PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


El choque con motivo del Evangelio está siempre al acecho


IV Domingo del Tiempo Ordinario

Año C - 28.1.2007

 

Jeremías  1,4-5.17-19

Salmo  70

1Corintios  12,31-13,13

Lucas  4,21-30

 

Reflexiones

Todo había comenzado bien en Nazaret, se daban las premisas -¡y las esperanzas!- para un futuro espléndido. En la sinagoga de su pueblo natal, Jesús se había presentado bien (Lc 4,16-21, Evangelio del domingo pasado); había hecho suyas las palabras de un gran profeta del pasado, Isaías, asumiendo su programa: opción por los pobres, liberación de las enfermedades y de la opresión, y para todos un año de gracia. Los ojos y los oídos de todos estaban fijos sobre Él (Evangelio), todos se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios (v. 22). Pero, de pronto, el escenario cambia: a la admiración suceden los típicos celos entre  paisanos: pero ¿qué se ha creído este hijo de José? Después, sorpresivamente, vienen las incomprensiones, los insultos, la furia (v. 28), el rechazo, y hasta el intento de lincharlo (v. 29). ¿Cómo explicar un cambio tan rápido de actitudes hacia un paisano, que ya era tan famoso en otros lugares por sus milagros y enseñanzas?

 

Es improbable, ante todo, que ese cambio haya ocurrido en pocas horas o en un solo día; cabe pensar en momentos sucesivos, que, posteriormente, el evangelista ha reagrupado, al tratarse de hechos ocurridos en Nazaret. Para Lucas la presentación de Jesús en Nazaret es una ouverture sobre la vida entera, la misión y la muerte de Jesús: allí está su programa, la opción por los pobres, la liberación del mal, el año de misericordia; está también la decepción del pueblo y la progresiva hostilidad hacia Jesús, hasta empujarlo “fuera del pueblo... con intención de despeñarlo”, pero Él se abrió paso y se alejaba (v. 29-30). Son palabras que hacen referencia a la muerte de Jesús sobre la cumbre del Calvario y a su resurrección.

 

En la base del progresivo rechazo de Jesús está ciertamente la falta de fe en Él por parte de la gente de Nazaret y de sus mismos parientes, como lo anotan los evangelistas (Mt 13,58; Mc 6,6; Jn 7,5). Además, algunos quedarían decepcionados, porque Jesús se detuvo en “promulgar el año de misericordia del Señor”, sin mencionar el verso siguiente, acerca del “día de venganza” de Dios (Is 61,2), para exterminar a los opresores. Obviamente Jesús no excluye esa venganza, pero la entiende sólo en términos de misericordia: Dios no vence el mal usando la violencia, sino que lo vence con la misericordia. ¡Misterio nuevo, difícil de entender! La única luz para vislumbrarlo puede venir mirando al Dios-Crucificado. Jesús no accede a los sueños políticos de la gente, sino que se distancia de sus aspiraciones meramente humanas. Es éste el sentido de los dos proverbios que cita (v. 23-24) y de los ejemplos de los profetas Elías y Eliseo, los cuales han preferido socorrer a extranjeros (la viuda de Zarepta y el sirio Naaman), en lugar de ayudar a las viudas y a los leprosos de Israel (v. 25-27). A la gente de Nazaret no le había agradado que un paisano tan ilustre hubiese escogido como sede la ciudad comercial y pagana de Cafarnaún (v. 23); y mucho menos le agradaba que en el nuevo plan de salvación de Dios, anunciado por Jesús,  estuvieran también otros pueblos. El choque entre la mentalidad libre y generosa de Jesús y la perspectiva egoísta y mezquina de los nazarenos había llegado a un punto de ruptura inevitable.

