PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


El Buen Pastor te lleva a la Misión

IV Domingo de Pascua
Año B – 03.05.2009

Hechos  4,8-12

Salmo  117

1Juan  3,1-2

Juan  10,11-18

 

Reflexiones

El Buen Pastor” (Evangelio) es la primera imagen introducida por los cristianos, ya desde los tiempos de las catacumbas, para representar a Jesucristo, muchos siglos antes del crucifijo. “El Buen Pastor es la versión dulce del crucifijo. Dulce solamente en cuanto a la imagen, porque la sustancia es la misma. En efecto, en el pasaje de Juan la frase «dar la vida» explica lo que significa «bueno», y se repite hasta cinco veces” (D. Pezzini). Jesús subraya que “el buen pastor da la vida por las ovejas” (v. 11). Jesús se ha identificado con la imagen bíblica del pastor (cf Éxodo, Ezequiel, Salmos…), que Juan lee en clave mesiánica. Hay abundantes expresiones que indican la estrecha relación que se entabla entre el pastor y las ovejas: entrar-salir, abrir, llamar-escuchar, conducir, caminar, seguir, conocer, dar la vida… Hasta la identificación plena de Jesús con ‘el buen pastor que da la vida por las ovejas’ (v. 11.14). Es interesante notar que el texto griego emplea la expresión “pastor hermoso” (v. 11.14), es decir, bueno, perfecto, que une en sí la perfección ética y estética.

 

Jesús entrega su vida por todos: Él tiene también otras ovejas a las que debe recoger, hasta formar un solo rebaño con un solo pastor (v. 16). Él no renuncia a ninguna oveja, aunque estén lejos o no le conozcan: todas deben entrar por la puerta que es Él mismo, porque Él es el único salvador. La misión de la Iglesia se mueve con estos parámetros de universalidad: vida ofrecida por todos, perspectiva del único rebaño, vida en abundancia... Aunque la grey sea numerosa, nadie sobra, nadie queda perdido en el anonimato; antes bien, las relaciones son personales: el pastor conoce a sus ovejas, y éstas lo conocen (v. 14), las llama a cada una por su nombre (v. 3). Se establece una circularidad de vida y de relaciones entre el Padre, Jesús y las ovejas, todos animados por un lazo común de conocimiento y de amor (v. 15). Esta circularidad se convierte en modelo para la misión de la Iglesia, que, justamente, se llama pastoral.

 

El amor intenso del Buen Pastor que da la vida por las ovejas produce frutos maravillosos: nos hace hijos de Dios (II lectura). Juan nos lo asegura: “¡Pues ¡lo somos!” Y un día veremos a Dios “tal cual es” (v. 1-2). Con el ofrecimiento de su vida, el Buen Pastor se convierte en el Salvador único y universal, de todos. Lo afirma con decisión el apóstol Pedro, hablando de Jesucristo ante el Sanedrín (I lectura): “Ningún otro puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos” (v. 12).

 

Seguir las huellas de Jesús ‘el Buen Pastor’ es también el objetivo que se propone hoy la 46 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, con la invitación a reflexionar sobre el tema de la «La confianza en la iniciativa de Dios y la respuesta humana». (*)  Es necesario tener confianza en Dios, ya que Él quiere la vida y cuida su grey, y por eso suscita los pastores que la guíen; pero hace falta igualmente que los llamados respondan a la voz del ‘Dueño de la mies’. La vocación de especial consagración (al sacerdocio, vida consagrada, vida misionera, servicios laicales…) se fortalece sólidamente en la experiencia personal de sentirse amado y llamado por Alguien que existe antes que uno. Para cualquier tipo de vocación, es determinante sentir como verdadera la palabra de Jesús: “Conozco a mis ovejas y las mías me conocen” (v. 14). Se trata de una experiencia fundante, que el teólogo protestante Karl Barth, superando el idealismo cartesiano, expresa así: “Cogitor, ergo sum” (soy pensado, luego existo). Sentirse pensados por Dios te hace vivir, te hace sentir grande, te da seguridad, te hace sentir hijo y hermano, te hace apóstol.

 

Saber que vives en el corazón de Dios te abre al mundo, te da ánimo para compartir los proyectos y las preocupaciones del Buen Pastor, que tiene “además otras ovejas” (v. 16) que recoger, guiar y salvar. La cercanía y la contemplación del Buen Pastor te hacen Iglesia misionera, con horizontes tan grandes como el mundo entero. Para eso es necesario abrir las parroquias y las comunidades para que no sean tan sólo rebaños tranquilos donde se cuida de la gente que ha quedado, sino más bien plataformas donde se experimenta el encuentro con el Señor Resucitado y de donde se sale para anunciar a Jesús a los cercanos y a los que están lejos.

 

Palabra del Papa

(*)  “Nuestro primer deber ha de ser mantener viva, con oración incesante, esa invocación de la iniciativa divina en las familias y en las parroquias, en los movimientos y en las asociaciones entregadas al apostolado, en las comunidades religiosas y en todas las estructuras de la vida diocesana. Tenemos que rezar para que en todo el pueblo cristiano crezca la confianza en Dios, convencidos de que el «dueño de la mies» no deja de pedir a algunos que entreguen libremente su existencia para colaborar más estrechamente con Él en la obra de la salvación. Y por parte de cuantos están llamados, se requiere escucha atenta y prudente discernimiento, adhesión generosa y dócil al designio divino, profundización seria en lo que es propio de la vocación sacerdotal y religiosa para corresponder a ella de manera responsable y convencida”.

Benedicto XVI

Mensaje para la 46 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, 3.5.2009

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 3/5: 46 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, con el siguiente tema: «La confianza en la iniciativa de Dios y la respuesta humana».

- 3/5: SS. Apóstoles Felipe de Betsaida y Santiago, el menor, primer obispo de Jerusalén.

- 3/5: B. María Leonia (Alodia) Paradis (1840-1912), religiosa canadiense, fundadora de las Hermanitas de la S. Familia de Sherbrooke, en Quebec (Canadá).

- 4/5: B. Juan Martín Moyë (+1793), sacerdote de la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, misionero en China, fundador, fallecido en Tréveris (Alemania).

- 6/5: S. Peedro Nolasco (+1245 en Barcelona), fundador, junto con S. Raimundo de Peñafort y el rey Jaime I de Aragón, de la Orden de la Merced para el rescate y redención moral de los esclavos.

- 6/5: B. Francisco de Montmorency-Laval (1623-1708), misionero francés, obispo de Quebec.

- 6/5: B. Rosa Gattorno (1831-1900), madre de familia y viuda, fundó en Placencia (Italia) el Instituto de las Hijas de Santa Ana, que muy pronto (1878) salieron como misioneras hacia otros continentes.

- 8/5: B. María Catalina Symon de Longprey (+1668), de las Hermanas Hospitalarias de la Misericordia, entregada al cuidado físico y espiritual de los enfermos en Quebec (Canadá).

- 8/5: S. Magdalena de Canossa (1774-1835), virgen, de Verona: renunció a sus bienes patrimoniales y fundó dos Congregaciones para la educación cristiana de la juventud.

- 8/5: Día Internacional de la Cruz Roja (desde 1929) / y de la Media Luna Roja.

- 9/5: S. Pacomio (Egipto, 347-348), padre del monacato cenobítico, autor de una antigua Regla monástica.

 

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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