PALABRA PARA LA MISIÓN
Apuntes de reflexión misionera sobre la liturgia dominical

El EUNTES.NET propone, semanalmente, para laicos, religiosas y sacerdotes un itinerario de reflexiones sobre la liturgia dominical en clave misionera. Se ofrecen apuntes para una meditación misionera, personal o comunitaria, sobre la Palabra de Dios, la cual, de manera constante y sorprendente, sigue iluminando, fortaleciendo y sosteniendo el camino misionero de la Iglesia, para la vida del mundo.


Espíritu de misericordia, paz, unidad y misión



Domingo de Pentecostés
Año “A” – Domingo  11.5.2008

 

Hechos  2,1-11
Salmo  103
1Corintios  12,3-7.12-13
Juan  20,19-23

 

Reflexiones
¡Pentecostés es una fiesta de maravillas! “Los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua”. La sorpresa sacude a la gente de Jerusalén y a los mismos Apóstoles, en esa mañana de Pentecostés (I lectura). Muchos pueblos distintos, con idiomas diferentes, hablan un lenguaje común: todos comentan al unísono las maravillas de Dios (v. 8-11). El Espíritu Santo, que acaba de descender sobre la comunidad reunida en el Cenáculo, es el autor de esta maravilla: es decir, la superación de Babel y el paso a una vida de comunión fraterna. En efecto, en Babel la confusión de las lenguas había provocado la dispersión de los pueblos que, en actitud orgullosa y egoísta, querían edificarse una ciudad y hacerse famosos (Gn 11,1-9); por el contrario, en Jerusalén, cuando el Espíritu desciende, pueblos diferentes logran entenderse y comunicar las maravillas de Dios. En el corazón de las personas, el Espíritu desplaza el centro de interés: ya no es la búsqueda egoísta de sí mismos o de hacerse famosos, sino vivir en Dios y narrar sus obras, en beneficio de toda la familia humana.

 

La fiesta hebraica de Pentecostés se había convertido progresivamente en un memorial de las grandes alianzas de Dios con su pueblo (con Noé, Abrahán, Moisés, Jeremías, Ezequiel…). Ahora en la culminación de Pentecostés (v. 1) es el don del Espíritu, que se nos da como definitivo principio de vida nueva: es Espíritu de unidad, de fe y de amor, en la pluralidad de carismas y de culturas. La I y la  II lectura conjugan muy bien la unidad y la diversidad, pues ambas son dones del mismo Espíritu: pueblos diferentes que conforman el mapa del mundo entienden un mismo lenguaje común a todos. S. Pablo atribuye claramente al Espíritu la capacidad de hacer a la Iglesia unida y múltiple en la pluralidad de dones, ministerios, funciones (v. 4-6). El Espíritu quiere una Iglesia rica en dones diversos, pero unida; una Iglesia que no anula, sino que valora las diferencias. ¡Porque constituyen una riqueza!

 

El Espíritu Santo es el fruto más grande de la Pascua en la muerte (Jn 19,30) y resurrección de Jesús (Evangelio), que lo insufla sobre los discípulos: “Reciban el Espíritu Santo; a quienes les perdonen los pecados, les quedan perdonados” (v. 22-23). Él es el Espíritu de la misericordia de Dios para el perdón de los pecados. Por tanto, es Espíritu de paz: con Dios y con los hermanos. Es el Espíritu de unidad en la pluralidad. Es el Espíritu de la misión universal; es, incluso, el protagonista de la misión que Jesús confía a los Apóstoles y a sus sucesores (cf RMi cap. III; EN 75s): “Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo” (v. 21). Son palabras que vinculan para siempre la misión con la vida de la Trinidad, porque el Hijo es el primer misionero enviado por el Padre para salvar al mundo, por el amor (Jn 15,9). (Sobre estos puntos se pueden ver también los comentarios para los domingos II y VI de Pascua).

