PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


El hoy de la misión de Jesús



III Domingo del Tiempo Ordinario

Año C - 21.1.2007

 

Nehemías  8,2-4.5-6.8-10

Salmo  18

1Corintios  12,12-31

Lucas  1,1-4; 4,14-21

 

Reflexiones

El evangelista Lucas afirma claramente que no tiene la intención de escribir una novela, sino un libro de historia, sobre la base de hechos ciertos. Quiere dar a sus lectores una total seguridad acerca del protagonista del libro que está a punto de escribir. No quiere inventar hechos, escenas o mensajes; quiere relatar tan sólo “los hechos que se han verificado entre nosotros” (Evangelio), transmitidos “por los que primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la palabra” (v. 2). Para el evangelista los hechos son los que inspiran las palabras; los ministros de la palabra se basan en los hechos. Con documentos en la mano, “después de comprobarlo todo exactamente desde el principio”, Lucas está en condiciones de escribir un relato “por su orden” sobre la historia de Jesús. Con rigor y honestidad, fundamentándose sobre testigos oculares y creíbles, garantiza a sus lectores la “solidez de las enseñanzas” que han recibido (v. 3-4).

 

Lucas tiene un claro proyecto catequético y misionero: fortalecer la fe en quienes ya creen y dar seguridad a los que están buscando, a los que se acercan y están en camino hacia Jesús, como personaje histórico y soporte de la fe. El Evangelio de Jesús se funda en hechos ciertos, en los cuales no tienen cabida inventos humanos, o creaciones mitológicas. “La fe bíblica no es la adhesión a una serie abstracta de teoremas teológicos, sino la aceptación de la irrupción de Dios y de su palabra en la trama histórica de los acontecimientos humanos, en la ‘casa’ de carne de nuestras genealogías, en la ‘tienda’ de carne de la encarnación de Cristo... Cristo es centro y explicación del nudo enmarañado de nuestras generaciones, de nuestras esperanzas, de nuestras vicisitudes” (G. Ravasi). Juan Pablo II ha ilustrado varias veces esta centralidad de Cristo, con ocasión del gran Jubileo del año 2000. (*)

 

Con sus explicaciones sobre el método de búsqueda, la intención del autor y la finalidad de la obra, Lucas nos ofrece una guía de lectura de su Evangelio y nos introduce en el programa de vida y en el mensaje de su protagonista, Jesús de Nazaret. En la sinagoga de su aldea de infancia y de juventud, Jesús estrena su misión pública, asumiendo en primera persona el programa profético de Isaías (61,1-2): también Él, “con la fuerza del Espíritu”, se siente “enviado para anunciar el Evangelio a los pobres”, a los cautivos la libertad y un año de gracia para todos (v. 18-19). Son éstas las líneas programáticas de la misión de Jesús: más adelante, serán los milagros de curaciones, las parábolas de la misericordia, la acogida a los pecadores y a los excluidos... los que definan de manera concreta el rostro humano de un Dios que es misericordioso más allá de toda medida.

 

Jesús domina completamente la escena: como lo anota Lucas, “toda la sinagoga tenía los ojos fijos en Él”. Jesús no se detiene en comentar el texto de Isaías, sino que proclama su actualización. Es el momento del hoy de Dios para el cumplimiento de las Escrituras (v. 20-21). Es legítimo pensar que, cuando Jesús pronunció la palabra ‘hoy’, hiciera también un gesto para indicar su cuerpo, su persona, como lugar del cumplimiento de todas las Escrituras: hoy, aquí, en mí, delante de ustedes que me están mirando... Para Jesús se trató de un momento de plena identificación como enviado-misionero del Padre. El año de gracia ya está en marcha. A partir de ahora, los signos de la misericordia y de la cercanía de Dios al lado de cualquier persona que sufre, serán cada vez más patentes. Comenzando por Jesús y luego en la historia y en la misión de la Iglesia en el mundo.

 

También el pueblo de Israel hizo la experiencia de la actualidad permanente de la Palabra de Dios, cuando volvió a descubrirla después del exilio y la escuchó mientras era proclamada con solemnidad ante  la asamblea en la plaza pública (I lectura), provocando sentimientos de conversión y de gozo. Hoy, dicha visibilidad y actualidad de la Palabra es urgentemente deseable en el campo ecuménico, en vista de la unidad de los creyentes en Cristo (II lectura).

 

 

Palabra del Papa

(*)  “Cristo no se limita a hablar ‘en nombre de Dios’ como los profetas, sino que es Dios mismo quien habla en su Verbo eterno hecho carne. Encontramos aquí el punto esencial por el que el cristianismo se diferencia de las otras religiones, en las que desde el principio se ha expresado la búsqueda de Dios por parte del hombre. El cristianismo comienza con la Encarnación del Verbo. Aquí no es sólo el hombre quien busca a Dios, sino que es Dios quien viene en Persona a hablar de sí al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo... El Verbo Encarnado es, pues, el cumplimiento del anhelo presente en todas las religiones de la humanidad... En Cristo la religión ya no es un ‘buscar a Dios a tientas’ (cf. Hch 17,27), sino una respuesta de fe a Dios que se revela... Cristo es el cumplimiento del anhelo de todas las religiones del mundo y, por ello mismo, es su única y definitiva culminación.

Juan Pablo II

Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente, (10 de noviembre de 1994), N. 6

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 18-25/1: Semana de oración por la Unidad de los Cristianos. La unidad está orientada a la misión: ‘sean uno para que el mundo crea’. Tema para el año 2007: “hace oír a los sordos y hablar a los mudos” (Mc 7,31-37).

- 22/1: S. Vicente Pallotti (1795-1850), fundador de los Pallottinos/as, promotor de las misiones y del apostolado de los laicos, llamado por Pío XI “Precursor de la Acción Católica”.

- 22/1: B. Laura Vicuña, nació en Chile y falleció en Argentina a la edad de 13 años (+1904). Ofreció su vida por la conversión de su mamá.

- 23/1: S. Ildefonso, obispo de Toledo (607-667), escritor sagrado, verdadero padre de la Iglesia en España; dio un gran impulso a la liturgia y a la devoción mariana.

- 23/1: B. Marianne Cope (1838-1918), religiosa de la familia franciscana; emigró de Alemania a USA y fue misionera durante algunas décadas entre los leprosos en las islas Hawai y en Molokai.

- 24/1: S. Francisco de Sales (1567-1622), obispo de Ginebra, doctor de la Iglesia, experimentado pastor de almas, escritor, gran evangelizador y fundador. Es patrono de los periodistas.

- 25/1: Conversión de S. Pablo, apóstol de los gentiles (pueblos paganos). En el camino de Damasco ha nacido no solamente un cristiano, sino el mayor misionero de la historia.

- 26/1: SS. Timoteo y Tito, colaboradores de S. Pablo, obispos de Éfeso y de Creta, respectivamente.

- 27/1: S. Ángela Merici (1474-1540), fundadora de la Compañía de S. Úrsula (Ursulinas), pionera entre las mujeres de vida consagrada en el mundo, fuera de los tradicionales monasterios conventuales.

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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