PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

Llamados a la Unidad y a la Misión

III  Domingo Tiempo Ordinario
Año “A”- Domingo 27.1.2008

 

Isaías  8,23b-9,3
Salmo  26

1Corintios  1,10-13.17

Mateo  4,12-23

 

Reflexiones
Desde sus primeras apariciones públicas (Evangelio), Jesús se presenta como un misionero itinerante: enseña, predica la Buena Nueva del Reino, sana a enfermos, llama a discípulos…(v. 23). No comienza su misión en lugares importantes y religiosos como Jerusalén, sino en zonas periféricas, entre los lejanos, los heterodoxos, los menos religiosos, semipaganos, los impuros en contacto con los paganos. Así se consideraba a los habitantes de Galilea (v. 15). Jesús deja Nazaret y se establece en Cafarnaún, ciudad de frontera, con una aduana para las mercancías de paso por el “camino del mar” (v. 13.15), la ruta imperial que unía Egipto, Palestina, Siria y la región de Mesopotamia. Desde la antigüedad, por tanto, Galilea era una zona de cruce de pueblos, sometida al paso de tropas y al control del comercio, con las consiguientes contaminaciones y recaídas morales. Se entiende así el llamamiento que el profeta Isaías dirige a los habitantes de la región (I lectura): pasar de la experiencia vergonzosa de la esclavitud (v. 23) y del yugo de la opresión (v. 3) a la vida en libertad, en luz grande (v. 1) y en el gozo (v. 2). Mateo (Evangelio) ve que la profecía de Isaías se ha cumplido con la presencia de Jesús (v. 14-17), cuya misión tiene un comienzo cargado de esperanza (v. 23), sobre la base, sin embargo, de un exigente programa de conversión a Dios y de compromiso por su Reino (v. 17).

 

Con esta opción inicial, Jesús muestra que los primeros destinatarios de su Evangelio y del Reino no son los justos, los observantes o los que se consideran tales, sino los lejanos, los excluidos… Éste es el comienzo humilde de una misión que tendrá horizontes universales y que será llevada adelante por los discípulos y sus sucesores, que están llamados a seguir a Jesús para ser, en cualquier parte del mundo, “pescadores de hombres” (v. 19). La vocación misionera conlleva siempre un éxodo, una salida, a menudo también geográfica, dejar algo y a alguien; siempre hay un alejamiento, por lo menos salir del propio egoísmo. Aquí Jesús deja Nazaret (v. 13) y los tiempos de intimidad con su Madre, Él, que había optado por hacerse el Emanuel en carne humana. Así como Abrahán fue invitado a salir de su tierra y de su familia, ahora dos grupos de hermanos, llamados por Jesús a seguirle, abandonan redes, barca y padre (v. 20.22). En todo caso, la vocación nunca es una salida hacia el vacío: es dejar algo para seguir a Alguien; una salida al encuentro con Otro. Siempre queda en el primer lugar el apego a la persona de Jesús.

 

Esta vocación-misión se arraiga en una conversión (“Conviértanse…”: v. 17), en un cambio de mentalidad, una orientación nueva hacia Dios y su Reino, del que Jesucristo es la plenitud. La conversión a Cristo conlleva el seguimiento y la misión, estar bien arraigados en Él y bien insertados en los caminos del mundo: “los haré pescadores de hombres” (v. 19). Así le ha ocurrido a Pablo (II lectura), del cual en este tiempo se celebra la conversión (25 de enero). ¡Una conversión total y fiel hasta el martirio! En la ruta de Damasco no ha nacido solamente un cristiano, sino el más grande misionero entre los paganos, el enamorado predicador de Cristo crucificado y resucitado (v. 10). (*)  El mensaje paulino es de actualidad, en el contexto de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos: están llamados a ponerse de acuerdo, evitar divisiones y discordias, estar bien unidos (v. 10-11), porque Cristo no está dividido (v. 13). Tomar conciencia de la amplitud y urgencia de los problemas del mundo ayuda a superar egoísmos, divisiones y tensiones locales. Con sabor de actualidad, S. Teresa de Ávila decía: “Estase ardiendo el mundo, no es tiempo de tratar con Dios negocios de poca importancia… Cuando veo las grandes necesidades de la Iglesia, éstas me afligen tanto, que me parece cosas de burla tener penas por otras cosas”.

 

 

Palabra del Papa
(*)  “La misión evangelizadora de la Iglesia es la respuesta al grito ‘¡Ven, Señor Jesús!’ que atraviesa toda la historia de la salvación y que sigue brotando de los labios de los creyentes... Acoger la Buena Nueva en la fe impulsa de por sí a comunicar la salvación recibida como un don... No hay nada más hermoso, urgente e importante que volver a dar gratuitamente a los hombres lo que hemos recibido gratuitamente de Dios. No hay nada que nos pueda eximir o dispensar de este exigente y fascinante compromiso... Que cada cristiano y cada comunidad experimenten la alegría de compartir con los demás la Buena Nueva de que Dios ‘tanto amó al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito para que el mundo se salve por medio de él’ (Jn 3,16-17)”.

Benedicto XVI

En el Angelus del 23 de diciembre de 2007

 


Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 27/1: S. Ángela Merici (1474-1540), fundadora de la Compañía de S. Úrsula (Ursulinas), pionera en promover a las mujeres de vida consagrada en el mundo, fuera de los tradicionales monasterios.

- 27/1: Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra, fundada por Raúl Follereau en 1954. El tema para 2008 es: “Lepra: una enfermedad olvidada”.

- 28/1: S. Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia; su Summa contra Gentiles es uno de los primeros manuales para misioneros que trabajam entre los no cristianos, en especial los musulmanes.

- 29/1: S. José Freinademetz (1852-1908), de la Sociedad del Verbo Divino, misionero en China.

- 30/1: Memoria de Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), llamado el “Mahatma” (alma grande) de India, líder de la “no-violencia-activa”, asesinado en Delhi.

- 31/1: S. Juan Bosco (1815-1888), fundador de la familia Salesiana; envió a los primeros misioneros salesianos a Argentina.

- 1/2: B. Luis Variara (1875-1923), misionero salesiano italiano, que vivió entre los leprosos y murió en Cúcuta (Colombia).

- 2/2: Presentación del Señor Jesús, proclamado como “salvación preparada para todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones” (Lc 2,31-32).

- 2/2: S. Juan Teófano Vénard (1829-1861), sacerdote de la Sociedad para las Misiones Extranjeras de París, martirizado en Hanoi (Vietnam).

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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