PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Santos y difuntos: solidaridad e intercesión misionera

XXXI Domingo del T. O.
Recuerdo de todos los santos y de los fieles difuntos
Año “A” - Domingo 1-2.11.2008


 

Job  19,1.23-27

Salmo  26

Romanos  5,5-11

Juan  6,37-40


 

Reflexiones
¡Fiesta de familia, fiesta de fraternidad solidaria! La fiesta de todos los santos y el recuerdo de todos los fieles difuntos nos ayudan a sentirnos todos miembros de una familia grande, alargada hasta los confines del mundo. Son dos días (1 y 2 de noviembre) que nos llevan a
nuestra celebración familiar. Nuestra, porque los santos y los difuntos son parte de la única familia de Dios y de los hombres. Es la familia de todos los santos: no solamente de los pocos reconocidos oficialmente como tales por la Iglesia, sino de todas las personas de buena voluntad, de todos los que han buscado a Dios con corazón sincero y en el respeto del prójimo. Es la familia de todos los difuntos, no solamente de nuestros parientes y amigos. Con todos ellos compartimos vicisitudes comunes, hechas de gozos, esperanzas, dolor, fragilidad, fatigas… Hasta la inevitable calle estrecha de la muerte, en un camino por el cual pasamos todos por igual: santos y pecadores, ricos y pobres, creyentes y no… Somos parte de una familia innumerable de mujeres y de hombres de toda lengua, color, raza, religión, cultura, condición social…

 

Es la fiesta de la familia alargada, en dimensiones universales, sin límites. Donde nadie es desconocido o extranjero para Dios y aquellos que viven en Él. Donde Dios conoce cada rostro y llama a cada uno por su nombre. Una familia donde la fraternidad se consolida en la circularidad de las relaciones en beneficio de todos: los santos del cielo interceden ante Dios en nuestro favor, mientras estamos peregrinando en la tierra; nosotros, los peregrinos, damos gracias y alabanzas a Dios por su misericordia y por las cosas bellas que El realiza en los santos; nosotros y los santos ofrecemos súplicas por los difuntos que aún esperan el momento de contemplar plenamente el rostro de Dios; también los difuntos, de una manera que no conocemos, viven una especial comunión con Dios que redunda en beneficio nuestro… Es, por tanto, la fiesta de la intercesión circular: de Cristo y de los santos por nosotros; de nosotros en favor de los difuntos; y de los difuntos  -que ya son salvos-  en favor de los parientes y de toda la familia humana.

 

La circunstancia es propicia para reflexionar y vivir los valores de familiaridad, fraternidad, universalidad, en una especial comunión con los antepasados: tanto los antepasados en el clan y en la cultura popular, como los antepasados en la fe cristiana, que son los santos. Es decir, aquellos que han realizado al más alto nivel, e incluso con heroísmo, los ideales y valores del Evangelio y de las culturas de los pueblos. Son ellos los gigantes espirituales, que se convierten en modelos de la humanidad renovada en Cristo, que es para todos el hombre nuevo y perfecto. Se trata de un tema de particular resonancia para los misioneros.

 

Este tipo de reflexiones no quita nada al rigor y amargura de la muerte, ese “duro calle”, de dantesca memoria, que da miedo, y, sin embargo, es el paso obligado hacia la Vida plena. Un paso que es preciso afrontar sin evasiones, con realismo humano y cristiano. Nos da ejemplo de ello el Card. Carlos Maria Martini, arzobispo emérito de Milán, enfermo de Parkinson, el cual, “en el contexto de una muerte inminente”, sintiéndose “ya en la última sala de espera, o la penúltima”, confiesa haberse “varias veces quejado con el Senor” por la necesidad de tener que morir. Martini no esconde su tormento interior hasta llegar a aceptar ese duro calle, oscuro y doloroso: “Me he apaciguado con el pensamento de tener que morir cuando he comprendilo que sin la muerte no llegaríamos nunca a hacer un acto de plena confianza en Dios. En efecto, en cada decisión importante nosotros tenemos siempre algunas salidas de seguridad. En cambio, la muerte nos obliga a fiarnos totalmente de Dios”. (*) Ante el misterio de la muerte, que nos exige “un acto de confianza total”, Martini concluye: “Deseamos estar con Jesús y este deseo lo expresamos con los ojos cerrados, a ciegas, abandonándonos completamente en sus manos”. Ante la muerte, aparece aún más precioso el don de la fe cristiana, la única que es capaz de arrojar una luz nueva y definitiva sobre el sentido de la vida, de Dios, del dolor, de la historia… Una luz que marca la diferencia. Una vez más, emerge la novdad del mensaje cristiano. Y, por tanto, la urgencia de la Misión.

 

 

Palabra del Papa

(*)  “En la oración por los difuntos, es consolador y saludable meditar en la confianza de Jesús con su Padre y así dejarse envolver por la luz serena de este abandono total del Hijo a la voluntad de su Abbá. Jesús sabe que el Padre está siempre con Él (Jn 8,29); que ambos son uno (Jn 10,30). Sabe que su propia muerte debe ser un bautismo, es decir, una inmersión en el amor de Dios (Lc 12, 50)”.

Benedicto XVI
Homilía, 5 de novembre de 2007

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 1/11: “Solemnidad de Todos los Santos que con Cristo están en la gloria”, donde continuan ejerciendo el servicio misionero de la intercesión en favor de toda la humanidad.

- 2/11: Día de oración por todos los difuntos.- Día de los antepasados.

- 3/11: S. Hermengaudio, obispo de Seu de Urgell, Cataluña (+1035), uno de los grandes evangelizadores españoles en las regiones rescatadas después de las invasiones de los árabes musulmanes.

- 3/11: S. Martín de Porres (1579-1639), mulato que vivió en Lima (Peru), en el Convento de S. Domingo como hermano coadjutor, portero y enfermero; era un hombre de ferviente oración, austeridad y caridad.

- 4/11: S. Carlos Borromeo (1538-1584), arzobispo de Milán; hombre de doctrina y caridad, organizò sínodos y seminarios para la formación del clero, promovió la vida cristiana mediante asiduas visitas pastorales.

- 5/11: B. Guido María Conforti (1865-1931), obispo de Parma, animador del espíritu misionero en la comunidad eclesial, fundador de los Misioneros Javerianos.

- 7/11: S. Prosdócimo (s. III), al que se considera fundador de la comunidad cristiana en torno a Padua, donde fue el primer obispo.

 

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”
+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++