PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


“Ustedes son los sarmientos”: podados y fecundos para la Misión

V Domingo de Pascua
Año B – 10.05.2009

Hechos  9,26-31

Salmo  21

1Juan  3,18-24

Juan  15,1-8

 

Reflexiones

Jesús en el Evangelio se identifica con la vid: “Yo soy la vid verdadera” (v. 1). La afirmacioón de hoy va unida a la serie de definiciones que Jesús da de sí mismo, y que encontramos en el Evangelio de Juan: Yo soyo el agua fresca (Jn 4); “Yo soy el Pan vivo” (Jn 6); “Yo soy la luz del mundo” (Jn 9); “Yo soy el Buen Pastor” (Jn 10); “Yo soy la resurreccion y la vida” (Jn 11)… Y hoy: “Yo soy la vid, ustedes los sarmientos” (v. 5). Estas afirmaciones nos recuerdan la auto-definición del Dios del Éxodo: “Yo-Soy me ha enviado a Ustedes” (Éx 3,14). Se ve claramente que las revelaciones de la identidad de Dios, y de Jesús, son en sí mismas un Evangelio, una buena notizia, y contienen una misión, un mandato que llevar a otros. Después de la última cena con los discípulos, en un contexto de despedida, ya de por sí cargado de significado y emociones, se inscribe el pasaje evangélico de hoy sobre ‘la vid y los sarmientos’, en el cual Jesús asume la rica temática bíblica de la vid, que fue objeto de cánticos en los profetas (Isaías, Jeremías, Ezequiel) y en los salmos (80). Él es la vid verdadera del nuevo Israel, que no decepcionará las esperanzas divinas, porque dará frutos.

 

En el pasaje de la vid y los sarmientos hay una revelación trinitaria: el Padre es el viñador, el Hijo es la vid, el Espíritu Santo es la savia vital y amorosa en el seno de la Trinidad y en el corazón de los discípulos, que son los sarmientos. De la alegoría de la vid se puede hacer, además, una lectura eclesial y eucarística: el primer “fruto de la vid” es la Eucaristía de la nueva alianza en la sangre de Jesús (Mt 26,29). Los otros frutos corresponden a los que Él llama a seguirle: para “que den fruto abundante, así serán discípulos míos” (v. 8). Estos frutos hay que recogerlos en el campo que es el mundo, donde “la mies es mucha, pero los obreros son pocos” (Mt 9,37).

 

La condición indispensable para dar fruto consiste en la unión del sarmiento a la cepa. A este respecto la experiencia de la vida agrícola no admite alternativas ni excepciones. De ahí la insistencia de Jesús: “Permanezcan en mí y yo en ustedes” (v. 4). En el breve pasaje de hoy se utiliza hasta siete veces el verbo “permanecer”. No es suficiente cualquier presencia, de paso, como un vuelo de pájaro de un árbol a otro, o una mariposa de una a otra flor; ‘permanecer’ indica estabilidad, morada fija, residencia. Es decir, amistad, convivencia, identificación, oración. (*)  Una amistad que se fortalece con la “podadura”, que se ha de asumir como paso necesario de purificación y de fecundidad, “para que dé más fruto” (v. 2). Nos lo asegura también Job, un experto en podaduras: ¡feliz el hombre a quien corrige Dios! Él llaga y luego cura con su mano (Jb 5,17-18).

 

La invitación a fiarse de Dios, siempre  -incluso en los meandros del dolor-  nos llega también de Juan (II lectura), porque “Dios es más grande que nuestro corazón y lo conoce todo” (v. 20). Él nos ha dado el Espíritu Santo (v. 24), para que nos ayude a no amar de palabra, “sino de verdad y con obras” (v. 18). Un testimonio de este amor nos lo ofrece la historia de Pablo (I lectura): tras haber perseguido a los cristianos, descubre en ellos la presencia del Señor que cambió su vida. En el camino de Damasco no ha nacido sólo un cristiano, sino el apóstol, el gran misionero, que  -gracias a la mediación de Bernabé que lo presentó a los apóstoles-  predicaba en Damasco y en Jerusalén con valentía, públicamente, en el nombre del Señor Jesús (v. 27-28). Hay que subrayar con fuerza el papel de Bernabé como amigo, acompañante, consejero y socio de Pablo en la misión. El miedo y las sospechas hacia Pablo eran grandes, no solamente porque había sido un perseguidor, sino más bien porque “Pablo manifestaba una fuerza y una amplitud de miras que sorprendió y atemorizó a cristianos que ya habían hecho sus vidas sin el soplo misionero que traía el neoconverso. Éste predicaba con valentía y no temía enfrascarse en discusiones con judíos de origen griego. Su mensaje y su vehemencia le traían dificultades. Pablo tomada en serio aquello que tanto nos cuesta: amar al prójimo en su situación concreta” (Gustavo Gutiérrez).

 

En lugar de refugiarse en proyectos personales y seguir su camino, Pablo, podado y fecundado en el sufrimiento, encara incomprensiones y divergencias, acepta confrontarse con los demás apóstoles, no se aísla; por el contrario, busca y mantiene la comunión con el grupo. Es un ejemplo para aquellos que, hoy también, se entregan con pasión a la causa misionera del Evangelio y encuentran incomprensiones y contrastes en la misma comunidad eclesial. La tentación de abandonar parecería la cosa más fácil. Pablo, por el contrario, luchó y resistió. ha renovado a la Iglesia desde dentro. Buscando siempre la comunión. ¡Con amor!.

 

Palabra del Papa

(*)  “Estamos llamados a permanecer en Cristo  –como gusta repetir el evangelista Juan (cf Jn 1,35-39; 15,4-10)–  y esto se hace realidad particularmente en la oración. Nuestro ministerio está vinculado totalmente a este permanecer, que equivale a orar, y toma de ahí su eficacia”.

Benedicto XVI

Homilía en la ordinación presbiteral de 19 diáconos, Roma, 3.5.2009

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 8-15/5/09: Peregrinación del Papa Benedicto XVI en Tierra Santa.

- 10/5: S. Juan de Ávila (1500-1569), entregado a las misiones populares en el sur de España, amigo y socio de los grandes reformadores de su tiempo; es el patrono de los sacerdotes diocesanos españoles.

- 10/5: B. Iván Merz (1896-1928), laico de Croazia, humanista, comprometido en la vida social.

- 11/5: B. Zefirino Namuncurá (1886-1905), nacido en Argentina, miembro de la etnia Mapuche de la Araucanía, y fallecido en Roma. Era aspirante a la familia salesiana, y modelo de virtides cristianas.

- 11/5: Recuerdo del P. Mateo Ricci (1552-1610), jesuita italiano, misionero en China: vivió, murió y está enterrado en Beijing. Fue pionero de una nueva forma de presencia misionera y cristiana en China.

- 13/5: Aniversario de las apariciones de la Virgen María en Fátima (Portugal, 1917).

- 13/5: Recuerdo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, inaugurada (2007) en Aparecida (Brasil) por el Papa Benedicto XVI.

- 14/5: S. Matías Apóstol, llamado a integrar el grupo de los Doce Apóstoles (Hech 1,15-26).

- 14/5: B. Teodora (Ana Teresa) Guérin (1798-1856), religiosa francesa de las Hermanas de la Divina Providencia, misionera en Indianápolis (USA).

- 15/5: S. Isidro, el labrador (Madrid, aprox. 1080-1130), esposo de la B. María de la Cabeza: fue ejemplo de trabajo y de confianza en la Providencia.

 

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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