 

Ese tipo de choques está siempre al acecho, en detrimento de los evangelizadores. Tales rechazos e incomprensiones -con personas de mentalidad estrecha y quisquillosa- abundan en la historia personal y pastoral de muchos misioneros, conscientes de haber recibido una vocación específica. Ésta fue también la experiencia de Jeremías (I lectura), seguro de que Dios lo había conocido y llamado desde el seno materno (v. 5). Por tanto, el joven profeta se siente revestido de la fuerza de Dios, como una “muralla de bronce frente a todo el país, frente a los reyes... frente a los sacerdotes” (v. 18); “lucharán contra ti, pero no te podrán”, le asegura Dios: “yo estoy contigo para librarte” (v. 19). La experiencia de sentirse escogidos, amados, enviados y llamados a vivir en el amor, está en la línea de “los carismas mejores”, de los cuales habla Pablo (II lectura), el cual concluye diciendo que de entre todas las virtudes “la más grande es el amor” (v. 13).

 

Un desafío permanente -el del amor- que es preciso vivir con coherencia y tenacidad, hasta sufrir la persecución y la muerte. Como Jesús, como los Apóstoles, como los grandes misioneros y misioneras de la historia. Como los líderes de la no-violencia-activa: por ej. Gandhi, cuyo asesinato recordaremos el 30/1; M. L. King, del que acabamos de recordar el cumpleaños el 15/1; Raúl Follereau, apóstol de los leprosos, en favor de los cuales se celebra hoy la Jornada; así como muchos otros profetas de nuestro tiempo. Entre las víctimas recientes (2006) de la violencia, se encuentran 24 misioneros y misioneras, a los que recordaremos en una próxima ocasión. (*)

 

Palabra del Papa

(*)  “Frutos de justicia se siembran en la paz para los que procuran la paz (St 3,16-18). Estas palabras nos hacen pensar en el testimonio de tantos cristianos que, con humildad y en silencio, entregan su vida al servicio de los demás a causa del Señor Jesús, trabajando concretamente como servidores del amor y, por eso, como ‘artífices’ de paz. A algunos se les pide a veces el testimonio supremo de la sangre... No cabe duda de que seguir a Cristo es difícil, pero -como él dice- sólo quien pierde la vida por causa suya y del Evangelio, la salvará (cf. Mc 8, 35), dando pleno sentido a su existencia. No existe otro camino para ser discípulos suyos; no hay otro camino para testimoniar su amor y tender a la perfección evangélica”.

Benedicto XVI

Angelus dominical (24 de septiembre de 2006)

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 28/1: Jornada Mundial de los Enfermos de Lepra, fundada por Raúl Follereau en 1954. El tema para el año 2007 es: “Lepra: una enfermedad olvidada”.

- 28/1: S. Tomás de Aquino, doctor de la Iglesia; su Summa contra Gentiles es uno de los primeros manuales para misioneros entre los no cristianos, en especial los musulmanes.

- 28/1: S. José Freinademetz (1852-1908), de la Sociedad del Verbo Divino, misionero en China.

- 30/1: Memoria de Mohandas Karamchand Gandhi (1869-1948), llamado el “Mahatma”, el alma grande de India, líder de la “no-violencia-activa”, asesinado en Delhi.

- 31/1: S. Juan Bosco (1815-1888), fundador de la familia Salesiana: envió a sus primeros misioneros salesianos a Argentina.

- 1/2: B. Luis Variara (1875-1923), misionero salesiano italiano, que vivió entre los leprosos y murió en Cúcuta (Colombia).

- 2/2: Presentación del Señor Jesús en el templo, proclamado como “la salvación preparada a la faz de todos los pueblos, la luz para alumbrar a las naciones” (Lc 2,31-32). - Jornada de la Vida Consagrada.

- 2/2: S. Juan Teófano Vénard (1829-1861), sacerdote de la Sociedad para las Misiones Extranjeras de París, mártir en Hanoi (Vietnam).

- 3/2: B. María Elena Stollenwerk (+1900), cofundadora en Steyl (junto con S. Arnoldo Janssen) de las Misioneras Siervas del Espíritu Santo.

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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