PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El CIAM propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.

 


Enviados en misión como testigos




VII Domingo de Pascua – Ascensión de Jesucristo al cielo

Año C – 20.5.2007


Hechos  1,1-11

Salmo  46

Hebreos  9,24-26; 10,19-23

Lucas  24,46-53

 

Reflexiones

La Ascensión de Jesús al cielo se presenta bajo tres aspectos complementarios: 1°. como una gloriosa manifestación de Dios (I lectura): con la nube de las apariciones divinas, hombres vestidos de blanco, cuatro referencias al cielo en tan sólo dos versículos, el anuncio del retorno futuro... (v. 9-11); 2°. como epílogo de una hazaña difícil y paradójica, pero exitosa (II lectura): Jesús, subiendo a lo alto, se pone “ante Dios, intercediendo por nosotros” (v. 24), distribuye dones a los hombres y llena el universo (Ef 4,8.10); 3°. como envío de los apóstoles (Evangelio), en calidad de “testigos” para una misión grande como el mundo: predicar, en el nombre de Jesús, “la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos” (v. 47-48).

 

 

Los acontecimientos que coronan la vida terrena de Jesús dan sentido e iluminan el doloroso recorrido anterior. El acontecimiento pascual de Jesús da sustento a la gozosa esperanza de la Iglesia y a la serena confianza de los fieles de poder gozar un día de la misma gloria de Cristo (Prefacio). Ésta es la base del compromiso apostólico y del optimismo que anima a los misioneros del Evangelio, con la certeza de ser portadores de un mensaje de vida y de esperanza, que ya ha tenido éxito pleno en Cristo gracias a la resurrección; y lo va teniendo, aunque sólo inicialmente, también en la vida de los miembros de la comunidad cristiana. Los frutos ya se dan: es preciso verlos y saber apreciarlos.

 

Motivados interiormente por la positiva experiencia de vida nueva en Cristo, los Apóstoles  –y los misioneros de todos los tiempos–  se convierten en Sus “testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo” (Hch 1,8; Lc 24,48), en un movimiento que se abre progresivamente en espiral, del centro (Jerusalén) hacia una periferia tan vasta como el mundo entero. En efecto, el mundo entero es el campo al cual Jesús, antes de subir al cielo, envía a sus discípulos como testigos (Evangelio): “A todos los pueblos” para predicar la conversión al Dios de la misericordia, que perdona los pecados y salva (v. 47).

 

La misión de testimonio es radical y eficaz, como lo demuestra la historia de la evangelización, desde los comienzos (Hechos de los Apóstoles) hasta nuestros días. El Papa Benedicto XVI, en su reciente viaje a Brasil, ha hecho una llamada a los jóvenes para “la gran misión de evangelizar a los chicos y a las chicas que vagan por este mundo, como ovejas sin pastor. Sean los apóstoles de los jóvenes”.  (*)  La misión de los jóvenes brota, en particular, del sacramento de la Confirmación. Ésta es una etapa significativa en su camino cristiano, que los prepara al testimonio de la fe y a la misión. Lo ha subrayado también la IV Conferencia del Episcopado latinoamericano (1992): “Que la celebración de la Confirmación lleve a los jóvenes al compromiso apostólico y a ser evangelizadores de otros jóvenes” (Documento de Santo Domingo, n. 115).

 

Las últimas palabras de los Evangelios son el lanzamiento de la Iglesia en misión  -¡una Iglesia en permanente estado de Misión!-,  para continuar la obra de Jesús. ¡Por todas partes, siempre! La mirada al cielo (Hch 1,11)  -meta final e inspiradora del gran viaje de la vida-  no distrae y no quita energías; por el contrario, estimula a los cristianos y a los evangelizadores a tener una mirada de amor hacia el mundo, un compromiso misionero sintonizado con las situaciones concretas, generoso y creativo en favor de la vida de la familia humana. Dejando de lado, por tanto, todo espiritualismo alienante, hay que estar bien arraigados en la historia, lugar en el cual Cristo realiza nuestra salvación.

 

Para este discernimiento, el Concilio Vaticano II nos brinda un texto luminoso y estimulante: “Se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar todo el mundo si se pierde a sí mismo (cf Lc 9,25). No obstante, la espera de una tierra nueva no debe amortiguar, sino más bien aliviar, la preocupación de perfeccionar esta tierra, donde crece el cuerpo de la nueva familia humana, el cual puede de alguna manera anticipar un vislumbre del siglo nuevo” (Gaudium et Spes 39). Estamos invitados a llevar a cabo esta misión con esperanza y realismo, sostenidos por la “fuerza del Espíritu Santo” (Hch 1,8). Con la seguridad de la presencia continua de Jesús que bendice a los suyos, los mira con benevolencia y los llena de “gran alegría” (Lc 24,50-52).

 

 

Palabra del Papa

(*)  “Queridos jóvenes, ustedes han encontrado el camino verdadero. Ustedes son los jóvenes de la Iglesia. Los envío, por tanto, para la gran misión de evangelizar a los chicos y chicas que vagan por el mundo, como ovejas sin pastor. Sean los apóstoles de los jóvenes. Invítenlos a caminar con ustedes, a hacer la misma experiencia de fe, de esperanza y de amor; a encontrar a Jesús para sentirse realmente amados, acogidos, con la posibilidad plena de realizarse. Que también ellos descubran el camino seguro de los Mandamientos y, recorriéndolo, lleguen a Dios”.

Benedicto XVI

Discurso a los jóvenes, São Paulo (Brasil), 10.5.2007

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 13-31/5: Quinta Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, inaugurada por el Papa Benedicto XVI en Aparecida (Brasil), bajo el tema: “Discípulos y misioneros de Jesucristo, para que en Él nuestros pueblos tengan vida”.

- 20/5: Ascensión del Señor Jesús al cielo, después de haber enviado a los Apóstoles al mundo entero. – Jornada de las Comunicaciones Sociales, bajo el tema: “Los niños y los medios de comunicación: un desafío para la educación”.

- 20/5: S. Bernardino de Sena (1380-1444), sacerdote franciscano, incansable misionero itinerante y predicador popular.

- 21/5: S. Carlos Eugenio de Mazenod (1782-1861), obispo de Marsella y fundador de los misioneros Oblatos de María Inmaculada.

- 21/5: Ss. Cristóbal Magallanes y 24 compañeros, sacerdotes y laicos, mártires en la persecución mexicana (+1927), asesinados en diferentes lugares y fechas, perseverantes en la alabanza a Cristo Rey.

- 21/5: Memoria de los 7 monjes trapenses franceses, asesinados (+1996) por fundamentalistas islámicos en Tibhirine (Argelia).

- 24/5: Beato Juan del Prado (+1631), sacerdote franciscano, misionero y mártir en Marruecos, mientras se entregaba a la asistencia espiritual de los esclavos cristianos.

- 25/5: Día de África, en el aniversario de la creación de la ‘Organización de la Unidad Africana’ (OUA) en Addis Abeba (Etiopía, 1963).

- 26/5: S. Felipe Neri (1515-1595), sacerdote, apóstol de la juventud romana, fundador del Oratorio.

- 26/5: S. Mariana de Jesús de Paredes (+1645), virgen laica terciaria franciscana, entregada al socorro de indígenas y negros en Quito (Ecuador).

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A cargo de: P. Romeo Ballan, mcci – Director emérito del CIAM, Roma

Sito Web:    www.ciam.org    “Palabra para la Misión”

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