PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Del Bautismo a la Misión


I Domingo – El Bautismo del Señor
Año “A”- 13.1.2008 

Isaías  42,1-4.6-7
Salmo  28

Hechos  10,34-38

Mateo  3,13-17

 

Reflexiones
El Bautismo de Jesús en las aguas del río Jordán es una de las tres epifanías”, o manifestaciones más significativas, que la liturgia de la Iglesia canta en la solemnidad de la Epifanía del Señor, junto con la manifestación a los magos que llegaron de Oriente y con el milagro en las bodas de Caná. También el bautismo es una presencia y una manifestación misionera de Jesús. Litúrgicamente, celebramos hoy una fiesta-puente entre la infancia de Jesús y su vida pública. Pero hay mucho más: desde sus comienzos, la predicación misionera de los Apóstoles arrancaba “a partir del bautismo de Juan hasta el día en que Jesús nos fue llevado” (Hch 1,22). La dimensión universal de esta epifanía brota con fuerza de las lecturas.

 

Lo confirma el mismo Pedro (II lectura) en la casa del centurión Cornelio en Cesarea. Superada con dificultad la resistencia inicial  -la suya propia y la de la comunidad eclesial-,  Pedro visita, acoge a Cornelio y defiende su entrada en la Iglesia, afirmando una verdad fundamental para la misión y para la teología de la salvación que Dios ofrece a cada persona, aunque no sea oficialmente cristiana: “Dios no hace distinciones, acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea” (v. 34-35).

 

El hecho del bautismo del Señor arroja una luz grande sobre la identidad y la misión de Jesús (Evangelio). En Él se manifiesta la Trinidad santa: el Padre lo proclama su “Hijo, el amado” (v. 17); el Espíritu desciende sobre Él (v. 16). La misión de Jesús está ya prefigurada en el primer canto del “Siervo del Señor” (I lectura), con una tarea que sobrepasa las fronteras de Israel y llega a las naciones (paganas) como luz y salvación (v. 1.6). Su misión rehúye los tonos ruidosos y explosivos (v. 2); será, en cambio, una presencia de apoyo, recuperación y valorización de los más débiles (v. 3.7); una misión que podrá contar siempre con la fuerza del que lo ha “cogido de la mano” (v. 6). Se trata de un programa apasionante, que da sentido a la vida de cualquier persona capaz de amor y de ideales generosos. Cabe recordar aquí la famosa meditación sobre el Reino, que S. Ignacio de Loyola pone al comienzo de la segunda semana de sus Ejercicios espirituales. Además, el programa del Siervo vale tanto para los individuos como para una comunidad, e incluso para un pueblo.

 

En el Evangelio Jesús, haciendo suya la misión del Siervo y sintiéndose, al mismo tiempo, hijo y hermano, se pone en fila con los pecadores, hace cola como todos, espera su turno para recibir, también Él, inocente, el bautismo de Juan el Bautista para el perdón de los pecados. Se manifiesta aquí la total solidaridad que Jesús siente con todos los miembros de la familia humana, de la cual es parte a título pleno. Una solidaridad hasta el punto que “no se avergüenza de llamarles hermanos” (Heb 2,11). Profundo es el comentario de S. Gregorio de Nacianzo sobre la escena del bautismo: “Jesús sube del agua: lo cual nos recuerda que hizo subir al mundo con él hacia lo alto” (Oficio de Lecturas). Él es verdaderamente el Siervo solidario y sufriente, el Cordero que carga sobre sí los delitos de todos (cf Is 53,4-5.12). Sin embargo, Él es siempre el Hijo predilecto, en el cual el Padre misericordioso se complace.

 

La estupenda reflexión teológica de Gregorio de Nacianzo tiene también una correlación geográfica con el lugar donde, presumiblemente, ha ocurrido el bautismo de Jesús. El lugar pudo ser Bet-Araba, en el mismo punto del río por el cual Josué hizo entrar al pueblo en la Tierra prometida (Jos 3,14s). Según los geólogos, éste sería el punto más bajo de la tierra: 400 metros por debajo del nivel del mar. Desde esa profundidad deprimida, Jesús emerge del agua del Jordán, se eleva hacia lo alto, cargando sobre sus hombros a la humanidad entera. Su oración al Padre pudo ser la del salmo De Profundis: “Desde lo hondo a Ti grito, oh  Señor… Porque del Señor viene la misericordia y la redención copiosa” (Sal 130,1.7). La cercanía solidaria de ese Siervo, Hijo y Hermano, verdadero Dios y Hombre, es la base del compromiso misionero, que para todo cristiano se funda y nace del Bautismo,  (*)  el sacramento que nos introduce en la vida de la Trinidad y de la Iglesia, para dar vida al mundo.

 

 

Palabra del Papa
(*)  “La necesidad de que todos los fieles compartan la responsabilidad en la actividad misionera no es sólo cuestión de eficacia apostólica, sino de un deber-derecho basado en la dignidad bautismal”.


Juan Pablo II

Encíclica Redemptoris Missio (1990) n. 71

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 13/1: S. Hilario de Poitiers (310-367), doctor de la Iglesia, llamado el “Atanasio de Occidente” por su tenaz oposición al Arrianismo; por lo cual sufrió la persecución y el exilio.

- 14/1: B. Odorico de Pordenone (1265-1331), sacerdote franciscano, misionero entre los tártaros, indios, chinos, hasta Kambalik, capital de la China, convirtiendo a muchos para la fe en Cristo.

- 14/1: B. Pedro Donders (1805-1887), sacerdote redentorista holandés, que trabajó durante 45 años como misionero en la Guyana Holandesa (Surinam), entregándose especialmente a los leprosos en la colonia de Batavia.

- 15/1: S. Arnoldo Janssen (1837-1909), fundador de la Sociedad del Verbo Divino, de las Siervas del Espíritu Santo y de las Siervas del Espíritu Santo para la Adoración perpetua.

- 15/1: Nace Martin Luther King en Atlanta, USA (1929): líder de los derechos civiles, integración racial y “no-violencia-activa”, Premio Nobel de la Paz (1964), asesinado el 4/4/1968.

- 16/1: SS. Berardo y otros cuatro franciscanos, enviados por S. Francisco a Marruecos a predicar el Evangelio a los musulmanes; fueron matados (+1226) por orden de un jefe islámico.

- 16/1: B José Vaz (1651-1711), sacerdote de la India, de la Congregación del Oratorio, misionero infatigable en Sri Lanka.

- 16/1: B. Pablo Manna (1872-1952), sacerdote del PIME, misionero en Birmania, fundador de la Pontificia Unión Misional, para la difusión del espíritu misionero en las comunidades cristianas. Se celebra el 16/1, por la cercanía con la Semana por la Unidad de los Cristianos, que él promovió.

- 17/1: S. Antonio abad (+356), llamado “padre de los monjes” en Egipto y defensor de la fe.

- 18-25/1: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. La unidad de la Iglesia está orientada a la misión: “Que todos sean una sola cosa, para que el mundo crea” (Jn 17,21).

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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