 

El soplo de Jesús sobre los Apóstoles en la tarde de Pascua (v. 22) es ya, para Juan, Pentecostés, y evoca la creación nueva, que es obra del Espíritu, como lo explica un conocido exégeta: “El gesto de la insuflación simboliza la aparición de una humanidad nueva; sin embargo, los apóstoles, a los que se dirige el gesto, no son considerados por Jesús como el punto de partida de esta nueva creación, sino como los cooperadores de Cristo y del Espíritu Santo en la realización de este grandioso designio: normalmente, por su mediación los hombres son arrancados del dominio del pecado y reciben la vida nueva” (A. Feuillet). De manera real, aunque por caminos invisibles que se nos escapan, el Espíritu dispone los corazones de las personas, incluidos los no cristianos, para el necesario encuentro salvífico con Cristo, como lo enseña el Concilio. (*)

 

Estrechamente vinculada a la obra creativa y purificadora del Espíritu hay también su acción capaz de sanar y curar el alma y el cuerpo de las personas. Se trata de una energía real y eficaz, ante la cual existe una particular sensibilidad en el mundo misionero, aunque a menudo no es fácil discernir. La acción sanadora alcanza a veces también el cuerpo, pero más a menudo toca el espíritu humano, sanando las heridas interiores y derramando el bálsamo de la reconciliación y de la paz. En un campo tan sensible, la acción misionera de la Iglesia debería moverse con mayor impulso y creatividad. Dejando de lado excesivos miedos, fiándose sobre todo del Espíritu.

 

Palabra del Papa

(*)  “Por medio del Espíritu... se restaura internamente todo el hombre... Esto vale no solamente para los cristianos, sino también para todos los hombres de buena voluntad, en cuyo corazón obra la gracia de modo invisible. Cristo murió por todos, y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, la divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en la forma de sólo Dios conocida, se asocien a este misterio pascual”.

Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, n. 22

(Texto citado tres veces por Juan Pablo II en la Redemptoris Missio, n. 6.10.28)

 

Siguiendo los pasos de los Misioneros

- 11/5: B. Zeferino Namuncurá (1886-1905), nacido en Argentina, miembro de la etnia mapuche de la Araucania, y fallecido en Roma. Era un joven aspirante de la familia salesiana, modelo de virtudes cristianas.

- 11/5: Recuerdo del P. Mateo Ricci (1552-1610), jesuita italiano, misionero en China: vivió, murió y está enterrado en Beijing. Fue pionero de una nueva forma de presencia misionera y cristiana en China.

- 13/5: Aniversario de las apariciones de la Virgen en Fátima (Portugal, 1917).

- 13/5: Recuerdo de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, inaugurada (2007) en Aparecida (Brasil) por el Papa Benedicto XVI.

- 14/5: S. Matías Apóstol, llamado a integrar el grupo de los Doce Apóstoles (Hechos 1,15-26).

- 14/5: S. Teodora (Ana Teresa) Guérin (1798-1856), religiosa, fundadora, misionera de Francia en Indianápolis (USA).

- 15/5: S. Isidro, labrador (Madrid, aprox. 1080-1130), esposo de la B. María de la Cabeza: fue un ejemplo de trabajo y de confianza en la Providencia.

- 15/5: Jornada Internacional de la Familia, instituida por las Naciones Unidas en 1994.

- 16/5: B. Simón Stock (+1265), ermitaño inglés, entró en la Orden de los Carmelitas, dando impulso a la devoción mariana y al fortalecimiento de la Orden; murió en Burdeos (Francia).

- 17/5: S. Pascual Bailón (1540-1592), religioso franciscano español; por su especial amor y doctrina sobre la Eucaristía, León XIII lo proclamó Patrono de los Congresos Eucarísticos.

- 17/5: B. Iván Ziatyk (1899-1952), sacerdote ucraniano, de la Congregación de los Redentoristas; fue encarcelado, condenado a trabajos forzados en el campo de Oserlag, cerca de Irkutsk (Siberia), donde murió.

 

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A cargo de: P. Romeo Ballán – Misioneros Combonianos (Verona)

Sitio Web:   www.euntes.net    “Palabra para la Misión”

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