PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Jesucristo, tesoro por descubrir y compartir

Domingo XVII del T.O.
Año “A” – Domingo 27.7.2008
 

1Reyes  3,5.7-12
Salmo  118
Romanos  8,28-30
Mateo  13,44-52

 
Reflexiones
Es siempre apasionante la búsqueda de un tesoro escondido; el encanto de una perla preciosa enciende la fantasía… Tesoro y perla (Evangelio), descubiertos de manera gratuita, remiten directamente a la palabra de Jesús: “Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón” (Mt 6,21). El discurso parabólico de Jesús, que abarca siete parábolas (Mt 13), concluye con las tres parábolas de hoy: el tesoro escondido (v. 44), la perla preciosa (v. 45-46) y la red para pescar (v. 47-48). El tesoro y la perla tienen una conexión ideal con las parábolas (anteriores) del sembrador, del granito de mostaza y de la levadura; mientras que la cizaña y la red tienen una dinámica parecida entre sí. Las siete imágenes son instrumentos didácticos que Jesús utiliza para introducir a sus discípulos en la comprensión de la realidad misteriosa del Reino de Dios, o Reino de los cielos. Las siete llevan a una opción de vida: el discípulo debe optar; la puesta en juego en dicha opción es Jesús mismo, porque Él es la plenitud del Reino. Él es la semilla buena, la Palabra que el Padre siembra en el campo del mundo, con capacidad para transformarlo desde dentro, por la fuerza intrínseca del granito de mostaza y de la pizca de levadura. Él es el tesoro escondido y la perla preciosa que es preciso buscar y preferir a cualquier otro valor, abriéndole camino a Él, solamente a Él, evitando así el riesgo de ser tirados como la cizaña y los peces malos (v. 48).

 

Con la imagen del tesoro y de la perla, Jesús evoca las tradiciones de muchos pueblos en la búsqueda legendaria de tesoros y de joyas. Mirando el Evangelio y la experiencia cristiana, el Reino de los cielos es pluriforme en su realidad y en sus expresiones: para Jesús el Reino de los cielos es ante todo Dios mismo amado, gozado y anunciado; el Reino es la hermosura de la gracia divina, que nos hace semejantes al Hijo (II lectura); es la misión que hay que llevar a los pueblos que aún no conocen a Cristo; es la fidelidad en el amor familiar; es la vocación de consagración; es un proyecto de bien por realizar; es la sabiduría del corazón, que Salomón implora de Dios, don más importante que una vida longeva, la riqueza o la vida de los enemigos (I lectura)… Por este valor supremo los mártires dieron su vida, los misioneros dejan la familia y la patria, el cristiano renuncia a muchas cosas. (*) ¡Con gozo y determinación! (v. 44).

 

En resumen, podemos decir que el tesoro es Cristo, un don totalmente gratuito; la plenitud del Reino es el mismo Jesucristo, conocido, amado, anunciado. El Papa Pablo VI nos ha dejado un vivo testimonio de ello en la apasionada homilía misionera del 29 noviembre de 1970, ante dos millones de personas en el “Quezon Circle” de Manila:«‘¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!’ (1Cor 9,16)… Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Él es el Maestro y Redentor de los hombres. Él es el centro de la historia y del universo. Él nos conoce y nos ama, compañero y amigo de nuestra vida, hombre de dolor y de esperanza... Yo nunca me cansaría de hablar de Él; Él es la luz, la verdad, más aún, ‘el camino, y la verdad, y la vida’ (Jn 14,6). Él es el pan y la fuente de agua viva que satisface nuestra hambre y nuestra sed; Él es nuestro pastor, nuestro guía, nuestro ejemplo, nuestro consuelo, nuestro hermano... A todos lo anuncio: Jesucristo es el principio y el fin; el alfa y la omega, el rey del mundo nuevo, la arcana y suprema razón de la historia humana y de nuestro destino; Él es el mediador, a manera de puente, entre la tierra y el cielo; Él es el Hijo del hombre por antonomasia, porque es el Hijo de Dios, eterno, infinito, y el Hijo de María. ¡Jesucristo! Recuérdenlo: Él es el objeto perenne de nuestra predicación; nuestro anhelo es que su nombre resuene hasta los confines de la tierra y por los siglos de los siglos» (cf. Liturgia de las Horas, II lectura, Dom. XIII T.O.). Hoy también, Jesucristo es el tema primario del anuncio misionero, porque la mayor parte de la familia humana aún no lo conoce. ¡Hacen falta más mensajeros!

