. Pablo (II lectura) lo confirma con un lenguaje altamente inspirado: en Cristo el Padre nos ha elegido y bendecido para ser santos, irreprochables, hijos adoptivos, redimidos y perdonados (v. 3-7), con el signo del Espíritu: En Cristo “también ustedes, que han escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de su salvación, en el que creyeron, han sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo” (v. 13). De esta manera hemos sido habilitados para la misión al servicio del plan de Dios (v. 14), para que la familia humana tenga vida en abundancia.


Palabra del Papa

(*)  “El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia. Sin Él, ¿a qué se reduciría la Iglesia? Ciertamente, sería un gran movimiento histórico, una institución social compleja y sólida, tal vez una especie de agencia humanitaria. Y en verdad es así como la consideran quienes la ven desde fuera de la perspectiva de la fe. Pero, en realidad, en su verdadera naturaleza y también en su presencia histórica más auténtica, la Iglesia es plasmada y guiada sin cesar por el Espíritu de su Señor. Es un cuerpo vivo, cuya vitalidad es precisamente fruto del Espíritu divino invisible”.

Benedicto XVI
Homilía en la fiesta de Pentecostés, 31.5.2009

Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 13/7: S. Enrique II (973-1024), emperador romano y rey de Alemania; junto con su esposa S. Cunegonda propagó la fe en Europa, fundó monasterios y diócesis.
- 13/7: B. Mariano de Jesús Euse Hoyos (Colombia 1845-1926), sacerdote diocesano, ejemplar por la sencillez, integridad de vida y celo apostólico en las actividades parroquiales.
- 13/7: B. Carlos Manuel Rodríguez Santiago (1918-1963), laico, primer beato de Puerto Rico; apóstol entre los jóvenes, entregado a la catequesis y a la liturgia.
- 14/7: S. Camilo de Lellis (1550-1614), sacerdote italiano, entregado al servicio de los incurables; fundador de los Ministros de los Enfermos (Camilos).
- 14/7: S. Francisco Solano (1549-1610), franciscano, misionero en Panamá, Perú y Argentina.
- 14/7: B. Ghebre Michael (Etiopía, 1791-1855), de los Vicentinos; se convitió de la Iglesia copto-ortodoxa, sufrió persecución y martirio; es el primer sacerdote etíope del Vicariato de Abisinia.
- 15/7: S. Vladimir (+1015), príncipe de la Rusia de Kiev, se convirtió (988) y fue fundador del Cristianismo en Ucrania.
- 15/7: BB.
Ignacio de Azevedo, sacerdote, y otros 38 mártires jesuitas españoles y portugueses, asesinados por los piratas del mar (cerca de las islas Canarias, +1570), mientras estaban viajando rumbo a Brasil.
- 15/7: B. Ana M. Javouhey (1779-1851), francesa, ardiente misionera, fundadora de las Hermanas de S. José de Cluny, para los necesitados y las misiones.
- 16/7: S. María del Monte Carmelo, lugar donde se refugió el profeta Elías. El monte Carmelo es el lugar inspirador de la Orden Carmelitana.
- 16/7: BB.
Andrés de Soveral, jesuita brasileño, y Domingo Carvalho, asesinados durante la celebración de la Misa (+1645) en Cunhaú, cerca de Natal (Brasil).
- 17/7: BB.
Teresa de S. Agustín (M. M. Claudina Lidoine) y otras 15 monjas carmelitas descalzas, guillotinadas en Paris (+1794), en los años de la Revolución Francesa. En la misma época, en diferentes lugares de Francia han sido asesinados, por motivos antirreligiosos, numerosos sacerdotes y religiosas.

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A cura di: P. Romeo Ballan – Missionari Comboniani (Verona)
Sito Web:   www.euntes.net    “Parola per la Missione”

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