PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Pascua: fundamento y contenido de la Misión


Domingo de Resurrección
Año “A” – Domingo  23.3.2008

Hechos  10,34.37-43
Salmo  117
Colosenses  3,1-4
Juan  20,1-9

 

Reflexiones
“El primer día de la semana” (Evangelio, v. 1) ¡Jesús ha resucitado! Explosiona la vida, comienza la historia nueva de la humanidad, nada es igual que antes, todo tiene un sentido nuevo, positivo, definitivo. El anuncio de este hecho histórico  –que es el tesoro fundacional de la comunidad de los creyentes-  resuena de casa en casa, de iglesia en iglesia, en todas las latitudes, en todos los rincones del mundo; se hace ‘evangelio-buena noticia’ para todos los pueblos. “El sepulcro vacío se ha convertido en la cuna del cristianismo” (San Jerónimo). La tumba vacía ha marcado para Juan el paso decisivo de la fe: él corrió al sepulcro, y, “asomándose, vio las vendas en el suelo, pero no entró”; más tarde entró junto con Pedro, “vio y creyó” (v. 4.5.8). Era el comienzo de la fe en Jesús resucitado, que, más tarde, se fortaleció cuando lo vieron viviente. “El hecho principal en la historia del cristianismo consiste en un cierto número de personas que afirman haber visto al Resucitado” (Sinclaire Lewis).

 

Desde siempre, la Iglesia misionera da vida a nuevas comunidades de fieles anunciando que Jesucristo es el Hijo de Dios, crucificado y resucitado. Él es el motivo radical y el fundamento de la misión. El hecho histórico de la resurrección de Cristo, ocurrido en torno al año 30 de nuestra era, constituye el núcleo central y ‘explosivo’ del mensaje cristiano, la catequesis lo enriquece y lo acompaña con la metodología adecuada. La misión es portadora del mensaje de vida que es Jesús mismo: el Viviente por su resurrección, después de su pasión y muerte. Éste es el kerigma, anuncio esencial para los que todavía no son cristianos; es anuncio fundamental también para despertar y purificar la fe de los que se detienen casi exclusivamente en la primera parte del misterio pascual. En efecto, hay cristianos que se concentran casi tan sólo sobre el Cristo sufriente en la pasión, y casi no dan el salto de la fe en Cristo resucitado. Les parece más fácil y consolador identificarse con el Cristo muerto, sobre todo cuando se viven situaciones de sufrimiento, pobreza, depresión, humillación, luto... Sin embargo, ese consuelo sería tan sólo aparente; el verdadero consuelo adquiere solidez sólo por la fe y la vivencia del Resucitado. La misión es un acontecimiento eminentemente pascual, porque ahonda sus raíces y contenidos en la Resurrección de Cristo.

 

La fe es gradual: María Magdalena, Pedro y Juan corrieron al sepulcro con la intención de rescatar un cadáver desaparecido; no estaban preparados para un acontecimiento que no entraba en sus cálculos; tan sólo más adelante llegaron a creer en el Señor resucitado; e incluso se convirtieron en sus testigos y pregoneros valientes (I lectura): “Nosotros somos testigos… los testigos que Dios había designado… Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio…” (v. 39.41.42). Desde entonces el camino ordinario de la transmisión de la fe cristiana es el testimonio de personas que creyeron antes que nosotros. Por eso nosotros profesamos que la fe es apostólica: porque está arraigada en la de los Apóstoles y en su testimonio.

 

El testimonio, que une a la vez anuncio y coherencia de vida, es la primera forma de misión (cf AG 11-12; EN 21; RMi 42-44). (*)  Los auténticos testigos del Resucitado son personas ‘contagiosas’. Las personas transformadas por el Evangelio de Jesús resucitado, que viven los valores superiores del espíritu (II lectura), son las únicas capaces de contagiar a otras personas y hacer que se interesen por los mismos valores, tales como: la aceptación y la serenidad en el sufrimiento, la esperanza frente a la muerte, la oración como abandono en las manos del Padre, el gozo en el servicio a los demás, la honestidad a toda prueba, la humildad y el autocontrol, la promoción del bien de los demás, la atención a las necesidades de los últimos, el testimonio de lo Invisible… Así se extiende y se realiza capilarmente la misión, aun antes y mejor que a través de las meras estructuras y de las jerarquías. “Celebra la Pascua con Cristo tan sólo el que sabe amar, sabe perdonar... con un corazón grande como el mundo, sin enemigos, sin resentimientos”, como lo enseñaba en una catequesis el obispo Mons. Óscar Arnulfo Romero, asesinado en San Salvador, el 24 de marzo de 1980. Ésta es la buena nueva que el mundo necesita; el Evangelio que todos tienen derecho a escuchar. Y que la Iglesia misionera debe llevar a todos los pueblos.

 

 

Palabra del Papa
(*)  “El anuncio tiene la prioridad permanente en la misión… El anuncio tiene por objeto a Cristo crucificado, muerto y resucitado: en él se realiza la plena y auténtica liberación del mal, del pecado y de la muerte; por Él, Dios da la ‘nueva vida’, divina y eterna. Ésta es la ‘Buena Nueva’ que cambia al hombre y la historia de la humanidad, y que todos los pueblos tienen el derecho a conocer”.

Juan Pablo II

Encíclica Redemptoris Missio (1990) n. 44

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros
23/3: S. Toribio Alfonso de Mogrovejo (1538-1606), nacido en España; era todavía seglar cuando fue nombrado arzobispo de Lima (Perú); fue un infatigable defensor de los ‘indios’; es el patrono del Episcopado latinoamericano.

- 24/3: Memoria del asesinato de Mons. Óscar Arnulfo Romero (+1980), arzobispo de San Salvador (El Salvador). – Jornada de oración y ayuno por los Misioneros Mártires.

- 25/3: Anunciación del Señor, por medio del ángel Gabriel a María.

- 26/3/1967: Aniversario de la publicación de la encíclica “Populorum Progressio” de Pablo VI, sobre el desarrollo integral de las personas y el desarrollo solidario de los pueblos.

- 27/3: S. Ruperto (+ ca. 718), de origen irlandés, fue gran evangelizador de Baviera y obispo de Salzburgo.

- 28/3: B. Cristóbal Wharton (+1600); 29/3: B. Juan Hambley (+1587); 31/3: B. Cristóbal Robinson (+1597) y otros sacerdotes ingleses martirizados bajo Isabel I, reina de Inglaterra.

 

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++