 

Palabra del Papa

(*)  “Cristo ofrece más. Es más, ofrece todo. Sólo Él, que es la Verdad, puede ser el Camino y, por tanto, también la Vida. Así, el Camino que los Apóstoles llevaron hasta los confines de la tierra es la vida en Cristo. Es la vida de la Iglesia. Y el ingreso en esta vida, en el camino cristiano, es el Bautismo... Queridos amigos, en casa, en la escuela, en la universidad, en los lugares de trabajo y diversión, recuerden que son criaturas nuevas. Como cristianos, están en este mundo sabiendo que Dios tiene un rostro humano, Jesucristo, el Camino que colma todo anhelo humano y la vida de la que estamos llamados a dar testimonio, caminando siempre iluminados por su luz. La tarea del testigo no es fácil”.

Benedicto XVI
Apertura de la Jornada Mundial de la Juventud, Sidney, 17 de julio de 2008

 
Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 27/7: S. Clemente de Ochrida (ca. 840-916), evangelizador de Bulgaria. Otros cuatro santos obispos continuaron en Bulgaria la obra evangelizadora y cultural de los SS. Cirilo y Metodio.

- 28/7: B. Alfonsa de la Inmaculada C. (Ana) Muttathupadathu (1910-1946), nacida en Kerala (India), religiosa de las Clarisas Malabarenses. Será canonizada el 12 de octubre de 2008 en Roma.

- 29/7: S. Olaf (+1030), rey de Noruega, promotor de la fe cristiana y organizador de la Iglesia en su país; murió en batalla.

- 30/7: S. Leopoldo Mandic (1866-1942), sacerdote capuchino de Croacia, trabajó por la unidad de los cristianos y en el ministerio de las confesiones en Padua (noreste de Italia).

- 30/7: S. María de Jesús Sacramentado Venegas de la Torre (México, 1868-1959), fundadora, entregada totalmente al cuidado de los enfermos.

- 30/7: B. María V. Chávez Orozco (México, 1867-1949), fundadora, al servicio de los necesitados.

- 31/7: S. Ignacio de Loyola (1491-1556), sacerdote español, fundador de la Compañía de Jesús, siempre muy benemérita en las actividades misioneras, así como en múltiples servicios eclesiales y culturales en el mundo entero.

- 31/7: S. Justino De Jacobis (1800-1860), vicentino, misionero y obispo en Etiopía, promotor de relaciones ecuménicas; los católicos lo consideran “ángel y padre de la Iglesia en Etiopía”.

- 31/7: Recuerdo del viaje del Papa Pablo VI a Uganda (1969) y de la creación del SCEAM (Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar).

- 31/7: Recuerdo de Bartolomé de Las Casas (1474-1566), dominico español, misionero en el Nuevo Mundo y obispo en México, defensor de los derechos de los indios y su protector.

- 1/8: S. Alfonso M. de  Ligorio (1696-1787), abogado y teólogo moralista, más tarde obispo, fundador de los Redentoristas, promotor de misiones populares. Es doctor de la Iglesia.

- 1/8: Recuerdo de Mons. Pierre Claverie, dominico, obispo de Orán (Argelia), asesinado en un atentado por terroristas islámicos (+1996), junto con su chófer.

- 2/8: B. Zefirino Giménez Malla (1860-1936), laico español de etnia gitana, promotor de buenas relaciones entre su gente y los vecinos, mártir durante la guerra civil española (1936-1939); es el primer gitano proclamado beato.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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