PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera

sobre la liturgia dominical

   

VAYAN… A TODOS LOS PUEBLOS:

testigos hasta los confines del mundo

 

Domingo (7° de Pascua) de la Ascensión del Señor

Año “A” – Domingo  8.5.2005

Hechos  1,1-11                         

Del Salmo  46

Efesios  1,17-23

Mateo  28,16-20


 

                       

 

        

Reflexiones

 

Los textos bíblicos y litúrgicos de la solemnidad hodierna presentan la Ascensión de Jesús al cielo como una gloriosa manifestación de Dios (I lectura, v. 9-11: la nube de las apariciones divinas, hombres vestidos de blanco, cuatro referencias al cielo en tan sólo dos versículos, anuncio del retorno futuro…); y como el epílogo de una empresa difícil y paradójica, pero bien exitosa (II lectura, v. 20-22: Jesús sentado a la derecha del Padre en el cielo, por encima de todo principado y potestad, constituido sobre todas las cosas como cabeza de la Iglesia). Los acontecimientos conclusivos de la vida terrena de Jesús dan sentido e iluminan el doloroso recorrido anterior. “Por eso Juan habla de exaltación, por tanto de ascensión de Jesús en el día mismo de la muerte en cruz: muerte-resurrección-ascensión constituyen el único misterio pascual cristiano, en el cual se realiza la recuperación en Dios de la historia humana y del ser cósmico. También los cuarenta días, mencionados en Hechos 1,2-3, evocan un tiempo perfecto y definitivo y no se han de considerar ciertamente como una información cronológica” (G. Ravasi).

 

El cumplimiento del hecho pascual de Jesús es la raíz de la gozosa esperanza de la Iglesia y de la serena confianza de los fieles de poder gozar un día de la misma gloria de Cristo (Prefacio). Esta es la raíz del compromiso apostólico y del optimismo que anima a los misioneros del Evangelio, con la certeza de ser portadores de un mensaje de vida y de esperanza, que ya ha tenido éxito pleno en Cristo (gracias a la resurrección); y lo va teniendo, aunque sólo inicialmente, también en la vida del evangelizador.

 

Motivados interiormente por esta positiva experiencia de vida nueva en Cristo, los Apóstoles – y los misioneros de todos los tiempos – se convierten en sus “testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo” (Hch 1,8), en un movimiento que se abre progresivamente del centro (Jerusalén) hacia una periferia vasta como el mundo entero. En efecto, éste – el mundo entero – es el campo de trabajo de la Iglesia misionera al cual Jesús envía a los suyos antes del subir al cielo (Evangelio). Los envía con la plenitud de poder (v. 18) que le corresponde en cuanto Hijo de Dios y en cuanto Kurios (Señor) glorificado: Vayan, pues, y hagan discípulos de todos los pueblos, bautizándoles, enseñándoles... (cf. v. 19-20).

 

Ese pues (en gr. y lat:. oun, ergo) tiene un valor consecuencial irrenunciable: indica la raíz y la continuidad de la misión universal, que nace de la Santa Trinidad y se prolonga en el tiempo y en el espacio por medio de la Iglesia, enviada a todos los pueblos, confortada por la perenne presencia de su Señor: “Yo estoy con Ustedes todos los días” (v. 20). Para Mateo, Jesús no se aleja de los suyos; cambia solamente el modo de presencia; se queda con ellos: Él es siempre el Emanuel (Dios con nosotros) anunciado desde el inicio (cf. Mt 1,23).

 

Los verbos del envío en misión mantienen su perenne actualidad. ‘Ir’ indica el dinamismo y el valor para entrar en las situaciones siempre nuevas del mundo; ‘hacer discípulos’ quiere decir que todos los pueblos están invitados a hacerse seguidores no ya de una doctrina, sino de una Persona; ‘bautizar’ hace referencia al sacramento que transforma e introduce a las personas en la vida trinitaria; ‘enseñar a guardar’ se refiere a la respuesta de los discípulos a la voz del Maestro y Pastor. Él ha cumplido ya la obra de la salvación en favor de todos los pueblos; ahora llama a otros discípulos para continuar su misma misión. *

 

 

Parola del Papa

*  “Nosotros existimos para mostrar a Dios a los hombres. Tan sólo allí donde se ve a Dios, empieza realmente la vida. Sólo cuando encontramos en Cristo al Dios viviente, nosotros llegamos a conocer lo que es la vida… No hay nada más hermoso que ser alcanzados, sorprendidos por el Evangelio, por Cristo. No hay nada más hermoso que conocerle a Él y compartir con otros la amistad con Él. La tarea del pastor, del pescador de hombres a menudo puede parecer pesada. Sin embargo, es hermosa y grande, porque, finalmente, es un servicio a la alegría, al gozo de Dios que quiere hacer su ingreso en el mundo”.

Benedetto XVI

Homilía para el solemne inicio del Pontificado, 24 de abril 2005.

 

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 8/5: Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, bajo el tema: “Los medios de comunicación social al servicio de la comprensión entre los pueblos”.

- 8/5: B. María Catalina de S. Agustín Symon de Longprey (+1668), de las Hermanas Hospitalarias de la Misericordia, entregada al cuidado de los enfermos en Quebec (Canadá).

- 9/5: Del 9 al 16/5 se celebra en Atenas (Grecia) la Conferencia Ecuménica Mundial sobre ‘Misión y Evangelización’, bajo el tema: “Ven, Espíritu Santo, sana y reconcilia”.

- 10/5: B. Juan Merz (1928), laico de Croacia, humanista, comprometido en la vida social.

- 11/5: P. Mateo Ricci (1552-1610), sacerdote jesuita italiano, que vivió, murió y está enterrado en Beijing; fue pionero de una nueva presencia cristiana y misionera en la China.

- 13/5: Aniversario de las apariciones de la Virgen María en Fátima (1917).

- 14/5: S. Matías Apóstol, llamado a integrar el número de los Doce.

- 14/5: B. Teodora (Ana Teresa) Guérin (1798-1856), religiosa francesa de las Hermanas de la Divina Providencia, misionera en Indianápolis (USA).

 

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A cargo de: P. Romeo  Ballan, mcci – Director del CIAM, Roma – Sito Web:  www.ciam.org   “Parola per la Missione”