PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Creer en el Resucitado exige comprometerse por el hombre

Domingo de Pascua
Año B – 12.04.2009

Hechos  10,34.37-43

Salmo  117

Colosenses  3,1-4

Juan  20,1-9

 

Reflexiones

El mensaje misionero de las fiestas pascuales es evidente: Pascua es el paso del hombre-Dios de la muerte a la vida; es el anuncio de un Dios que muere en cruz y que resucita, para que todos los pueblos tengan vida en abundancia (cf Jn 10,10). Pascua es la clave de lectura del misterio más tremendo: el misterio de la muerte y de la vida. La aventura del Dios-en-carne-humana culmina sobre el Calvario y encuentra luz en el sepulcro vacío: ¡porque Cristo ha resucitado! Una vida nueva ha comenzado en Él; una nueva manera de vivir, de esperar y amar ha comenzado también para todos los que creen en Él. Desde entonces, tuvo inicio un nuevo modo de relacionarse: con Dios, entre los seres humanos, con il cosmo, con las fuerzas del bien y las del mal… Nuevas relaciones, nuevo estilo de vida, nuevas certezas, nuevos métodos y estrategias… El mundo no puede ser el mismo, como si Cristo no hubiera resucitado… ¿Qué es lo que ha cambiado? ¿Qué puede, más aún, debe cambiar? ¿Y quién va a ser el artífice de tales transformaciones? ¿Con qué fuerzas? ¿Sobre qué bases? ¿Con cuáles criterios? Todas estas preguntas tienen una sola respuesta: ¡una vida mejor es posible para el que cree en Cristo, muerto y resucitado!

 

De la experiencia de vida nueva en Cristo nace también el compromiso misionero del anuncio y del compartir. La misión universal a todos los pueblos nace de la Pascua. En efecto, Jesús hace el envío de los apóstoles a las gentes y al mundo entero, durante sus apariciones después de la resurrección: Mt 28, Mc 16, Lc 24, Gv 20. De la gozosa experiencia de adhesión al Resucitado nace el servicio gozoso a los hermanos; nace y se fortalece la entrega a la Misión. Creer en la resurrección de Cristo conlleva comprometerse por la resurrección del hombre. Dos eminentes cristianos de nuestro tiempo, el patriarca Atenágoras y Olivier Clément, ambos comprometidos en los frentes de la fraternidad y del ecumenismo, han dialogado sobre el sentido y las consecuencias de la fe en la resurrección de Jesús, para la vida del mundo y para la Misión de la Iglesia. La siguiente página recoge algunas notas de esos diálogos.

« - Los grandes problemas, los problemas trágicos que la humanidad de hoy debe enfrentar, ¿cómo relacionarlos con el milagro de la resurrección?

- Una tercera parte de la humanidad tiene hambre. Al hambre de los cuerpos se une el hambre de las almas: dos terceras partes de la población del globo no han aprendido todavía a conocer el nombre de Cristo. En los países que se dicen cristianos, impera una inmensa divergencia entre el Evangelio por un lado, el modo de vivir de los cristianos por el otro, y además hay los opuestos avances y tendencias de la sociedad. ¿Cómo relacionar todo esto con la resurrección? ¡Esto es evidente! Los que se dicen cristianos no viven la resurrección, no son personas resucitadas. Han perdido el Espíritu del Evangelio. Han hecho de la Iglesia una máquina, de la teología una pseudo-ciencia, del cristianismo una moral vaga. Volvamos a encontrar y a revivir la teología ardiente de San Pablo: «Al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos, así también nosotros, que fuimos bautizados en Él, vivamos una vida nueva» (cf Rom 6,4). Si los que creen en el Resucitados llevan en sí mismos esta energía de vida, entonces se podrán hallar soluciones a los problemas que angustian hoy a los hombres...

Se trata, en primer lugar, de formar al hombre interior, hacerlo capaz de una adoración creadora. Se necesitan personas que hagan la experiencia, en el Espíritu Santo, de la resurrección de Cristo en cuanto luz del cosmo y sentido de la historia. De esa fuerza interior brotará un impulso que dará sentido a los valores humanitarios, a los grandes proyectos sociales... Aquí está todo: inaugurar en sí mismos una vida nueva, vestir el alma de un traje de fiesta. Entonces tendremos las manos llenas de dones fraternos para quienes sufren el hambre en el cuerpo o en el alma ».

 

« - Pero. ¿dónde encontrar al Resucitado, a fin de entrar en comunión con Él, para que ríos de agua viva broten de nosotros, como dice el Evangelio?

- Cristo está en todas partes. Desde la resurrección en adelante, toda la historia humana se desarrolla en Él, lo busca, lo celebra, lo combate, lo niega, lo vuelve a encontrar. Su presencia secreta, la revelación que nos trae, se han convertido en el fermento de la entera existencia humana. ¿Recuerdan el cap. 25 de Mateo: «Tuve ambre, y ustedes me dieron de comer... Toda vez que lo han hecho a uno de estos mis hermanos pequeños, a mí me lo hicieron...»? Comentando este pasaje, san Juan Crisóstomo nos dice que el pobre es el sacramento de Cristo, que Cristo se encarna en el pobre. Cristo está presente cada vez que se realiza un verdadero encuentro, toda vez que se manifesta un poco de amor, toda vez que se alcanza con desinterés la justicia o la verdad, toda vez que la belleza dilata el corazón del hombre ».

(ATENAGORAS, patriarca de Constantinopla, en O. Clément

Diálogos con Atenágoras, Brescia 1995, pp. 151-155

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 12/4: S. Zenón, de origen norteafricano, obispo de Verona (+372 ca.), combatió el paganismo, el arrianismo y otras herejías, y “guió la ciudad al bautismo de Cristo”.

- 12/4: S. Teresa de Jesús (Juana Fernández Solar, 1900-1920), de ‘Los Andes’ (Chile), monja carmelita, fallecida a los 20 años de tifus.

- 13/4: B. Scubilion (Jean Bernard) Rousseau (1797-1867), religioso francés de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, misionero, “catequista de los esclavos” en la isla de la Réunion (Oc. Indiano).

- 15/4: B. Damián de Veuster (1840-1889), de los Sagrados Corazones (Picpus), apóstol de los leprosos, fallecido leproso en Molokai (Is. Hawaii, Oc. Pacífico). Será canonizado en Roma el 11.10.2009.

- 15/4: Recuerdo del presidente norteamericano Abraham Lincoln, promotor de la integración racial y defensor de la emancipación de los esclavos, asesinado en 1865.

- 16/4: S. María Bernardita Soubirous (1844-1879), la cual, a la edad de 14 años, fue depositaria de las apariciones de la Virgen Inmaculada en Lourdes (1858).

- 17/4: B. Catalina Tekakwitha (1656-1680), virgen, indígena de Quebec (Canadá); es la primera beata ‘pielroja’ de América en subir a los honores de los altares (1980).

- 18/4: Recuerdo de la apertura de la I Conferencia afroasiática en Bandung (Indonesia, 1955), para promover la indipendencia e identidad de los Países del Tercer Mundo.


Volveremos el 26 de abril, III Domingo de Pascua.
Para todos: “¡Feliz Pascua misionera!”

 

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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