PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


De Emaús al mundo:

para anunciar la experiencia del Resucitado


III Domingo de Pascua
Año “A” – Domingo  06.4.2008

 

Hechos  2,14.22-33
Del Salmo  15
1Pedro  1,17-21
Lucas  24,13-35

 

Reflexiones
La experiencia pascual de los dos discípulos de Emaús (Evangelio) está marcada por etapas evidentes, parecidas al camino espiritual de muchas personas.
Se trata de una experiencia ejemplar, emblemática. El evangelista ha construido toda la narración en torno a la imagen del camino: un camino de ida y un camino de vuelta. Un camino que lleva lejos de Jerusalén (con sentimientos de desilusión, tristeza, aislamiento…) y un camino de vuelta (con ojos abiertos, corazón ardiente, paso veloz, alegría por llevar una ‘buena noticia’…). El texto de Lucas señala también una clara metodología misionera y catequética, en la que se pueden cotejar las etapas del método pastoral: ver, juzgar, actuar, celebrar...

 

- 1. La experiencia arranca de una realidad de frustración y de fracaso: los dos discípulos, incapaces, igual que los otros, de encontrar un sentido a los hechos ocurridos en esa pascua, se aíslan alejándose del grupo (v. 13-14), están tristes (v. 17), “nosotros esperábamos… ya han pasado dos días…”v. 21)...

- 2. El cambio de escenario se produce con la llegada de un forastero que ignora completamente los hechos del día (v. 15-18). Los dos aceptan compartir el viaje con él y lo escuchan. Entran así en una etapa de iluminación sobre los acontecimientos, hecha por Jesús mismo, que les explica “lo que se refería a Él en toda la Escritura” (v. 27).

- 3. Ahora ya están preparados para la celebración y la contemplación: el corazón de los discípulos está ardiendo (v. 32); brota la oración: “Quédate con nosotros” (v. 29); están sentados a la mesa juntos (v. 30); Jesús cumple el gesto ritual de tomar el pan, reza la bendición, lo parte y se lo da (v. 30); se les abren los ojos y lo reconocen (v. 31).

- 4. Y finalmente llega el momento de actuar, la hora de la misión: levantándose al momento, se vuelven a Jerusalén, como siguiendo un imperativo que nace del encuentro con Jesús. Se reintegran a la comunidad de los otros discípulos y comparten cada cual su experiencia del Resucitado (v. 33-35). Ahora los discípulos están seguros de que Cristo ha resucitado y todos ellos son testigos, como lo proclama con valentía Pedro (I lectura) en la plaza de Jerusalén la mañana de Pentecostés (v. 32).

 

¿Qué es lo que ha cambiado? La ruta Jerusalén-Emaús, el panorama, los kilómetros a la ida y a la vuelta, las vicisitudes de la muerte de Jesús y la tumba vacía… Los hechos son todavía los mismos. Pero ahora hay una perspectiva nueva (la fe), ha cambiado definitivamente la manera de verlos y de vivirlos. “Según la narración evangélica, la transformación se debe a la explicación de las Sagradas Escrituras… El itinerario abierto por la palabra de Jesús se cruza con el triste viaje de retorno de los dos discípulos y lo convierte en un camino de esperanza, en un progresivo acercamiento a los proyectos de Dios, en peregrinación hacia la Pascua, la Eucaristía, la Iglesia, la misión hasta los extremos confines de la tierra” (Card. Carlos M. Martini).

 

Quédate con nosotros, porque atardece” (v. 29). Es la primera y la más conmovedora oración de la comunidad cristiana dirigida a Jesús resucitado. El Papa Juan Pablo II, que falleció en clima pascual el 2 de abril de 2005, ha titulado una carta apostólica con estas palabras, comentando, en clave eucarística y misionera, el episodio de los dos discípulos de Emaús, y presentando la Eucaristía como misterio de luz, fuente y epifanía de comunión, principio y proyecto de misión. Nos dejamos guiar por el Papa, que en la carta Mane Nobiscum Domine (Quédate con nosotros, Señor), evidencia el dinamismo misionero que nace de la Eucaristía. (*)

 

 

Palabra del Papa

(*)  «Levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén» (Lc 24,33)... “Cuando se ha tenido verdadera experiencia del Resucitado, alimentándose de su cuerpo y de su sangre, no se puede guardar la alegría sólo para uno mismo. El encuentro con Cristo, profundizado continuamente en la intimidad eucarística, suscita en la Iglesia y en cada cristiano la exigencia de evangelizar y dar testimonio... La despedida al finalizar la Misa es como una consigna que impulsa al cristiano a comprometerse en la propagación del Evangelio y en la animación cristiana de la sociedad. La Eucaristía no sólo proporciona la fuerza interior para esta misión, sino también, en cierto sentido, su proyecto (MND 24-25)... El cristiano que participa en la Eucaristía aprende de ella a ser promotor de comunión, de paz y de solidaridad en todas las circunstancias de la vida” (Ib. 27).

Juan Pablo II

 Carta apostólica Mane Nobiscum Domine (2004; n. 24-25.27.)

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros
- 7/4: S. Juan Bautista de la Salle (1651-1719), educador, fundador de los Hermanos de las Escuelas Cristianas. Pío XII lo proclamó (1950) especial patrono de todos los maestros.

- 7/4: Jornada Mundial de la Salud, organizada por la ONU-OMS.

- 9/4: B. Tomás de Tolentino (ca. 1260-1321), sacerdote misionero franciscano, que llegó hasta China, y luego fue martirizado en India.

- 11/4: Memoria de Tertuliano de Cartago (Túnez, 155-220 ca.), apologeta y teólogo: demostró la injusticia y la absurdidad de las persecuciones en contra de los cristianos. Suya es la frase: “sanguis martyrum semen cristianorum”.

- 11/4: S. Estanislao, obispo de Cracovia, martirizado (+1079) mientras estaba celebrando la Santa Misa; es patrono de Polonia.

- 12/4: S. Zenón, de origen norteafricano, obispo de Verona (+372 ca.), combatió el paganismo, el arrianismo y otras herejías; y “guió la ciudad al bautismo de Cristo”.

- 12/4: S. Teresa de Jesús (Juana Fernández Solar, 1900-1920), de Los Andes, en Chile, monja carmelita de clausura.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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