PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


El Espíritu de amor es garante de la misión




VI Domingo de Pascua

Año C – 13.05.2007

Hechos  15,1-2.22-29

Salmo  66

Apocalipsis  21,10-14.22-23

Juan  14,23-29

 

Reflexiones

En los discursos de ‘adiós’ después de la Última Cena, antes de entrar en su pasión, Jesús preanuncia los dones pascuales que habría derramado sobre los apóstoles y sobre el mundo con su resurrección. En primer lugar, el don de un amor nuevo (Evangelio): un amor que es una ‘inmersión total’ en la Trinidad Santa que viene a habitar, a hacer morada en el que cree y ama (v. 23); un amor que se convierte en manantial de vida nueva. Luego, el don de la paz: la paz que Jesús dona, una paz diferente a la que el mundo ofrece (v. 27), una paz que es más fuerte que cualquier miedo, una paz que da tranquilidad en toda dificultad. Y sobre todo el don del “Defensor, el Espíritu Santo”, en calidad de maestro y memoria de las cosas que Jesús ha enseñado (v. 26). Ésta es una promesa que toca de cerca el camino de la Iglesia en la historia: Jesús no había podido explicar todas las consecuencias y las aplicaciones de su mensaje; por tanto garantiza la presencia amiga de un guía seguro frente a los problemas nuevos, a los acontecimientos imprevistos, a los desarrollos de las ciencias humanas... Baste pensar en los desafíos de hoy: fundamentalismos, bioética, globalización, diálogo interreligioso, ecología...

 

Las nuevas decisiones que la comunidad de los creyentes en Cristo deberá tomar a lo largo de la historia, bajo la guía del Espíritu, no estarán en contradicción con el mensaje de Jesús; serán un desarrollo, una profundización creativa, una aplicación a las exigencias de las personas en tiempos y lugares diferentes. Una situación tempestuosa para la Iglesia  -¡una verdadera cuestión de vida o de muerte!-  se presentó casi enseguida, en torno al año 50 d.C., a escasos lustros del acontecimiento histórico de Jesús. El libro de los Hechos (I lectura) da cuenta de un “altercado y una violenta discusión” entre dos grupos: por un lado, un grupo de cristianos procedentes del judaísmo, decididos a imponer a los paganos las prácticas de la antigua Ley antes de bautizarlos; Pablo y Bernabé, por el contrario, veían en dichas prácticas el riesgo de frustrar la gracia de Cristo y eran favorables a la acogida directa de los paganos en la comunidad cristiana, sin más imposiciones (v. 1-2).

 

Con gran acierto, el debate fue llevado al máximo nivel, a la presencia y con el discernimiento de los apóstoles en Jerusalén. Tres eran las tendencias dominantes en el Concilio de Jerusalén: la línea abierta de Pablo, la actitud titubeante de Pedro y la postura práctica de Santiago, obispo de Jerusalén, que medió entre Pablo y los judaizantes, con criterios pastorales y algunas concesiones transitorias (v. 29), como resulta del primer documento conciliar de la Iglesia católica (v. 23-29).

 

La presencia del Espíritu Santo se reconoce  a lo largo de todo este atormentado camino: en la búsqueda de una comunión más fuerte con los guías de la Iglesia, en el debate abierto a todos con miras a una decisión de la comunidad, en la escucha de los distintos ponentes y en particular de Pedro, en la elección de testigos creíbles para enviarlos a los hermanos de Antioquía, pero especialmente en la neta afirmación de la salvación ofrecida a todos por medio de Cristo, facilitando así el acceso de los paganos al Evangelio, sin imponerles otras cargas. Esta decisión fue el resultado de una feliz, aunque laboriosa sinergia: “Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros...” (v. 28). (*)

 

“El itinerario histórico de la Iglesia tiene su manera de progresar, no siempre lineal, como el mismo Concilio de Jerusalén lo demuestra. Son importantes algunas virtudes como la dinamicidad que impide a la Iglesia ser nostálgica, la fidelidad que impide desbandadas en la Iglesia, la paciencia que impide a la Iglesia ser frenética, la profecía que ayuda a la Iglesia a comprender los signos de los tiempos, la tolerancia y el diálogo que impiden a la Iglesia la enfermedad del integrismo, la esperanza que impulsa a la Iglesia a superar titubeos e incertidumbres. Pero sobre todo debe prevalecer la fe en el Espíritu, guía último y vivo de la Iglesia” (G. Ravasi). ¡El método conciliar se ha estrenado y permanece válido para cada época, en cuanto camino de comunión y de misión!

 

 

Palabra del Papa

(*)  “El Espíritu de Jesucristo es fuerza de perdón. Es fuerza de la Misericordia divina. Da la posibilidad de volver a comenzar siempre de nuevo. La amistad de Jesucristo es amistad de Aquel que hace de nosotros personas que perdonan, de Aquel que nos perdona también a nosotros, que nos levanta continuamente de nuestra debilidad, y precisamente así nos educa, nos infunde la conciencia del deber interior del amor, del deber de corresponder a su confianza con nuestra fidelidad”.

Benedicto XVI

Homilía en el segundo domingo de Pascua, 15.4.2007

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 13-31/5: Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, inaugurada por el Papa Benedicto XVI en Aparecida (Brasil), bajo el tema: “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en Él nuestros pueblos tengan vida”.

- 13/5: Aniversario de las apariciones de la Virgen María en Fátima (Portugal, 1917).

- 14/5: S. Matías Apóstol, llamado a integrar el número de los Doce (Hechos 1,15-26).

- 14/5: S. Teodora (Ana Teresa) Guérin (1798-1856), religiosa, fundadora, misionera de Francia a Indianápolis (USA).

- 15/5: S. Isidro, labrador (Madrid, aprox. 1080-1130), esposo de la B. María de la Cabeza: fue ejemplo de trabajo y de confianza en la Providencia.

- 15/5: Jornada Internacional de la Familia, instituida por las Naciones Unidas en 1994.

- 16/5: B. Simón Stock (+1265), ermitaño inglés, entró en la Orden de los Carmelitas, dando impulso a la devoción mariana y al fortalecimiento de la Orden; murió en Bordeaux (Francia).

- 17/5: S. Pascual Bailón (1540-1592), religioso franciscano español; por su especial amor y doctrina sobre la Eucaristía, León XIII lo proclamó Patrono de los Congresos Eucarísticos.

- 17/5: B. Ivan Ziatyk (1899-1952), sacerdote ucranio, de la Congregación de los Redentoristas; fue encarcelado, condenado a trabajos forzados en el campo de Oserlag, cerca de Irkutsk (Siberia), donde murió.

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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