PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera
sobre la liturgia dominical

   

DE LA PASCUA NACE LA MISION

  Domingo 2° de Pascua

Año “A” – Domingo  3.4.2005


Hechos  2,42-47               

Del Salmo  117

1Pedro  1,3-9

Juan  20,19-31                           


        

Reflexiones

 

En el Evangelio Juan nos da la cronología y otros detalles significativos de ‘aquel día’, el más importante de la historia: según el Evangelio del domingo pasado, “el primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro” (20,1); en este domingo estamos “al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban... con las puertas cerradas, por miedo a los judíos” (20,19). La ambientación espacio-temporal, e incluso sicológica, es completa. La historia nueva de la humanidad ya ha empezado, en el signo de Cristo resucitado: ya no se podrá prescindir de El; esto significaría una pérdida de valores y un riesgo para la misma supervivencia humana.

 

Las puertas cerradas y el miedo se superan con la presencia de Jesús, quien por tres veces anuncia: “Paz a ustedes” (20,19.21.26), provocando el gozo rebosante de los discípulos “al ver al Señor” (20,20). Paz y gozo son evidentes características de la primera comunidad cristiana (I lectura): “comían juntos alabando a Dios con alegría y... eran bien vistos de todo el pueblo” (Hch 2,46-47), y Pedro exhorta a los fieles a alegrarse por la salvación recibida, aunque de momento tengan que sufrir un poco (II lectura, v.6). La Pascua vence los miedos del evangelizador; y además, la fe y el encuentro con Cristo resucitado ayudan a superar también tantas dificultades sicológicas, tales como la angustia y la depresión.

 

El fruto más grande de la Pascua es ciertamente el don del Espíritu Santo, que Jesús exhala sobre los discípulos: “Reciban el Espíritu Santo” (Gv 20,22). El es el Espíritu de la misión y el Espíritu del perdón de los pecados. Es el Espíritu de la misión universal, el protagonista de la misión *  (cfr RMi cap. III; EN 75), que Jesús confía a los apóstoles y a sus sucesores: “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo” (v. 21). Son palabras que vinculan para siempre la misión con la vida de la Trinidad, porque el Hijo es el misionero enviado por el Padre para salvar al mundo, por el amor. Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo” son palabras que es preciso leer en paralelo con estas otras: “Como el Padre me ha amado, yo también los he amado a ustedes” (Jn 15,9), estableciendo así un vínculo inseparable entre misión-amor, amor-misión.

 

Además, para Juan el don del Espíritu está esencialmente vinculado con el perdón de los pecados. Esta conexión aparece ahora más evidente en la nueva fórmula de la absolución sacramental, lo mismo que en la oración sobre las ofrendas (sábado antes de Pentecostés), donde si invoca al Espíritu Santo, porque “El es el perdón de todos los pecados”. Para Lucas “la conversión y el perdón de los pecados” son el mensaje que los discípulos deberán predicar “a todos los pueblos” (Lc 24,47). El sacramento de la reconciliación (“A quienes les perdones los pecados, les quedan perdonados”, Jn 20,23) es un regalo pascual de Jesús, es el sacramento de la alegría cristiana (B. Häring).

 

Los resultados de la desbordante experiencia de salvación que vivieron los apóstoles se ven en la vida de la primera comunidad cristiana, que ha nacido como núcleo totalmente misionero, construido sobre cuatro pilares (I lectura, v. 42): enseñanza de los apóstoles, fracción del pan, oraciones y koinonía (unión fraterna, compartir los bienes).

 

El don pascual de la fe encuentra su consistencia en la resurrección de Jesús: a nosotros nos basta que algunas personas creíbles (los Apóstoles) hayan visto al Resucitado y hayan dado su vida por esta fe. Nosotros que, aun sin verLe, creemos en El y Le amamos, somos los destinatarios de la bienaventuranza de Jesús (v. 29). Estamos agradecidos a Tomás, quien ha querido meter su mano en la herida del Corazón de Cristo, que “cubiculum est Ecclesiae”, es la habitación íntima/secreta de la Iglesia, como afirma S. Ambrosio.

 

Ese Corazón es el santuario de la Divina Misericordia, título y tesoro que en este domingo se celebra con especial devoción popular, que se ha difundido en las últimas décadas también por impulso de S. María Faustina Kowalska (1905-1938). La misericordia divina es, desde siempre, la más bella y consoladora revelación del misterio cristiano: “La tierra está llena de miseria humana, pero rebosante de la misericordia de Dios” (S. Agustín). Esta es siempre una ‘buena noticia’ misionera. ¡Para todos!  **

 

Palabra del Papa

*  “No habrá nunca evangelización posible sin la acción del Espíritu Santo… Las técnicas de evangelización son buenas, pero ni las más perfeccionadas podrían reemplazar la acción discreta del Espíritu. La preparación más refinada del evangelizador no consigue absolutamente nada sin El. Sin El, la dialéctica más convincente es impotente sobre el espíritu de los hombres. Sin El, los esquemas más elaborados sobre bases sociológicas o sicológicas se revelan pronto desprovistos de todo valor”.

Pablo VI, Evangelii Nuntiandi (1975) 75.

 

**  “La Iglesia debe dar testimonio de la misericordia de Dios revelada en Cristo, en toda su misión de Mesías, profesándola principalmente como verdad salvífica de fe necesaria para una vida coherente con la misma fe, tratando después de introducirla y encarnarla en la vida bien sea de sus fieles, bien sea - en cuanto posible - en la de todos los hombres de buena voluntad”.

Juan Pablo II, Dives in Misericordia (1980) 12.

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 4/4: Anunciación del Señor (fiesta litúrgica, desde el 25.3).

- 4/4: S. Isidoro (ca. 570-636), obispo de Sevilla y doctor de la Iglesia, ingenioso en las ciencias y en la organización, reconocido como el último Padre de la Iglesia latina.

- 5/4: S. Vicente Ferrer (1350-1419), sacerdote dominico español, uno de los más grandes predicadores y misioneros itinerantes por Europa occidental.

- 7/4: S. Juan Bautista de la Salle (1651-1719), educador, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas; Pío XII (1950) lo proclamó patrono especial de todos los maestros.

- 7/4: Jornada Mundial de la Salud, organizada por la ONU-OMS, dedicada a la salud materno-infantil.

- 9/4: B. Tomás de Tolentino (ca. 1260-1321), sacerdote misionero franciscano, martirizado en la India, mientras estaba de viaje hacia China.

 

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A cargo de: P. Romeo  Ballan, mcci – Director del CIAM, Roma – Sito Web:  www.ciam.org   “Parola per la Missione”