PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


La dificultad y el gozo de abrirse al amor y a la Misión

VI Domingo de Pascua
Año B – 17.05.2009

Hechos  10,25-26.34-35.44-48

Salmo  97

1Juan  4,7-10

Juan  15,9-17

 

Reflexiones

Dos preguntas de siempre: ¿cuál es el amor más grande? ¿dónde encontrar el gozo pleno? La respuesta de Jesús (Evangelio) es clara y definitiva: en ser fieles a Dios y en dar la vida por los demás (v. 11.13). Son palabras de Jesús en su Pascua grande, que, según el Evangelio de Juan, se abre con el “lavatorio de los pies” (13,1ss), gesto que tiene un significado sacramental y eucarístico. Estamos en el comienzo del llamado ‘Libro del adiós’, que abarca los capítulos 13-17 de Juan, en los que el evangelista condensa temas muy queridos de su teología: habla con insistencia del servicio y del mandamiento del amor, explica el sentido pascual y escatológico del éxodo de Jesús, revela las relaciones interpersonales en el seno de la vida trinitaria, muestra el rostro del Padre y del Espíritu Consolador, recoge la intensa oración de Jesús al Padre... Para Jesús son horas intensas de confidencias y de desahogo con sus amigos (v. 15), a los que se revela como ‘camino-verdad-vida’, ofrece su paz, los invita a tener confianza, porque “¡yo he vencido al mundo!” (Jn 16,33).

 

En ese contexto de despedida, denso de significado y de emociones, adquiere una especial relevancia la enseñanza de Jesús sobre el amor en todas sus dimensiones.

- Habla, ante todo, del manantial mismo del amor en el seno de la Trinidad, el amor del Padre, el amor fontal (como lo llama el decreto conciliar Ad Gentes 2): “como el Padre me ha amado...”;

- desde el Padre el amor se vuelca en el Hijo, con la superabundancia del Espíritu Santo;

- desde el Hijo, en los discípulos: “así los he amado yo; permanezcan en mi amor” (v. 9);

- desde los discípulos el amor se irradia hacia todos: “que se amen unos a otros” (v. 12.17).

Jesús se propone como medida, modelo e inspiración para el amor más grande: lava los pies de sus discípulos y da la vida por sus amigos (v. 13). (*)

 

El amor del que Jesús habla tiene claras dimensiones misioneras, como se aprecia en dos frases que es preciso leer en paralelo:

- “como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor” (v. 9);

- “como el Padre me ha enviado, también yo los envío... reciban el Espíritu Santo” (Jn 20,21-22).

Amor y misión van estrechamente unidos: la misión nace del amor, el amor lleva a la misión. Todo esto, bajo el signo y con la fuerza del Espíritu de amor. Juan (II lectura) insiste en la misma enseñanza, haciendo hincapié en el origen divino del amor: “amémonos... ya que el amor es de Dios...; porque Dios es amor...; el amor consiste en que Él nos amó” (v. 7.8.10).

 

¡Amar hasta dar la vida por los demás! Éste es el amor más grande, es el amor de los mártires. Y de muchos otros cristianos, misioneros o no. Uno de los 7 monjes trapenses, asesinados en Tibhirine (Argelia, mayo de 1996) por unos fundamentalistas islámicos, dejó escrito este testimonio: “Si llegara el día  -y podría ser hoy mismo-  en que yo caiga víctima del terrorismo, que parece estar tragando a todos los extranjeros que viven en Argelia, quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, se acuerden de que mi vida está entregada a Dios y a este país” (Christian de Chergé).

 

El amor de Dios es para todos; por tanto, también la Misión de los cristianos debe estar abierta a todos los pueblos. Esta universalidad de la acción misionera de la Iglesia salta a la vista en todo el episodio de la conversión del centurión pagano Cornelio (I lectura), como lo explica muy bien Augusto Barbi, teólogo biblista de Verona. A la Iglesia le ha costado acoger a los paganos. En el libro de los Hechos, el episodio de Cornelio constituye un hito decisivo en esta apertura. El espacio dedicado a este hecho (con 66 versículos) y la repetición de algunas partes de la narración dan testimonio de su importancia, pero, al mismo tiempo, del laborioso proceso con el cual se realiza la plena integración de los paganos en la Iglesia. Pedro presenta importantes reflexiones de teología misionera sobre el tema de la salvación para cualquier persona: “Está claro que Dios no hace distinciones; acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que sea” (v. 34-35). Más allá de las profundas reflexiones de Pedro y de sus compañeros, el que resuelve el problema es el Espíritu Santo, que baja sobre todos los presentes: creyentes y paganos (v. 44-45), abriendo también para estos últimos la puerta del bautismo (v. 47-48).

 

Las resistencias de la primera comunidad cristiana  -y el titubeo del mismo Pedro-  se deben a la diversidad cultural-religiosa de los interlocutores y a la cristalización de prejuicios vinculados al miedo y al trato con extranjeros. No es difícil ver en los personajes y momentos de la historia de Cornelio un paradigma y una orientación significativa para la Iglesia de hoy, que a menudo debe afrontar los desafíos de la diversidad étnica-cultural-religiosa de los pueblos y la tarea de abrirse continuamente a la universalidad y a la misión, con los imperativos de la acogida, integración y evangelización de nuevos grupos humanos.. Migrantes o no. ¡Acogidos, o tolerados y rechazados!

 

Palabra del Papa

(*)  “Toda la actividad de la Iglesia es una expresión de un amor que busca el bien integral del ser humano: busca su evangelización mediante la Palabra y los Sacramentos, empresa tantas veces heroica en su realización histórica; y busca su promoción en los diversos ámbitos de la actividad humana. Por tanto, el amor es el servicio que presta la Iglesia para atender constantemente los sufrimientos y las necesidades, incluso materiales, de los hombres”.

Benedicto XVI

Encíclica Deus Caritas est (25.12.2005) n. 19

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 17/5: S. Pascual Baylón (1540-1592), franciscano español; por su especial amor y doctrina sobre la Eucaristía, León XIII lo proclamó Patrono de los Congresos Eucarísticos.

- 19/5: S. María Bernarda Bütler (1848-1924), religiosa, nacida en Suiza y misionera en Ecuador y Colombia.

- 20/5: S. Bernardino de Siena (1380-1444), sacerdote franciscano, incansable misionero itinerante y predicador.

- 21/5 S. Zenón (+372 ca.): de origen norteafricano, VIII obispo de Verona; combatió el paganismo, el arrianismo y otras herejías, y “condujo la ciudad al bautismo de Cristo”.

- 21/5: S. Carlos Eugenio de Mazenod (1782-1861), obispo de Marsella (Francia) y fundador de los misioneros Oblatos de María Inmaculada.

- 21/5: SS. Cristóbal Magallanes y 24 compañeros, sacerdotes y laicos, mártires en la persecución mexicana (+1927), asesinados en varios lugares y fechas, mientras perseveraban en la alabanza a Cristo Rey.

- 21/5: Memoria de los 7 monjes trapenses franceses, asesinados (+1996) por fundamentalistas islámicos en Tibhirine (Argelia).

 

 

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++