PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Misión y acogida de los extranjeros son servicios prioritarios

Domingo XXX del T.O.
Año “A” – Domingo 26.10.2008
 

Éxodo  22,20-26
Salmo  17
1Tesalonicenses  1,5-10
Mateo  22,34-40

 


Reflexiones

Otra trampa, después de la anterior (ver domingo pasado) sobre el impuesto al César. En el origen de la respuesta de Jesús (Evangelio) no está la pregunta transparente de un niño de la catequesis, sino una nueva trampa farisaica, que tiene sus raíces en el laberinto de los 613 preceptos extraídos de la Biblia (entre mayores y menores, 365 negativos y 248 positivos), sobre cuya jerarquía cavilaban los doctores de la ley. Jesús desarticula todo ese aparato y simplifica las normas morales yendo al corazón de los mandamientos: toda la Ley se resume en el amor (v. 40). “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón” (Dt 6,5) y “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lv 19,18), son, para Jesús, mandamientos semejantes, (v. 37.39), complementarios; son como dos ramas de la misma planta; que tienen una raíz común y una misma savia: el amor. Lo explica bien S. Agustín: “El amor de Dios es el primero que se nos manda, pero el amor del prójimo es el primero que se ha de practicar… Amando al prójimo, purificas tu ojo para poder ver a Dios”.

 

En el contexto del octubre misionero y de la Jornada Misionera Mundial (DOMUND), esta enseñanza tiene aplicaciones inmediatas, porque la misión es una expresión de amor. El anuncio del Evangelio es la forma más alta de amor a Dios y al prójimo: es el servicio más eficaz, el mejor que la Iglesia puede ofrecer a los pueblos para la renovación de las personas y de la sociedad. Pero hay más: la misión de la Iglesia ofrece  –desde siempre–  una vasta gama de servicios materiales sobre todo a las personas necesitadas, gracias a los generosos aportes de los fieles cristianos.

 

El amor al prójimo tiene objetivos concretos y cotidianos (I lectura): los forasteros, la viuda, el huérfano, los pobres… Dios se ha comprometido solemnemente a escuchar su grito de ayuda (v. 22.26), y castigará al que los explota (v. 22.23). Él es un Dios compasivo, que se preocupa de cómo el pobre podría cubrir su cuerpo de noche, sin el manto (v. 26). Nuestro Dios es grande, pero a la vez cercano: tiene concretas preocupaciones para quienes sufren necesidad. Por eso Jesús eleva el amor al prójimo al rango del amor a Dios. “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (v. 39) significa que el prójimo es uno de los tuyos, de tu casa, de tu familia, te pertenece; por tanto, nadie es extraño, o extranjero. El prójimo es como tú, semejante a Dios, es como Dios. En el juicio final, Jesús nos dirá  –¡así lo esperamos!–  “a mí me lo hicieron” (Mt 25,40).

 

La amonestación de Dios es tajante para la acogida de los extranjeros: “No oprimirás ni vejarás al forastero, porque forasteros fueron ustedes en Egipto” (v. 20). La acogida de los migrantes y extranjeros es hoy un tema sensible, e incluso conflictivo en muchos países y situaciones sociales. Lamentablemente, los migrantes son a menudo víctimas de injustas generalizaciones y equivalencias entre migrantes-clandestinidad-criminalidad… Pero, a la vez, va creciendo el compromiso de la sociedad civil y de varios grupos que proclaman con determinación: “¡En mi ciudad nadie es extranjero!”, “Abre tu casa al mundo y el mundo será tu casa”…

 

En el mensaje para la próxima Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (18 de enero de 2009), Benedicto XVI dirige una fuerte llamada a la Iglesia y a cada bautizado, para que presten una “atención prioritaria” al “variado universo de los emigrantes  —estudiantes fuera de su país, inmigrantes, refugiados, prófugos, desplazados—  incluyendo los que son víctimas de las esclavitudes modernas, como por ejemplo en la trata de seres humanos”. (*) En todas partes el tema de los migrantes tiene una estrecha relación con la actividad misionera y con la educación a la mundialidad, que produce una beneficiosa apertura de horizontes humanos y espirituales. Un poeta italiano, Padre David M. Turoldo, canta el sueño del mundo así: “…Ve de pueblo en pueblo/ y saluda/ saluda a todos/ al negro, al aceitunado/ e incluso al blanco./ Canta el sueño del mundo:/ que todos los países/ se peleen/ por haberte engendrado”.

 

 

Palabra del Papa
(*)  “Que el ejemplo de S. Pablo nos sirva de estímulo también a nosotros para que seamos solidarios con estos hermanos y hermanas nuestros, y promovamos, en todas las partes del mundo y con todos los medios posibles, la convivencia pacífica entre las diversas etnias, culturas y religiones... ¿Cómo no hacernos cargo de las personas que se encuentran en penurias o en condiciones difíciles, especialmente entre los refugiados y los prófugos? ¿Cómo no salir al encuentro de las necesidades de quienes, de hecho, son más débiles e indefensos, marcados por precariedad e inseguridad, marginados, a menudo excluidos de la sociedad? A ellos es preciso prestar una atención prioritaria.

Benedicto XVI
Mensaje para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado (18 de enero de 2009)

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 27/10: Recuerdo del encuentro de los representantes de las Iglesias cristianas, de las comunidades eclesiales y de las Religiones mundiales, convocadas por vez primera en Asís por el Papa Juan Pablo II para una Jornada de Oración por la Paz (1986).

- 28/10: En Lima (Perú) la fiesta del “Señor de los Milagros”, imagen milagrosa del Cucifijo, pintada sobre una pared por un esclavo africano (c. 1651), muy venerada por las muchedumbres.

- 28/10: SS. Simón el cananeo (zelotas) y Judas Tadeo, apóstoles.

- 29/10: Recuerdo del Mensaje “Africae Terrarum”, de Pablo VI para África (1967).

- 30/10: B. Alejo Zaryckyj (1912-1963), sacerdote greco-católico de Ucrania, que murió mártir en un campo de concentración en Dolinka, en Kazajistán.

- 1/11: “Solemnidad de Todos los Santos que con Cristo están en la gloria”, donde continúan ejerciendo el servicio misionero de la intercesión en favor de la entera familia humana.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”
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